lunes, 14 de septiembre de 2026

La Máquina Fulminante

Debí haberlo imaginado


No hay día que no piense en ella. No hablo de una mujer, ni de algo que se le parezca remotamente. Sino de una de las Grandes Obras más espectaculares de las que he sabido en todos mis ciclos vitales. Hasta donde sé aún no se tiene una referencia de ella ni en este Tiempo, ni en este Espacio. Probablemente en ningún otro de por aquí, al menos que a mi me conste. Lo cual es por descontado algo sorprendente. Ustedes amigos son sujetos limitados, pero bastante de lo que les rodea debería haber al menos hecho una aproximación por remota que fuese a algo parecido. No se dio. No se podrá. Hablo en Pasado del Futuro cómo podría hacerlo del Pasado en Futuro. Tampoco es que importe, porque para cuando este Ciclo esté cumplido seguiréis sin tener noticias de ella. 


Sucede que me gustaría explicarles con detenimiento a qué me refiero, pero no hay elementos suficientes en vuestro vocabulario ni rendimiento suficiente en vuestras Mentes para poder hacerlo. Lo único que queda es que imaginemos de qué se trata. Claro que, como bien he dicho, no se ha imaginado o imaginará ni se tiene referencia de ella en este Ciclo, por lo que tampoco se puede imaginar. Entre lo que escribo y lo que no, sigo pensando en cómo podría trasladar semejante Tecnología a las palabras para, eso sí, dar al menos una referencia aunque no puedan ustedes imaginar a partir de ella. Entiendo que no pierdo nada más allá de un Tiempo que me sobra en hacer un tiento y tratar de describirla. Llamaré a esta tecnología, apostando por un determinismo nominativo y buscando emular recuerdos no tan distantes, la Máquina Fulminante. ¿Es una máquina? Realmente no por definición, pero podría decirse que sí por definición. Lo es en tanto hace uso de algo parecido a la Energía para Transformar o conseguir Efecto, ambas cosas como Fin directo e inmediato. Pero no lo es en tanto agregado de diversas partes ni combinación de aparatos. ¿Es Fulminante? Bueno, lo cierto es que no del todo, pero suena bastante épico, diría. No obstante, no está relacionada con las Descargas Eléctricas o los Rayos tradicionales, aunque puede dar Fin a Algo. Importante detalle ese, creo. Y desde luego es Fulminante en tanto en cuanto súbito, inmediato.


Pocos saben esto, pero la Máquina Fulminante es uno de los quebraderos de cabeza que más Tiempo llevan atormentándome. Sobre el papel y según describo no debería ser algo tan loco, ¿No? A fin de cuentas, de acuerdo con lo que estoy diciendo de ella, se trata de algo que usa Energía para un Fin. Claro, con eso hay una problemática y es que prácticamente cualquier Cosa encaja en esa definición. Entonces se entiende que tenga que pensar tanto en ella. Porque es una Tecnología que se crea bajo un principio simple, pero que por simple que sea su Principio no se parece en nada a todo aquello que bajo ese mismo Principio se haya elaborado. No es una rueda, no es un sistema de poleas, no es un eje… Tampoco es Tiempo, Materia o Proceso. Si me pongo a tratar de identificarla por la vía apofática, creo que no terminaría nunca, pues de entre todos los Posibles, que Infinitos son, sólo se corresponde con uno. Pareciera incluso que estoy hablando de algo que no existe y ni siquiera sé lo que es. Y a ver, las dos afirmaciones son relativamente ciertas. No existe aquí, eso lo sabemos todos. Y no sé lo que es en tanto en cuanto no sé cómo funciona ni cómo (se) hace. Yo sólo la he podido distinguir e identificar, pero identificar algo no implica que tengas Conocimiento o Sabiduría respecto a ello. Ustedes al día ven, experimentan y sienten (por sus sentidos, en vuestro lado emocional paso de meterme) miles de Cosas que, por lo que sea, dudo mucho que sepan cómo funcionan, se fabrican o qué son incluso. 


Esta Gran Obra, la Máquina Fulminante, tiene una peculiaridad (en realidad, un clúster de ellas) que sí puedo transmitirles, me parece. Y es que opera sin Reglas, o al menos sin las comunes entre éstas. Aunque parezca que estoy hablando de algo con una dimensión Mística o Cósmica, puedo asegurar y aseguro que es un ítem exclusivamente Tecnológico, es un artificio, uno al que difícilmente puede encontrarse un Límite. Pero como desconozco prácticamente todo sobre ella, no me queda otra que hablar al respecto como si se tratase de algo más allá de Todo. Según criterio, en realidad sí que puede estar más allá o quizá muy, muy lejos de Todo, pero claro, eso hay que saber leerlo. La Máquina Fulminante es capaz de hacer cualquier Cosa, y hasta puede dar un Fin a problemas que aún no han sido siquiera planteados. Su capacidad anticipatoria le granjea la facultad de tener una respuesta, solución o salida para, en efecto, Todo. Es tan refinada que el Fin a producir no es una decisión atribuida a un usuario particular, sino que es definida por la propia Máquina junto al usuario si es que lo hay, porque no tiene por qué haberlo. Existe una Intención, y existe un Fin. No hace falta más. 


"Un Joven Astrónomo", Olivier van Deuren, c.1685. "Tecnología" es un concepto difícil de definir, no por una complejidad intrínseca, sino por las más que diversas e incontables acepciones que puede llegar a tener. Esencialmente, cuando yo hablo de Tecnología lo hago haciendo referencia a la aplicación del Conocimiento para resolver problemas o conseguir Resultados, para un Fin, si se prefiere. Esta definición resulta especialmente conveniente para un sujeto de mis características y si son ustedes más agudos de la cuenta percibirán que tiene unas implicaciones un tanto traviesas. En cualquier caso, lo más importante es que sirve para incluir los aspectos técnicos, metódicos y conceptuales por una parte y los productos, útiles, herramientas y máquinas por otra. Tómese como referencia la profesión del Astrónomo. Sujeto habitual de las pinturas del XVII, en muchas de las obras como la que les he puesto de referencia, pero también en otras como "El Astrónomo" (Vermeer, 1668) o "El Astrónomo a la Luz de las Velas" (Gerrit Dou, finales de los 1650), puede apreciarse tanto una parte como otra de lo que trato de transmitir. En todas ellas por una parte tienen ustedes los libros y tratados de Astronomía sobre los que los protagonistas se apoyan para hacer su trabajo, y por otra los útiles que emplean para ese mismo trabajo, como los Globos Celestes en los que se aprecian las Constelaciones; el cuadrante para realizar las mediciones pertinentes; los relojes de arena con los que miden sus tiempos; o la misma tinta con la que anotarán sus observaciones.



