martes, 11 de agosto de 2026

Una de las Míticas: VSAT Orbital en línea

 Post-Modern Warfare


Para los más fanáticos de la mítica, maltratada y habitualmente mediocre saga Call of Duty hay una línea (unas cuantas, de hecho) que a buen seguro despertará cierto grado de PTSD. Si recuerdan Black Ops II, recientemente relanzado para plataformas de la presente generación, quizá les resulte relativamente traumática la línea VSAT Orbital enemigo en línea. Para aquellos que no estén familiarizados, el VSAT Orbital es una racha de puntos que sirve como una especie de mejora al UAV o vehículo aéreo no tripulado, el cual cumple en el juego la función de dron de reconocimiento que, mediante sus pasadas por el campo de batalla, sirve para mostrar la localización de los enemigos en el radar o minimapa. 


A diferencia del UAV, el VSAT Orbital no precisa de pasadas constantes para mostrar la ubicación de los enemigos en el radar, sino que ofrece un seguimiento constante de su posición ininterrumpidamente. Por si fuera poco, también indica en qué dirección avanza o hacia qué dirección están mirando los enemigos. O lo que es lo mismo, sirve para que puedas saber en todo momento donde se encuentra el enemigo y que está haciendo en ese momento. 


Normalmente, cuando el juego te asignaba a una partida ya empezada, el primer mensaje que escuchabas al entrar era el temible VSAT Orbital enemigo en línea; muchas veces acompañado del aún más tedioso Pulso Electromagnético detonado, que hacía referencia al PEM o Pulso Electromagnético, una racha de puntos que inutiliza todos tus sistemas electrónicos y desactiva temporalmente todo tu HUD. En estas condiciones, el enemigo sabe donde estás y hacia dónde te diriges en todo momento; mientras que tú no tienes ningún tipo de información ni de la posición enemiga ni de ti mismo o tu propio equipo y equipamiento, el cual en gran medida está inoperativo. 


Boeing E-4 de la USAF en un ejercicio de simulación de Pulso Electromagnético. Cada vez es más frecuente que las aeronaves, particularmente militares, prueben su resistencia a la radiación electromagnética con simuladores de pulsos como el que vemos en la imagen (HAGII-C) para garantizar que sus equipos electrónicos pueden funcionar incluso en las condiciones más extremas. (Foto: Wikipedia)

Entrar a una partida empezada en estos términos era un auténtico suplicio, pero tenía sentido. Si alguien se sale de una partida, lo hace porque seguramente esté siendo muy “difícil de jugar”. Y cuando alguien entra a cubrir su baja, el escenario que se encuentra es probablemente un déficit de puntuación masivo (el otro equipo te está dando una paliza); unos enemigos en racha elevada; y unos compañeros que no saben ni desde dónde les está dando el viento. Esta situación, si bien ficticia, no está muy lejos de ser la realidad de la guerra en estos Tiempos. 


Hoy en Una de las Míticas no hablaremos de una batalla o guerra en específico, sino de un fenómeno que se puede aplicar a muchas de ellas desde la segunda mitad del Siglo XX y en especial desde inicios del Siglo XXI. La Guerra cambia constantemente, y lo hace de la mano de la tecnología de la época en la que se desarrolla. Lo primero que aprendieron los monitos fue a matarse entre ellos. Primero lo hicieron con sus propias manos. Luego con palos y piedras. Y el resto ya es Historia. Por analizar, podríamos analizar como la Guerra ha contribuido al desarrollo tecnológico, y viceversa, lo cual ha dado y nos daría aquí para ríos de tinta… digital, precisamente. Estudiar esa retroalimentación entre Guerra y Tecnología de forma general sería muy entretenido, pero en lugar de eso vamos a poner el foco en esta era, que es la que os tocará vivir. Recordad que no os puedo hacer muchos spoilers de un Futuro remoto. 


Black Ops II, el juego que he puesto de referencia, está ambientado en 2025, que ahora es el Pasado, pero en el 2012 en que se publicó el juego era el Futuro. Habiendo jugado el juego en su época y recientemente en esta, uno puede comparar mejor sus aciertos y errores para con lo que predijo sobre un periodo del que ya podemos hablar en Pasado. Narrativamente el juego es como cualquier otro de la saga, bastante pobre. Tiene, eso sí, un buen “villano”* en la forma de Raúl Menendez, activista político y narcoterrorista nicaragüense. La premisa del juego es que Menendez y su organización, Cordis Die, pretenden desestabilizar a todos los gobiernos capitalistas del mundo usando drones (muchos drones). Para ello, Menendez consigue hacerse con el control de toda la flota de drones de los Estados Unidos y los usa para atacar las principales ciudades de ambas superpotencias, China y Estados Unidos, y otras tantas alrededor del globo, así como la Cumbre del G20 en Los Ángeles, a la que asistirían todos los líderes del mundo capitalista. Esto serviría sobre el papel para debilitarlos y así incitar a la población oprimida y a los pobres a alzarse contra sus gobiernos. Para ser el “villano” de la Historia su propuesta no me parece mala, siendo honesto con ustedes amigos. No es de extrañar que los miles de millones de personas que se encuentran en la miseria vean en él, dentro de la historia del juego, una Esperanza. 


[*Nota: En CoD, sueles ser tú quien maneja al malo de la historia en realidad (Agentes de la CIA, militares estadounidenses…), pero eso es otro tema]


¿Por dónde empezar? De entrada decirles que el VSAT Orbital en la vida real no es ni un radar ni, al contrario de lo que parece indicar su nombre, un satélite (per se) que sirvan para indicar la posición en Tiempo Real de los enemigos. Son las siglas de Very-small-aperture Terminal, una tecnología de comunicaciones vía satélite que permite la transmisión de información mediante satélites de órbita geoestacionaria y pequeñas antenas de no más de 2 o 3 metros (bastante pequeñas, de hecho). Sus usos están lejos de ser exclusivamente militares, aunque por supuesto tiene aplicaciones en el ámbito bélico. Esta chapa que les he soltado aquí puede parecer un alarde de pedantería innecesario y sin relación con el tópico, pero siento que estaba en deuda con ustedes y debía explicarles esto para que no se quedasen con la idea equivocada por lo presentado en el juego. 


Diagrama extremadamente simplificado del funcionamiento de la tecnología VSAT. Aunque en principio parece que hace alusión al satélite en sí, el usuario real que recibe los datos lo hace mediante una serie de antenas parabólicas de pequeño tamaño similares a las que se usan (o usaban, debería decir) para, por ejemplo, ver la televisión. El sistema VSAT requiere en realidad -además del satélite- un hub o central, unidades exteriores (antenas) e interiores (módem) y otros dispositivos con los que no pretendo aburrirles. Su uso en lo militar, así como en otros sectores críticos y remotos o aislados, consiste en facilitar el acceso a comunicaciones y transmisiones que de otra manera no serían viables. A pesar de todo no está exento de problemas como la latencia. (Corporate Finance Institute)


Ahora seriamente hablando, hay que reconocer que Black Ops II tiene sus aciertos en lo que propone. Es verídico que en 2012 ya había muchos indicios de que la guerra se encaminaba al Drone Warfare y que el Futuro está en un modo de guerra cada vez menos humano. Vehículos no tripulados, máquinas, robótica, electrónica, informática… Pero había que atreverse a sugerirlo en ese entonces. Aunque bien cierto es que, a Agosto de 2026, la Superioridad Aérea y los aviones tripulados siguen siendo los reyes indiscutibles de la Guerra. 


En la actualidad, habiendo dos conflictos de gran importancia que siguen vigentes, podemos ver como Black Ops II atinó con el papel de los drones. Tomemos a ambos como referentes, ya que en ambos ha habido y hay un uso más que extensivo de drones, particularmente de UAVs y otros drones no tripulados. Les hablo, por si no es obvio, de la Guerra de Rusia-Ucrania y de la Guerra de Irán. Conflictos del Mundo Postmoderno o, por lo menos, de un Modo de Guerra que ya podemos catalogar de Post-Moderno. 


Si prestan atención ustedes -si es que algo de eso les queda a estas alturas- al telediario o a su noticiero o periódico de confianza con toda seguridad se habrá encontrado con una noticia en la que habrá podido leer “Ataque con drones iraní a bases estadounidenses”; “Ataque con drones ucranianos en territorio ruso” o el mítico “Drones rusos sobrevuelan el espacio aéreo de X o Y” (Buscando con malicia extender el conflicto a terceros, ésta prensa… hay que ver como es eh…). 