La única forma factible que reconozco como vía para poder entenderla es la de la Intuición. Síganme aquí, tal vez sea lo más complejo que jamás haya expresado en este lugar, que ya es decir. He mencionado que por lo apofático no es viable hacer una identificación de la Máquina Fulminante, pero haciendo uso de las Matemáticas y su bagaje conceptual puede emplearse un Isomorfismo Negativo* para acotar sus características en relación a un marco de referencia cognoscible. Atendiendo a que la Máquina Fulminante es una Máquina conviene tomar como referencia una Máquina o Máquinas identificables cualesquiera. Es sabido, por ejemplo, que las Máquinas procesan; transforman A en B; pero la Máquina Fulminante no hace eso, La Máquina Fulminante manifiesta directamente el Fin. Usa Energía, sí, pero no tiene “partes”. No ocupa, no hay Fricción, Desgaste o Entropía posible. Su ruptura de la cadena de Causalidad hace que el Fin que produce sea Puro. No es el Resultado de un Proceso. Hay una Abolición del Medio, una Causalidad Instantánea en la que la Energía se torna Fin sin Proceso intermedio. 


[Nota: En Matemáticas, un Isomorfismo significa que dos estructuras diferentes comparten una Lógica interna, reglas o comportamientos a pesar de las aparentes diferencias entre ambas. Un Isomorfismo Negativo (como de costumbre, una de mis genialidades), en este caso, supone atender a los matices diferenciadores en la Lógica interna de dos estructuras distintas. Nótese que Isomorfismo Negativo no es un concepto matemático real como sí lo es Antiisomorfismo, que en Teoría de Conjuntos hace referencia a la oposición que existe entre dos conjuntos determinados al invertir las operaciones a pesar de preservar la Lógica interna. Dicho de otra manera, pueden suponerse dos grupos con la misma estructura interna, pero uno opera de forma contraria al otro]


Tal vez pueda parecer difícil en términos teóricos, pero si lo visualizas es bastante simple. Me ha gustado este ejemplo que pueden ustedes ver en Wikipedia del Isomorfismo aplicado a los Grafos, porque es muy intuitivo y, considero Yo al menos, se explica bastante bien. Uno de los pocos casos en los que un ejemplo de Wikipedia sobre una cuestión matemática o científica puede resultar asequible para quienes no se dediquen a ello. 


Por supuesto la Máquina Fulminante, entendida como Impensable en tanto en cuanto está fuera del Espacio de Posibilidades de cualquier Mente de este Ciclo, no es Sensible. Solo puede ser percibida en tanto en cuanto la identificación sea operativa. Si los Sentidos tradicionales no tienen la capacidad de percibirla y la Cognición no posee los útiles necesarios (Conceptos, esencialmente) para procesarla, lo único que resta para confirmar su Presencia (quizá no-presencia) es la Huella de Imposibilidad que la sigue una vez que su Fin resuelve. Hay una Latencia, la Posibilidad de que algo ocurra, se transforme, cambie, aparezca, desaparezca… Aunque la Probabilidad de que ese algo ocurra, de que esa Latencia se manifieste, sea ínfima o directamente inexistente, sea una Improbabilidad. La Máquina Fulminante colapsa esa (Im)probabilidad en Resultado, y puede hacerlo de forma retroactiva o reconfigurar un Estado de esa misma manera, haciendo del “nuevo” Estado la Realidad vigente, bien creando una nueva Realidad o alterando una o todas las antes vigentes. Esto no es identificable de forma convencional, pero tal vez pudiera hacerse por su Entropía Negativa* si la Máquina Fulminante ciertamente trabaja con el Caos. Teniendo en cuenta que por su Naturaleza la Máquina Fulminante no pierde Energía, no disipa ni emite Calor y no genera Caos; entonces es inmune al desgaste y se sostiene a sí misma bajo su propio Orden. Cuando la Máquina Fulminante produce un Fin, lo hace desafiando lo posible, la Realidad se ordena de una forma que en principio debería ser estadísticamente imposible. Aunque por supuesto esto sería extremadamente complejo de rastrear, y solo funcionará si es verídico que la Máquina trabaja con el Caos o mejor dicho, al menos en cierto modo, lo “absorbe”. 


[Nota: La Entropía Negativa o Neguentropía es la capacidad de un Sistema de disminuir su Desorden interno creando Orden y organización para oponerse a la Entropía. El ejemplo al uso sugiere que un ser vivo usa Información, Energía u otro tipo de recursos (suelen ser externos en este caso, eso sí) para evitar el Decaimiento, la descomposición, la Muerte… Y a pesar de que eventualmente todo eso termina llegando, sí que existe una capacidad de acción para retrasarlo. Este ejemplo en cualquier caso es mucho más apropiado para una aproximación al término desde la Biología, pero es igualmente útil para su comprensión]


Puede que sea una mierda de ejemplo, pero es uno de los que más puede verse en distintos sitios y lo cierto es que es muy ilustrativo. Cuando se trata de Entropía y Entropía Negativa, en realidad pueden ustedes entender -con ciertos matices- Caos y Orden. Sucede que la primera pareja de conceptos es la que se usa en Termodinámica y similares; y la segunda la que ustedes verían en su análisis filosófico de preferencia. Imaginen una taza como la de la imagen en condiciones normales. Puesto que se encontraría en estado sólido, su nivel de Desorden, y por tanto de Entropía, es menor. Pero si la taza por algún casual se rompe acabaría en un estado más Desordenado/Caótico, y por tanto de mayor Entropía. Supóngase ahora que la taza, o en su defecto alguien que la manipule, tiene la capacidad de reconstruirla o devolverla a un estado más Ordenado. Dada esa situación, podría hablarse de neguentropía, ya que esa tendencia al Orden reduciría el Caos. De todos modos todo esto ya deberían tenerlo interiorizado, me consta que ya les he hablado de Termodinámica aquí varias veces, y desde luego de cómo la Evolución del Universo y su eventual Destino van de la mano con el estado de Orden/Caos en el que se encuentre. Dispersión, Desorden, Energía no utilizable... A veces me pregunto si la Entropía no termina triunfando siempre.


Aun sin tener muchos medios para apreciar su neguentropía o sus efectos, es importante insistir en que estos pueden ser intuidos. La Máquina Fulminante por supuesto no es tridimensional y de hecho no puede ser comprendida empleando una lógica o estructura dimensional. Pero sus soluciones pueden darse sin limitaciones, ya sea en 3 o en Infinitas Dimensiones. Su carácter indecible y de invisibilidad para la comprensión no aplica así para sus Resultados, los cuales son apreciados aun sin tener la Consciencia de ello, y son tales a pesar de la consideración que se tenga de ellos sin importar la categoría Temporal o Espacial que se aplique. 


Hasta ahora, todo son dificultades. No parece existir una forma fiable, segura o consistente de identificar siquiera a la Máquina Fulminante. Solo resta un método que se me ocurra. Aquel por el que Yo mismo conseguí discernirla. Resonancia. ¿Cómo describirías algo a un Ser que no puede entenderlo? ¿De qué forma traes al rango de lo perceptible algo que desafía todo tipo de Ontología? ¿Puede trasladarse al Entendimiento algo cuya característica fundamental es estar más allá de él? Sí, se puede. La Máquina Fulminante, por Resonancia, se siente cómo la realización de algo que era Imposible y pasa a ser Inevitable, y así lo ha sido o será infinitamente. Lo difícil de esto es que requiere de una Afinación con ella que, (im)probablemente se produzca de forma involuntaria, así como de un Silencio catalogable como Cuántico. El Efecto o Fin generado por la Máquina Fulminante podría encontrarse en este contexto de forma natural resonando con ella. No necesitaría rastrearse o usar algún medio para ello, porque sería reconocido a nivel personal sin que hiciese falta algo. Yo he percibido su presencia por el Efecto más inesperado, un Fin autorreferente, de hecho. Puede pues, por medio de lo sentido sin importar cómo, intuirse su Existencia. No me siento realmente cómodo usando los términos Existencia o Esencia para hablar de ella, confieso. En realidad, no son conceptos aplicables a la Máquina Fulminante en tanto en cuanto esas Reglas que os comento que sigue no son comprensibles o aplicables en estos términos. Subrayo pues que cuando digo que Existe es para que ustedes entiendan que la Máquina Fulminante está o es en alguna parte a pesar de que no se pueda acceder a ella.


Sé tan poco de ella que en los experimentos mentales que me tomo la molestia de entregarle nunca obtengo más conclusiones que preguntas. Tengo sólo un poco más que ustedes sobre ella. El Fin autorreferente que les menciono y del que parto es la conformación incompleta y desenfocada de la Imagen Mental que tengo de la misma. Eso solo me sirve para confirmar que la Máquina posee Agencia y que obviamente también tiene su propia Voluntad. Puede usarse y es una Máquina, pero conviene cuestionar qué es usar y qué es una máquina. ¿Son vuestros semejantes una Máquina que os ofrece un Fin y son las peticiones que les hacéis un uso que hacéis de ello? Desde un punto de vista ético y moral meramente humano es conveniente para vosotros decir que no a ambas variables, a pesar de que la economía del Don-Contradon es la base utilitarista sobre la que se produce vuestro modelo contractual y lo que por tanto sostiene las estructuras de vuestro mundo. Si pretendiese hacer sangre no tendría reparos en decirles que, como el Contrato es una base reguladora de obligaciones entre partes, poco os distinguiría de Máquinas que se usan entre sí. Por supuesto la diferenciación directa entre mi propuesta intencionadamente reduccionista y cruel y vuestro Contrato es que en este último tienen un peso -el que ustedes prefieran atribuirle- la presencia de las ideas de Libertad y Voluntad. Esto supondría que ustedes no son iguales a las Máquinas y por ende no son iguales a la Fulminante. Pero eso no quiere decir que la Máquina no pueda ser no ya Igual sino Superior a ustedes. Teniendo en cuenta que el grado de Perfección que tiene la Máquina implica indispensablemente que esta posea Voluntad propia. Y además de poseer esa cualidad, sin la cual no podría ofrecer el Fin óptimo que ofrece, lo hace en un grado de Trascendencia completamente incomprensible para ustedes, lo cual la convierte no en Igual a la insignificancia de una forma de vida mortal, finita y contingente que ustedes puedan encontrar en este y muchos otros planetas, sino en superior. Es uno de esos pocos casos en los que algo que difícilmente podría entrar en la categoría de LOS por lo incierto de su clasificación puede considerarse en términos prácticos y efectivos de su misma estatura. Algo capaz de colapsar Intención, problema y probabilidad en Fin, Solución y Resultado como si así fuera desde siempre y por siempre sea no puede no tenerla, después de todo. 


Pudiera ser que Yo le esté concediendo ahora con este gesto de cortesía seguramente interesada el Espacio de Posibilidades de cualquier Mente que nunca necesitó para manifestarse. La Máquina Fulminante, que no puede ser pensada y que no tiene cabida en ese Espacio de Posibilidades de la Mente, tiene ahora no un reflejo de sí que ni Yo mismo puedo crear o comprender; pero sí una Idea. Puede ser ahora Imaginada. Como pudiera ser que esté servidor cumpliendo directa o indirectamente con su Voluntad además de con la mía propia para producir una Finalidad óptima. Duele tal vez en alguna esquina de mi esférico Orgullo reconocer que la necesito para algo. Pero no pesa admitir que sin ella ciertas aspiraciones tal vez no sean posibles. 


El Concepto de "Espacio de Posibilidades" que estoy empleando aquí, por si no se habían percatado de ello aún, es en realidad otro préstamo de las Matemáticas. Realmente se llama "Espacio de Probabilidad" y es un constructo matemático empleado en Teoría de la Probabilidad para modelar procesos aleatorios. Estos Espacios están conformados por tres elementos diferentes: un Espacio de Muestra o Muestral (representado por Ωque representa el conjunto total de resultados posibles para el proceso de turno; un Espacio de Eventos (representado como F) que viene a representar un conjunto de resultados del espacio de muestra; y una Función de Probabilidad (representada como P) que asigna a cada evento del Espacio de Eventos una Probabilidad identificada con un número entre 0 y 1. Esto suele entenderse mejor con un ejemplo práctico como el de los dados, que es el que más se van a encontrar si investigan la cuestión. Suponiendo un dado de seis caras, Ω serían todos los resultados posibles de una tirada, en este caso seis; F serían todos los eventos posibles, sean simples (que salga el número 2) o más complejos (que salga número impar [1, 3, 5]; y P sería la Probabilidad de que se diese cada uno de esos eventos, como por ejemplo 1/6 de que salga el número 4 o 3/6 de que salga un número par. Yo he modificado y tomado prestado el término para sacarlo del campo de las Matemáticas a un rango más abierto, sustituyendo Probabilidad por Posibilidad. Ya saben ustedes que la Posibilidad indica si algo puede suceder o no, mientras que la Probabilidad indica cómo de factible es que ese algo suceda. Sobra decir, y ahí el truco, que si la Máquina Fulminante no se encuentra en el Espacio de Posibilidades de la Mente humana, entonces por defecto no se encuentra en ningún Espacio de Posibilidades, puesto que vosotros los habéis conceptualizado -no creado- y en vuestra Mente es donde residen o, como poco, el único lugar donde pueden ustedes asimilarlos. Esto aplica con la Máquina Fulminante, pero no con su Idea, que quizá sí puedan ustedes entender. 