De todo eso pueden extraerse muchas cosas. Lo primero es que ahora para hacer daño a un enemigo no necesitas estar en su territorio, invadirlo o atacar frontalmente. Lo puedes hacer desde miles de kilómetros de distancia empleando un recurso barato, fabricable en masse y con una relativa efectividad. Por si fuera poco, puedes hacer ataques masivos aprovechando que el coste es mínimo. ¿Recuerdan el Enjambre de Black Ops II? Pues exactamente igual, aunque los drones son algo más masivos de lo que eran en esa racha de puntos. En la Vida Real puedes “swarmear” una ciudad entera con centenares de drones. Dependerá de las defensas aéreas y el trabajo de inteligencia y soporte que haya detrás el éxito o fracaso del mismo. Lo segundo es que, precisamente de la mano con tecnologías de reconocimiento, posicionamiento y localización, pueden emplearse para hacer lo que en inglés se conoce como Precision Strikes, Targeted Assassinations o Decapitation Strikes


Black Ops II nos da ejemplos de ambas Cosas en una de sus últimas misiones de la historia. Cuando Menendez ataca Los Ángeles, lo hace swarmeando la ciudad con cientos de drones; pero también trata de targetear con los drones a los líderes del G20 para hacer Decapitation Strikes. Un “ataque de decapitación” es un tipo de ataque de precisión y asesinato selectivo a líderes y figuras relevantes de un determinado país, organización o grupo. Buscan desestabilizar al objetivo para tratar de instigar rebeliones, revueltas o revoluciones. De nuevo, si han prestado atención a las noticias, verían en los primeros compases de la Guerra de Irán como Israel empleó este método para acabar con la cúpula de la República Islámica. En sus ataques, Israel emplea una combinación de bombardeos y ataques con drones equipados con misiles guiados. Aunque esto es algo que ya venían haciendo de antes. Ejemplos de ellos son el asesinato de Hassan Alí Muhanna, ingeniero de Hezbolá; Saleh al-Arouri, uno de los líderes de Hamás y presunto arquitecto del 7 de Octubre; o Raed Saad, comandante de las Brigadas Al-Qassam. Todos ellos fueron asesinados por ataques con drones. Aunque también los usan para atacar a civiles y refugiados, claro. 


Lugar del impacto del ataque israelí con drones que acabó con Saleh al-Arouri en Beirut, Líbano. Los drones se han impuesto como una herramienta clave de esta era para llevar a cabo distintos tipos de operaciones, entre las que destacan los asesinatos selectivos. (EFE).

Es llamativo cómo en ambos conflictos los dos bandos emplean asiduamente drones para atacar a personas e infraestructuras clave (todas las partes implicadas aman bombardear refinerías, puentes y centrales eléctricas, por ejemplo). Pero esto es extensible a prácticamente cualquier parte implicada en una guerra en estos Tiempos que corren. El Drone Warfare permite que lo que en Relaciones Internacionales, Historia y Política entre otros se conoce como Non-State Actors (“Actores no estatales”) tengan un alcance y una influencia que no podrían tener de otra manera. Un actor no estatal es, esencialmente, cualquier individuo o grupo con un grado considerable de influencia pero que no posee afiliación a ningún estado o país o cuya afiliación es meramente parcial o temporal. Corporaciones, multinacionales, mercenarios, insurgentes, terroristas, lobbies, organizaciones de todo tipo (políticas, religiosas, comerciales etc), milicias, cárteles… Cordis Die es un ejemplo de ellos en Black Ops II. Y los Hutíes de Yemen son el ejemplo que más fresco tendréis los que sigáis la actualidad, y los talibanes el ejemplo histórico. Aunque también pueden poner a su organización criminal o mafia favorita.