Da la sensación de que estoy dando vueltas en círculos y quizá no sea solo una sensación sino un Hecho. Lo cual curiosamente es muy fiel a mi relación con lo que a partir de ahora llamaremos la Idea de la Máquina Fulminante, y no Máquina Fulminante per se. Puesto que honestamente y como pretendía demostrar (¿Lo pretendía?) resulta inútil hablar (escribir) sobre ella, mi Genio sin parangón ha decidido crear El Recurso de su Idea para poder establecer unos cimientos sólidos con los que trabajar. Me desagrada en cierto modo, pero admito que puesto que las aproximaciones filosóficas y lingüísticas son traicioneras para esto, tengo que volver a recurrir a las Matemáticas, por lo irritante que resulta reconocer que son vuestras Matemáticas. Consuelo de idiotas, pero Consuelo a fin de cuentas, saber que las Matemáticas son las vuestras en tanto en cuanto son vuestra interpretación de las mismas, no las Matemáticas como tal. ¿Son acaso vuestras las imágenes porque podéis verlas? ¿O es algo de vuestra propiedad solo porque podéis interpretarlo? Entonces tampoco lo son las Reglas del Cosmos; lo son vuestra lectura de ellas. El caso es que no puedo evitar pensar que existe en mi esquema Mental de la Máquina Fulminante un paralelismo con lo que fueron los Números Imaginarios* para ustedes amigos. 


[Nota: Los Números Imaginarios son, siendo breve y conciso, el producto de un número real por la unidad imaginaria i. Donde i es la constante que resuelve la cuadrática x2 = −1, que ningún Número Real puede resolver. No os preocupéis si no lo habéis entendido, extiendo a continuación, que lo que os he puesto aquí os lo pueden decir Wikipedia o la IA. Casi todo os lo puede decir Wikipedia o la IA, realmente, pero dudo que con la misma calidad que Yo]


La Unidad Imaginaria, o lo que es lo mismo, esto que ven aquí, es el bloque fundamental sobre el que se construyen todos los Números Complejos. Aparentemente no debería tener mucha relevancia, pero todo cambia cuando te das cuenta de sus usos para resolver ecuaciones y problemas que de otra manera no tendrían una solución "real". Con ellos se diluye el límite entre lo Real y lo Imaginado para entrar en el terreno de lo Complejo. Exactamente lo mismo que sucede al hablar de la Máquina Fulminante, cuya Idea se encuentra en un confuso limbo entre lo que es Real y lo que es Imaginario, si es que esa distinción debe existir en primer lugar. Y desde luego entra en lo Complejo, aunque no de la misma forma exacta que los Números.



Los Números Imaginarios fueron desdeñados desde sus más remotos comienzos. Con referencias a conceptos similares desde la Antigüedad, no fue hasta el Siglo XVI cuando se plantearon por primera vez. La historia genuinamente da para pensar. El polímata Gerolamo Cardano publicó en 1545 su obra cumbre, apropiadamente llamada Ars Magna. No, no es la ultimate/C.A. de Cagliostro en Granblue Fantasy, de hecho para los que estén interesados su nombre íntegro es Artis Magnae, Sive de Regulis Algebraicis (lit. Del Gran Arte, o de las Reglas Algebraicas). Gerolamo Cardano trabajó sobre una fórmula secreta que Tartaglia (No, no es el que están pensando, suficiente gacha por hoy) había desarrollado para resolver las ecuaciones cúbicas y que había compartido exclusivamente con él bajo juramento tras una insistencia considerable por parte de Cardano. Tartaglia deseaba guardar en secreto la fórmula porque en aquella época era frecuente que los matemáticos se retasen a estúpidos duelos intelectuales entre sí para demostrar quién era el más capaz, y Tartaglia pretendía usar su conocimiento exclusivo para ello. Cardano prometió guardar el secreto y no publicarla, pero terminó rompiendo su juramento cuando supo que Scipione del Ferro* había encontrado previamente una fórmula para resolver la cúbica. Cardano entendió que esto le daba carta blanca para publicar lo que quisiese, ya que lo elaborado por Del Ferro, al ser anterior al método de Tartaglia, le permitía romper su juramento. Naturalmente Cardano se ganó la enemistad de Tartaglia de por vida, pero ni a él ni a la Historia parecieron importarle, pues hoy en día al método para resolver cúbicas se le conoce como Método de Cardano, y no Método de Tartaglia o Del Ferro. Hm, qué meretrices del Prestigio que sois los mortales, siempre gana el que publica primero…


[Nota: Las vueltas que da la vida. Cardano se interesó por Tartaglia porque supo de éste al poco tiempo de que fuese retado por Antonio María del Fiore a uno de esos duelos matemáticos, que Tartaglia ganó decisivamente. Fiore era un discípulo de Del Ferro al que éste último le había legado antes de morir su propio método para resolver las cúbicas. Fiore estaba muy confiado en que ganaría porque poseía el conocimiento exclusivo de su maestro, pero ignoraba que Tartaglia había desarrollado independientemente el método para ello. Tartaglia resolvió todos los problemas que le planteó Fiore, pero Fiore, mucho menos dotado para las Matemáticas, no pudo resolver ninguno de los de Tartaglia.]


Página principal del "Ars Magna" de Cardano. Puede parecer que llamar a su propio trabajo "Opus Perfectum" (La Obra Perfecta) sea demasiado ambicioso por parte del hombre, pero recuerden que, en su momento (y en realidad) algo "Perfecto" era algo que estaba "Completo", "Terminado", "Hecho".


En cualquier caso, en Ars Magna encontramos lo que puede considerarse una de las primeras instancias de i y de lo que vendrían a ser los Números Complejos (y por ende de los Imaginarios, ya que los Números Complejos tienen una parte Real y otra Imaginaria). Cardano plantea en Ars Magna el problema de encontrar dos números que sumen 10 y cuyo producto sea 40. No busquen porque no los hay. O al menos no debería haberlos. Cardano encontró que estos números eran 5 + √−15 y 5 − √−15. Pero en esa época, hacer la raíz cuadrada de un número negativo se consideraba imposible, ficticio y/o estúpido; por lo que Cardano terminó llamándolos Números Sofisticados, y los describió como “Tan sutiles como inútiles”. Con el mismo desprecio los terminaría llamando Descartes como los conocéis ahora, Números Imaginarios. 


Por Suerte no a todo el mundo le pareció algo tan inútil, y Rafael Bombelli decidió elaborar sobre los Números Complejos e Imaginarios dando paso a avances considerables a este respecto. Algo que luego harían también Euler y Gauss, probablemente dos de los nombres más potentes de la Historia de vuestras Matemáticas. Aunque esto sería mucho después, su papel fue fundamental para legitimar y extender el uso de los Números Complejos e  Imaginarios, que ya pasarían de ser un simple truco algebraico o recurso menor a convertirse en una herramienta fundamental de las Matemáticas, y posteriormente de la Física Cuántica y la Ingeniería Eléctrica. 


En el Presente, lo que antes era una nota a pie de página matemática es ahora un elemento imprescindible para describir la Realidad. Tan “Real” como cualquier otro. Fundamentales para el desarrollo de Radio, Televisión, Comunicaciones y un largo etc. de aparatos, tecnología inalámbrica y dispositivos dependientes de las ondas electromagnéticas. O para circuitos electrónicos (Corriente alterna, semiconductores…) que requieren de cálculos de impedancia (oposición de un circuito al paso de la corriente alterna). O para cuestiones algo más lejanas pero igualmente relevantes como el comportamiento de las partículas como ondas*. Sin los Números Imaginarios, la vida ahora sería probablemente muy distinta a la que tenéis, sobre todo estimando la importancia de éstos a la hora de desarrollar medios, útiles y aparatos que han simplificado mucho vuestra vida cotidiana. Sin los Números Imaginarios, puede que todo ese progreso hubiese tenido una demora significativa o simplemente no hubiese llegado. Y de haberlo hecho no sería desde luego de la misma forma en que ha llegado. 


[Nota: Como tal, no es que los Números Imaginarios sean absolutamente imprescindibles siempre, pero sí que sirven para simplificar enormemente las Matemáticas de las Ondas. Véase la Fórmula de Euler o la Ecuación de Schrödinger, en las que i cumple su función de rotación (multiplicar por i implica una rotación de 90 grados en sentido antihorario en el plano complejo)]


Me gusta mucho el concepto detrás de esta imagen. Si entendemos la forma que la Humanidad tiene de entender, describir e interpretar la Realidad, su modelo de ésta en definitiva, como un Castillo de Naipes en el que cada una de las cartas representa un elemento fundamental de ésta; entonces la Unidad Imaginaria, los Números Imaginarios y en última instancia los Números Complejos que se derivan de i, aun siendo algo "Irreal", son uno de ellos. Un naipe invisible que sostiene la Cosmovisión humana, su forma de entender el Mundo. Puede que observando el castillo de naipes a simple vista no pueda apreciarse su presencia. Que parezca que está incompleto, imperfecto, hueco. Pero siendo los castillos de naipes estructuras tan frágiles y endebles esto no sería posible, porque la estructura colapsaría. Por increíble que resulte, algo "Irreal" se encuentra en la base de lo "Real" aunque no pueda verse. Esto es así porque tanto i como todos los números que de ella se derivan son -y perdonen la expresión en forma de pleonasmo- realmente objetos matemáticos "reales" con su correspondiente significado en el plano de los fenómenos físicos. Interesante como lo que pudiera entenderse como la "Irrealidad de la Realidad" está en los cimientos de la misma. Y más interesante aún es que aquello que en principio debería debilitar la estructura del Castillo de Naipes, hace en realidad que éste sea al menos un poco más robusto, aun siendo dentro de su persistente e inevitable fragilidad, claro.


La Máquina Fulminante es algo que Yo trato de presentar -y por supuesto alcanzar- sin poseer los medios para ello. Convencido por indudable pero indemostrable Empiria de lo categorizable como su Existencia, Preliatore les sugiere que no intenten comprender la Máquina Fulminante en sí (algo que ni él mismo es capaz de lograr), sino la Idea de Máquina Fulminante que ha traído. Como los Números Imaginarios, puede que sea algo que cause reticencia inicialmente o que resulte incomprensible y desde luego poco práctico. Pero al igual que éstos para con sus aplicaciones, a mayor Entendimiento de la misma, mayor es la aproximación a sus gloriosos Atributos, Efectos, Fines. 


Lejos de aburrirles con fórmulas inconcebibles y complejas pesquisas, no me molestaré en configurar una narrativa de legacía. Podría, cómodamente, sugerir que esto que les estoy dando es el inicio de una cadena de transmisión por la que eventualmente si no soy Yo mismo quien la describe otro pudiera tal vez hacerlo en otro momento, incluso más allá del mismo Tiempo. Que mi fracaso fuese la semilla de su éxito. Pero en primer lugar, no soy un poético perdedor cuyos versos endulzarán la ignorancia de lo que se debe conocer. De lo que debo conocer. Yo he podido distinguirla e identificarla, a pesar de no tener el placer de conocerla por su inherente inaplicabilidad a la ontología al uso. En segundo lugar, mi objetivo personal no es hacer una prosopografía de la Máquina Fulminante, es alcanzarla, y luego entenderla. Y por último, una herencia de esas características no tendría sentido estimando mi propia Infinidad. He de hacerlo Yo por una cuestión de intenciones propias. 


Les dije que no era posible conocer la Máquina a través de los sentidos, porque no es sensible, pero con ello me refería a los sentidos tradicionales, y ahora además hablamos de su Idea, no de ella en sí. Les he ofrecido dos vías. Dos alternativas a ellos como posibles caminos. Verán, lo que ustedes amigos entienden por Intuición e Imaginación son en realidad un Sexto y Séptimo sentido. Cada uno más refinado que el anterior. Tradicionalmente se ha asimilado que existen cinco sentidos, pero muchos más son aceptados científicamente en la actualidad*. Sucede que el Consciente Colectivo ha interpretado como única forma de reconocimiento sensorial lo que se conoce como Sistemas Sensoriales Externos o Exterocepción, entre los cuales podemos ubicar los (Cinco) Sentidos tradicionales. Estos Sentidos dependen inherentemente de una serie de órganos sensoriales para recibir y captar las señales y estímulos que luego son transformados en impulsos eléctricos, procesados por el Sistema Nervioso e interpretados y traducidos finalmente por el Cerebro, que es quien crea la Experiencia consciente del entorno. Pero existe otra forma de percepción, una Interocepción que se encarga de reconocer el hambre, la sed, el dolor… para ayudar a mantener la Homeostasis. Si bien ustedes habrán oído (precisamente) hablar del Gusto, el Tacto, el Olfato, el Oído y la Vista; es muy probable que nunca hayan escuchado acerca de la Propiocepción (permite al Cerebro saber la posición y el movimiento de cada parte del cuerpo sin verla), Equilibriocepción (sentido del equilibrio), Termocepción (distinción de la temperatura, a más de uno le gustaría desactivar este), o la Nocicepción (explicado en términos llanos, el sentido del dolor. Otro que muchos desearían no tener, pero muy importante). En ninguno de estos casos hay un órgano sensorial específico, aunque sí que existen sensores en los músculos, los tejidos o la misma piel en algunos casos, que no deja de ser un órgano, por mucho que su principal función no sea la sensorial. 