El motivo por el que los drones son empleados tan frecuentemente, más allá de lo barato de su producción y las ventajas que ofrecen, es que habilitan un tipo de guerra que se está extendiendo mucho en el Presente, la Asymmetric Warfare. Aunque la Guerra Asimétrica es algo que existe desde que el Mundo es Mundo, ahora más que nunca parece estar teniendo su época dorada. Será Guerra Asimétrica toda aquella en la que haya dos bandos con una diferencia significativa de Poder y Recursos, siendo uno extremadamente superior al otro. Quizá la más famosa de la Historia, al menos de la Historia reciente, sea la Guerra de Vietnam, aunque otro contendiente similar es la Invasión Soviética de Afganistán. Hoy tenemos las dos con las que estamos trabajando aquí, aunque en la Guerra de Ucrania -y sin que esto sirva para que se me noten unos colores que no tengo- Ucrania esté recibiendo el apoyo de todo el Occidente Político en forma de inyecciones masivas de capitales, tecnología y armamento. En condiciones estándar, Ucrania es un país mucho más débil que Rusia; del mismo modo que Irán es mucho más débil que la Coalición de Estados Unidos e Israel. El bando más débil en la Guerra Asimétrica buscará por todos los medios evitar el conflicto directo y abierto con el oponente, ya que esto resultaría extremadamente adverso y con toda seguridad catastrófico para ellos. Tendrá que recurrir a estrategias, trucos y tácticas poco ortodoxas, emplear el entorno a su favor y usar las pocas herramientas que tengan para desgastar o entorpecer al ejército enemigo. Antes esto se hacía con una Guerra de Guerrillas, pero hoy en día puedes combinar eso con la guerra de drones o los ciberataques y hackeos, entre otras cosas. Por su parte, el bando que tenga mayores recursos, medios y herramientas tratará de buscar la confrontación directa y empleará métodos tradicionales como bombardeos intensivos (a veces lo que se conoce como Carpet Bombings o Bombardeos de Alfombra, no creo que haga falta explicarlo) o incursiones directas. 


Por Suerte o por desgracia, la Guerra Post-Moderna no hará más que evolucionar hacia lo impersonal y, sin querer yo sonar como un purista belicista, le quitará el componente estratégico y táctico a los conflictos que, como tal, se resolverán en las consolas o los mandos que manejen a los drones, vehículos no tripulados o dispositivos remotos de turno. Las míticas dejarán de ser tan míticas, y contar batallitas no tendrá la misma gracia. O eso es lo que la teoría parece indicar. No obstante aún queda mucho por ver y por hacer. Hay bastante por descubrir, y eso hará que todo esto sea, como lo fueron palos y piedras; carros y lanzas; espadas y escudos; arcos y mosquetes; rifles y pistolas; tanques y aviones… Otro peldaño en la Escalera de las Revoluciones Tecnológicas aplicadas al mundo militar. Aunque a decir Verdad, de todos los ejemplos mencionados el único que quizá supuso un cambio significativo en el modo de hacer la guerra fue la introducción de las armas de fuego, que fue lo que terminó por restar mayor importancia a los aspectos tácticos y estratégicos para dársela a los medios y recursos disponibles. Pero deshonesto sería decir que nunca han sido elementos clave a la hora de decantar la balanza en un conflicto bélico. La única diferencia es que antes tenía mayor peso el saber cómo utilizar los recursos disponibles para obtener el mejor resultado, fuesen muchos o pocos; mientras que conforme pasa y pase el Tiempo es y será más importante tener una cantidad y calidad superior de los mismos. 


No me malentiendan. La Estrategia siempre será indiscutiblemente un componente importantísimo en la Guerra. No traicionaría a mi hermana pensando lo contrario, y considero que nunca dejará de ser algo clave pese a todo. Pero sí que es cierto que conforme evolucionan la Ciencia y la Tecnología, éstas se convierten en el elemento central del desarrollo bélico por sobre todo lo demás. A fin de cuentas todos los bandos usarán hasta cierto punto herramientas similares, solo que de distinta calidad y en distinta cantidad. 


Hoy, en lo que Yo estoy llamando Guerra Post-Moderna jugando con el doble sentido de hacer referencia a la saga CoD (donde los Modern Warfare son una franquicia instalada) y el hecho de que este Mundo que ustedes habitan es uno ya postmoderno, podemos apreciar una situación muy similar a lo que sucede en una partida de Black Ops 2. Supóngase que el VSAT Orbital es, como insinúa el juego, un satélite que revela la posición de tus objetivos y que, simultáneamente, dispones del enjambre de drones. En estas condiciones lo tienes casi todo para ganar. Pues hoy en día las cosas funcionan un poco así. Las imágenes por satélite juegan un papel clave a la hora de localizar e identificar objetivos sensibles, assets clave y elementos valiosos. Y esto luego es empleado para obtener las coordenadas a las que se envían esos enjambres que a poco que tengan un porcentaje aceptable de acierto no dejarán objetivo alguno con vida para contarlo. 