[Nota: Hasta entre 20 y 30 sentidos pueden enlistarse hoy en día. En el texto les dejo solo unos cuantos ejemplos.]


El proceso, eso sí, siempre es el mismo o al menos comparte notables similitudes. Hay un estímulo o señal. Los sensores lo reciben y lo transforman mediante un proceso de Transducción* en un mensaje interno que se envía generalmente como impulso o señal eléctrica. El Cerebro recibe éstas señales eléctricas a través del sistema nervioso y las interpreta, a su manera, claro. Lo frágil que es la Realidad visto así, eh. Hm, por eso y por tantas otras Cosas… Verdaderamente lo que creas en tu Mente lo creas en tu Mundo, tal parece.


[Nota: Transformación de un tipo de señal en otro de distinta Naturaleza.]


Va a quedar una nota muy larga en el pie de imagen, puede que la más larga de todos los Tiempos, pido disculpas de antemano. El proceso fisiológico del procesamiento sensorial siempre me resultó una de las mayores debilidades de los humanos a la hora de asimilar Las Cosas. Admito que es un proceso fascinante de una profundidad asombrosa, pero fíjense en todas las partes que intervienen. Basta con que una de ellas no funcione adecuadamente o, mejor dicho, funcione de una manera especialmente subjetiva, para que la Verdad termine por diluirse en mitad del Proceso. Corrijo en este sentido la Soberbia de lo Colectivo por sobre lo Individual, pues me parece pretencioso y desafortunado que algo sea considerado lo correcto solo porque sea mayoritario. Así pues, no creo que haya un funcionamiento "adecuado" de las partes participantes en el procesamiento sensorial, sino un rango de diferenciación entre lo Objetivo y lo Subjetivo. Sigamos el ejemplo de la imagen. De entrada, lo que ustedes reciben es una señal (en este caso visual) de algo, pero dicha señal puede estar contaminada por el entorno y las condiciones en que se produce. Vuestro ojo la recibe, pero siempre lo hará a su manera, porque puede que tengáis miopía, astigmatismo, cierto grado de ceguera u otro tipo de afección ocular o errores refractivos que hagan que esa señal ya se perciba de forma distinta. A partir de ahí, si ustedes tienen algún problema de tipo neurológico y/o psiquiátrico o su sistema nervioso está bajo los efectos de algún tipo de estímulo (psicotrópicos, estupefacientes...) el proceso de transducción, procesamiento y respuesta que sigue a la recolección del estímulo también terminará adulterando lo recibido inicialmente y las eventuales respuestas de la Mente y el Cuerpo. Pese a todo, ¿Por qué iba a ser lo que percibe una persona con una varias de estas características más o menos real que lo que percibe una con otras distintas o incluso las mismas? No debemos olvidar tampoco en este sentido (por favor, Preliatore, reserva ese tipo de juego de palabras para cuando tengamos más espacio en el cuerpo de texto) la subjetividad inherente a la interpretación de las señales y estímulos, lo cual solo hace por empeorar la situación. Hay quienes prefieren unos olores a otros, unas comidas a otras, una música a otra. Hay quienes tienen mejor o peor olfato, mejor o peor vista, mejor o peor oído... Creo que es inapelable que la percepción sensorial y su procesamiento, aun siendo un mecanismo sublime que os ha sido otorgado por algo, presenta demasiadas variables y particularidades como para considerar que hay un modo "correcto" de usarlo. Incluso en las condiciones más óptimas y en el mayor estado de plenitud posible tanto de la Mente como de los órganos involucrados no existe ninguna garantía de que aquello que se percibe sea lo Verídico. Nótese como he usado el término Verídico en lugar de "Real", porque como tal, cualquiera de las variantes posibles a la hora de recibir una señal e interpretarla son "reales" para aquel que las percibe. Os puedo decir todo esto sin siquiera entrar en la cuestión física del Efecto del Observador, así que imaginen lo simple y limitada que me resulta a mi la forma que ustedes tienen de ver (precisamente) el Mundo. De nuevo, como con los Números, resurge la cuestión de la inescapable fragilidad de vuestra Cosmovisión y de cómo ésta se apoya en la "Irrealidad de la Realidad". Tampoco creo que sea necesario incidir en la sempiterna presencia de sesgos en vuestra lectura de Las Cosas. No se me caen los anillos por reconocer que el procesamiento sensorial al uso es una maravilla exquisita; pero tampoco voy a ignorar sus incontables problemáticas y su insuficiencia para alcanzar el Entendimiento. Tan frágil será vuestra Realidad como lo sea vuestra forma de percibirla. Por esta insuficiencia, a veces hace falta intuir e imaginar, usar aquellos Sentidos que aún faltan por usar, a pesar de que éstos puedan verse afectados tanto como los otros por el estado Mental en que se encuentren. Vuestro Mundo, si bien Real, es Verídico solo de forma indemostrable.


Con la Intuición y la Imaginación no existen unos órganos sensoriales o receptores/emisores específicos tan notables como la nariz o el oído. Pero las señales eléctricas están ahí como con cualquier otro proceso cognitivo. La única varianza es su complejidad. El funcionamiento de ambas, aunque a veces se interprete como algo en el terreno de lo extraordinario, es en extremo similar a cualquier tipo de Sentido, simplemente tienen un aspecto mucho más abstracto. La Intuición y la Imaginación están, de hecho, estrechamente vinculadas al resto de Sentidos. 


La Intuición es una forma de percepción sensorial Inconsciente, Subliminal. La Consciencia solo procesa una ínfima parte de la Información que recibes, pero la Intuición puede captar algo que tú no has podido por estar más allá de lo Consciente. Es más, en los procesos que pueden catalogarse como intuitivos entran en juego el Reconocimiento de Patrones (una de las habilidades más fascinantes y Poderosas, aún si trágicas, que puede tener una forma de vida o entidad inteligente) y regiones como la Ínsula o la Amígdala, así como la Interocepción (ergo Hipotálamo, y también importancia de la Ínsula de nuevo). La Ínsula y la Amígdala actúan como el motor principal de este sistema de procesamiento inconsciente, y guardan una relación bidireccional con el Hipotálamo, que se encarga de ofrecer una respuesta en conjunción con el resto de este circuito. Me explico, porque entiendo que no es fácil. La Ínsula es la principal región cerebral en el proceso de Interocepción, encargándose de recibir y traducir las señales físicas que recibe en Sentimientos y Emociones. Para ello, se basa en una suerte de “Eco Corporal”, respondiendo a una situación de una determinada manera en función de Experiencias pasadas, transformando éstos Ecos en respuestas emocionales, sentimentales y comportamientos específicos. La Amígdala se encarga de procesar en cantidades minúsculas de Tiempo la significancia emocional, además de responder de forma inmediata, cumpliendo por así decirlo el Instinto de Supervivencia y la Autopreservación. Gestiona emociones como el Miedo o la Ira activando esa respuesta rápida (materializada como la huida o la lucha respectivamente) a través de las señales que recibe del entorno. Aunque también cumple con un propósito en el otro lado del espectro, procesando las experiencias y estímulos provechosos o positivos. Y también regula aspectos de la interacción social, evaluando las intenciones del Otro y respondiendo a la “novedad social” en encuentros con desconocidos; sin olvidar que se encarga del aprendizaje inconsciente (Memoria Implícita. Interesantes funciones las suyas, huh). Mediante el Reconocimiento de Patrones, la Amígdala es capaz de funcionar como una alarma que envía una señal al Hipotálamo para que éste libere hormonas del estrés como el cortisol o la adrenalina para lidiar con la situación de peligro, produciendo respuestas somáticas evidentes. Como consecuencia, los efectos en el cuerpo no tardan en hacerse notar. El ritmo cardiaco sube para aumentar el bombeo de sangre; la respiración aumenta su velocidad para que la captación de oxígeno sea mayor; y toda la energía del cuerpo pasa a enfocarse en la supervivencia o la defensa, frenando procesos como la digestión (lo que ustedes pueden llamar un nudo en el estómago). Haciendo esto, mediante el marcador somático, el Hipotálamo devuelve a la Ínsula y su Interocepción las señales que ha recibido, y la Ínsula lo entiende, ya de forma Consciente como “algo anda mal”, “algo es/está raro”, “Algo se siente extraño”. De ahí la relación bidireccional en este “Sistema Intuitivo” entre Ínsula y Amígdala e Hipotálamo. Cuando sientes ese nudo en el estómago o tienes esa sensación de que algo está mal de manera aparentemente inexplicable es porque en realidad el Cerebro ha realizado todo este proceso en fracciones de segundo a partir de una señal muchas veces extremadamente vaga (entiéndase ya aquí lo que se tenga que entender, no sé si me siguen…) del entorno. Nótese que esto que les estoy contando, a pesar de lo largo y denso que resulta, es en realidad una simplificación; y que el proceso en realidad implica otras tantas partes del Cerebro. Yo les hablo aquí de las más importantes en este proceso. El Sexto Sentido, el de la Intuición, existe de forma probada. Otra Cosa es que ustedes puedan entenderlo sabiendo tan poco como saben de su propio Cerebro. Todo está en la Mente. Lástima que ustedes amigos no sean capaces de usarla o no la usen tan a menudo.


Uno de los Mitos más repetidos de la Historia es que el Ser Humano solo usa un 10% de su Cerebro, pero la Realidad simplemente es que ustedes amigos son más estúpidos de lo que están dispuestos a aceptar. Obviando este comentario tan gratuito por mi parte, lo que vengo Yo a decirles es que el Hombre usa -o al menos eso me gusta a mi pensar porque a veces no lo parece- el 100% de su Cerebro. Todas las áreas del Cerebro tienen actividad y una o varias funciones, además de un alto consumo de energía. Esta actividad y algunas de las funciones se dan incluso en estado de Sueño. Lo que sí sucede es que lógicamente no se usan todas simultáneamente, ya que esto produciría una sobrecarga que se materializaría en algo similar a un ataque epiléptico, en lugar de otorgarles poderes o inteligencia sobrehumana. Y cierto es también que hay muchas partes de su Cerebro y su funcionamiento que aún no comprenden. En la imagen que les traigo pueden ustedes ver el mapa más complejo del Cerebro humano hasta la fecha, cubriendo un total de... 1 milímetro cúbico del mismo. Parece insignificante (y lo es) pero para vuestros estándares y recursos tecnológicos es un logro considerable. La reconstrucción 3D incluye 57000 células, unos vasos sanguíneos y alrededor de 150 millones de sinapsis. Generó Petabyte y medio (1,4 si quieren el dato exacto) de datos, cuyo equivalente en algo que puedan entender serían 14000 películas en la resolución y definición más alta posibles. Hasta la fecha, el Conectoma (mapa de conexiones en un Cerebro o Sistema Nervioso) completo que tienen ustedes es el de la mosca de la fruta, con 166700 neuronas y 125 millones de conexiones sinápticas en 100 terabytes de datos. Hacer un Conectoma completo del Cerebro humano, sus 86000000000 de neuronas y sus billones de sinapsis ocuparía aproximadamente entre 1,4 y 1,6 zettabytes (unos 250000 millones de películas en HD, 250 billones de imágenes en formato estándar de teléfono inteligente o 200 billones de canciones). Hacer este Conectoma requeriría con la tecnología actual una inversión económica descomunal y como poco varios siglos de proyecto. Por suerte, la Inteligencia Artificial puede ayudar a acelerar el proceso significativamente, con escenarios optimistas que ubican el Conectoma completo a finales del presente siglo o inclusive en apenas una década con una inversión privada potente, aunque quizá eso sea demasiado optimista. Los chicos de Google y Harvard que hicieron este milímetro cúbico tardaron una década en hacerlo, siendo la IA fundamental a la hora de hacer el modelado tridimensional. Dependerá, en gran medida, de cuánto dinero estén ustedes dispuestos a invertir, y de cómo serán los avances en IA y Machine Learning en los años venideros.