Ataque con un enjambre de drones iraní al cuartel general de la Quinta Flota de la Marina de los Estados Unidos en Manama, Baréin. La estrategia iraní ha sido fundamentalmente pasiva y retaliatoria. Responder con ataques de drones y misiles a otros ataques previos que les hayan hecho en un intercambio tit-for-tat, tan típico de la ahora popular Teoría de Juegos. (RTVE)

La única forma de responder a este tipo de amenazas, y también de planearlas, es mediante la Inteligencia. En el Presente, lo táctico y lo estratégico han derivado en tanto funciones a la Inteligencia. Para planear este tipo de operaciones se necesita un buen aparato de Inteligencia; mientras que para prevenir, evitar o al menos reducir el impacto de las mismas es necesario tener un buen aparato de Contrainteligencia. En un Mundo donde lo tecnológico y las formas de guerra alternativas o más indirectas (económica, ambiental, biológica, cibernética, informática, de información…) son cada vez más importantes, resulta vital poseer una estructura de Inteligencia robusta y capaz de responder ante este tipo de amenazas. Servicios y agencias como el Mossad, la CIA o el MI6 (siendo éstos tres quizá los más populares hoy por hoy) llevan décadas dominando los tableros y ejecutando sus operaciones a escala nacional e internacional desde las sombras, a menudo dirigiendo, entrenando o formando a grupos proxy para que hagan su trabajo sucio. 


Desde la Segunda Guerra Mundial y en particular durante la Guerra Fría la Inteligencia pasó a tener un rol mucho más prominente en los conflictos bélicos. Antes, y cuando digo antes me refiero a mucho antes, existía una Inteligencia mucho más rudimentaria conformada por unidades de reconocimiento, scouting o exploración por un lado y espías y mensajeros por otro. Pero la falta de medios y la tecnología de ese entonces impedían que tuviesen un papel tan prominente como el que han llegado a tener en el Mundo Postmoderno. Un Frumentarii romano o un shinobi del Japón feudal podía ejercer labores de espionaje y hacerlo además con excelentes resultados; pero su alcance y capacidad de acción, así como de influencia en general a corto, medio o largo plazo eran significativamente menores a las que tendrían siglos después los agentes de la CIA o el KGB. 


Antiguamente era frecuente que la Inteligencia la llevasen a cabo unidades que, en realidad, se dedicaban a otras cosas. Por ejemplo, los Frumentarii del Imperio Romano eran soldados cuya función era regular el abastecimiento del Frumentum, el trigo. Se trataba de una unidad logística que, por su frecuencia de viajes y desplazamientos, terminó por convertirse en una red de espionaje e inteligencia que llegaba a todos los confines del Imperio. Frecuente fue, también, que en épocas posteriores viésemos a los servicios de correos, mercaderes y comerciantes hacer las veces de servicio de inteligencia primitivo por sus recurrentes viajes y desplazamientos tanto dentro como fuera de las propias fronteras y su capacidad para obtener y retener distintos tipos de Información. La diferencia que existe en la Contemporaneidad respecto a esto es que la Inteligencia se profesionalizó. Ya no se trata de individuos o grupos concretos que tenían labores de Inteligencia; sino de unidades entrenadas, formadas y especializadas que, ahora sí, pueden o no usar distintas cover ups para hacer su trabajo haciéndose pasar por trabajadores en distintos oficios. 


En los conflictos que hemos usado de ejemplo aquí la labor de Inteligencia ha sido capital, para bien o para mal. Particularmente en la Guerra de Irán. La Inteligencia Israelí y Estadounidense diseñaron un plan de acción que, en principio, les garantizaría la victoria. En primer lugar esperaron un momento de inestabilidad interna, materializado en las protestas de principios de año. Luego, planearon mediante su red de espionaje una serie de Decapitation Strikes con bombardeos, drones y demás elementos, llevados a cabo en su mayoría en la primera oleada de ataques contra Irán. Y por último esperaron que, rápidamente, esto condujese a una revolución o, en el peor de los casos, a una guerra civil. Aquí estuvo el error de cálculo de la Inteligencia de la coalición. Pensaron que los asesinatos a figuras clave y altos funcionarios del régimen, la Guardia Revolucionaria y el ejército serían suficientes para motivar una rebelión interna. Pero no fue así. Obviaron que el régimen islámico estaba muy asentado y era muy sólido a pesar de lo aparente, y que, como universalmente se suele decir, a Rey muerto, Rey puesto. Por otro lado, es demasiado ingenuo pensar que la población civil se va a poner de tu parte si mientras haces esto estás atacando constantemente centros de población civil e infraestructuras vitales para la vida cotidiana como centrales eléctricas, de gas o plantas de desalinización. Se entiende que con esto se busca presionar al gobierno e instigar al común a la revolución; pero esto es poco menos que una apuesta que perfectamente puede salir mal. 


Desde entonces hasta hoy hemos podido apreciar casi todos los tipos de guerras indirectas o alternativas típicas del Post-Modern Warfare. El uso de propaganda; videos generados con IA de dudosa calidad; guerra económica en la disputa por el estrecho; ambiental y energética en los ataques a centrales… se han vuelto el pan de cada día para ambos bandos. Como tiende a suceder en este tipo de conflicto, al final se acaban convirtiendo en lo que se denomina un quagmire (“Cenagal”), concepto que nació en la historiografía estadounidense en relación a la Guerra de Vietnam y que hace referencia a un conflicto que se estanca y perpetúa indefinidamente sin una forma clara de solucionarlo para cualquiera de las partes implicadas. Para evitar esto, todas las partes deben pasar por una serie de duras negociaciones que pueden prolongarse también indefinidamente y que se moverán entre altos el fuego y restablecimiento de las hostilidades de forma cíclica hasta que se alcanza un acuerdo definitivo o una de las partes se retira. 


En el caso de Rusia y Ucrania el desenlace parece que será diferente. También se han visto todos los condimentos de la Guerra Post-Moderna, pero debido a la proximidad geográfica y la diferencia sustancial entre un bando y otro el resultado apunta a ser muy diferente. Desde luego ya puede hablarse de ciénaga, pues es una guerra que a buen seguro no estaba prevista para durar más de un año. La Inteligencia rusa en principio plantearía un desarrollo en cuestión de semanas o a lo sumo meses como hizo la Israelí-Estadounidense en Irán, pero al igual que en este otro caso hubo errores de cálculos significativos. Putin habló en su día de una Operación militar especial porque seguramente no entraría en sus planes que la guerra se prolongase, hasta ahora, cuatro años, pero al final así acabó siendo. Todos los elementos se repiten: un error de la Inteligencia; guerras muy variadas y de tipo asimétrico; y un estancamiento difícil de desentrañar y unas negociaciones que se postergan indefinidamente. Ucrania puede subsistir mucho más de lo que en principio debería gracias al apoyo de Occidente, mientras que Rusia, a todas luces superior pero con frecuencia inoperante, no tiene forma clara de cerrar el conflicto a pesar de que se le presuponen unos términos favorables. Pero así es el Mundo de la Guerra Post-Moderna. Así es, en definitiva, el Mundo Post-Moderno. 


Ciertamente no parece algo muy Mítico como pudieran ser en su día Blas de Lezo o Harold Godwinson. Y no tengo tanto cariño por los actores de esta era como lo tengo por Francia, Inglaterra o España. Pero no se puede decir que esto sea bueno o malo; ni mejor o peor. Es simplemente diferente. Como purista, no hay nada como un enfrentamiento entre iguales en el que solo la Inteligencia (la de Verdad), la Fuerza o la Destreza terminan por decantar la balanza. Pero seamos serios, ¿Cuántas veces eso ha podido ser así, si para empezar rara vez son Iguales quienes se enfrentan? Siempre me ha parecido que las armas blancas, con permiso de los propios puños, eran la expresión más artística y libre de las propias cualidades. Me pareció bastante triste que se terminasen quedando atrás cuando la Tecnología impuso su ritmo. Ahora dominan las armas de fuego, los drones o los aviones. Y créanme cuando les digo que dentro de un Tiempo lo harán robots, inteligencias artificiales y otros sistemas complejos de Información. Pero no debe uno preocuparse más de la cuenta por todo ello, que igualmente también es hasta cierto punto ilusionante. Todo tiene su Revival. O lo tendrá. De igual forma, aunque en menor medida, cualquier medio, recurso o herramienta permitirán un mayor o menor grado de expresión de las propias cualidades, solo que en un grado distinto. No importa qué Tecnología domine una Época. Qué armas, vehículos o elementos se empleen. Al final del día, no es tanto lo que tienes, sino cómo lo usas. 


Hasta la próxima, mortales.