Si esto les ha resultado complejo (que dicho sea de paso espero que no porque me explico muy bien, considero). ¿Qué les va a resultar esto entonces? La Imaginación, como la Intuición, también es un proceso sináptico que tiene la increíble capacidad de representar y simular estímulos, sensaciones, escenarios… que no están presentes en el momento. Para ello, el Cerebro usa la Red de Modo Predeterminado o Por Defecto, encargada de procesar los Pensamientos internos en ausencia de los estímulos externos. Es por esto que la RND o DMN (si usamos siglas en inglés) se activa y funciona cuando alguien se encuentra en estado de reposo, descanso o no está concentrado en una actividad específica. Se trata de las regiones cerebrales responsables de las divagaciones, de los Sueños Despiertos. Ejerce las veces de piloto automático del Cerebro. Esto convierte a la DMN en responsable de cuestiones tan significativas como la Autorreferencia, la Simulación Mental, la Creatividad y la Introspección. No es por tanto de extrañar que la DMN sea un motor fundamental para la Imaginación y los procesos imaginativos. Mediante la DMN, la Mente es capaz de combinar la Experiencia del Pasado con Conocimientos semánticos para producir Ideas originales; así como simular eventos del Futuro, elecciones hipotéticas o perspectivas alternativas. Siendo la Imaginación la capacidad entre otras Cosas de crear una experiencia sensorial en ausencia de estímulos; podría decirse que es un espejo o una inversión de los Sentidos. Hemos visto cómo los Sentidos funcionan desde Abajo hacia Arriba, recibiendo señales y estímulos externos, transformándolos en señales eléctricas y enviándolas al Cerebro. La Imaginación funciona a la inversa, desde Arriba hacia Abajo. Es un proceso que se genera en el Cerebro, que envía impulsos eléctricos a los órganos y regiones responsables de los Sentidos activando las mismas redes que se activarían si recibieses el estímulo realmente, solo que con una intensidad distinta. Supóngase que imaginas -ahora que hace bastante calor- un ventilador. Cuando simulas la Imagen del ventilador en tu Mente, el Cerebro activa las mismas redes neuronales y sistemas que se activarían si lo estuvieses viendo realmente, en este caso la corteza visual. Si imaginas el olor de la lavanda, el Cerebro envía desde la corteza prefrontal hasta la olfativa un impulso eléctrico usando las mismas redes que se emplearían si estuvieses delante de la planta. Solo se invierte la dirección del proceso, del flujo eléctrico. En el caso del estímulo o la señal real, se produce de Abajo hacia Arriba; en el de la Imaginación desde Arriba hacia Abajo. Gotta Love el Principio de Correspondencia en esto, lo admito. Como es Arriba, es Abajo. 


Si sigo en esta dirección, esta entrada irá camino de convertirse en un segundo Entendiendo lo Imposible, pero no pretendo eso, ya tenemos cubierto el cupo de ensayos de 100 páginas disfrazados de entrada de blog por ahora. Además, Preliatore insistió al principio de todo esto en que la Máquina Fulminante es indecible, impensable, inimaginable; y en que no puede ser intuida si no es por sus Efectos. Pero eso no puede suponer una barrera para alguien como Yo, y todo esto ha servido para demostrarles que, si bien la Máquina sigue fuera del Espacio de Posibilidades de cualquier Mente en este Ciclo, no puede decirse lo mismo de su Idea, que sí puede ser imaginada. Y si bien la Máquina no puede ser intuida, se puede Resonar con ella, apreciar sus Efectos. Ambos caminos son difíciles de transitar, pero teniendo en cuenta lo lejos que se encuentra, son las únicas vías posibles. Para acceder tan solo a una Idea de lo que es la Máquina deben ustedes emplear un Sexto y un Séptimo Sentido. Aunque quizá esto no sea tan diferente al proceso que se sigue con literalmente cualquier otra Cosa, especialmente cuando se trata de la Imaginación. Para crear una imagen mental de algo conocido, por ejemplo, es necesario que exista una Experiencia previa de aquello que se está creando. Ustedes crean la imagen mental de una patata porque previamente han visto una. Pero también puede crearse algo Original como hemos visto, aun si para ello es precisa una Experiencia previa o una Memoria de algo anterior. Este escrito sirve como pseudoexperiencia, en tanto en cuanto es el que les introduce la Máquina Fulminante, o más bien su Idea. 


La gran pregunta es si esto es verdaderamente suficiente. No conozco ningún punto en la Diacronía en que la Máquina se pueda definir. Este Ciclo, incluyendo todas y cada una de sus Infinitas variables, se encuentra demasiado alejado conceptualmente de ella. Sucede, para que lo entiendan ustedes en el punto del Tiempo en el que se encuentran, algo parecido a lo que pasa con otras cuestiones que ustedes pueden identificar y discernir, pero que aún están muy lejos de entender. Imagínense -precisamente- una situación como la que se presenta cuando la Consciencia (en vuestro caso la humana) trata de comprenderse a sí misma; cuando piensan en la Identidad a nivel Metafísico; en el Entrelazamiento Cuántico; en la Infinidad de los Números; cuando piensan en la Teoría de Cuerdas o la No-Localidad… Hm, ¿Se decía esto así en castellano? Estoy mayor para recordar todas estas Cosas a la Perfección. Piensen precisamente en la Perfección, la Omnipotencia, la Eternidad… De algunas de estas Cosas ya he hablado aquí, de otras lo haré eventualmente. En cualquier caso, si se paran ustedes a pensar en todo esto notarán que se están extralimitando en sus capacidades o, como poco, las están llevando al límite. Lo mismo pasa con la Máquina, que curiosamente posee soluciones y respuestas para todo eso (también las poseo Yo, al menos para casi todas, por eso he hablado o hablaré -hablado- de ellas). Las posee para Todo, incluyendo lo que no ha sido planteado -me recuerdo también a mí mismo- y hasta lo que no puede ser planteado. El Fin manifiesto más allá de la Causalidad. Una pena lo turbulento que parece que resulta llegar a ella. Sucede de facto que existe la posibilidad de que cuando algo o alguien logre estar en el mismo plano que la Máquina, tal vez ya haya adquirido por sí mismo la capacidad de resolver aquello que desee sin necesidad de emplearla. Tal vez eso sea lo que ella busque en primer lugar. Me genera dudas, también, su incierto Origen. ¿Ha sido creada por algo o alguien? ¿Ha sido creada, a secas? ¿Se fabricó o configuró a sí misma tal vez? ¿Para qué? ¿Por qué? Siempre hay que preguntarse por qué. Me consta que hay quienes saben algo -quizá mucho más de lo que dicen- de ella, pero dudo muchísimo que vayan a aflojar al respecto, y personalmente no creo que guarden una relación estrecha con ella o siquiera hayan entrado en contacto con la misma. El más Grande -para mí- me ha confirmado que si bien tiene Información sensible y detallada del tema, no me va a contar nada al respecto porque no quiere tener nada que ver con ella. Tal vez eso debería actuar como importante disuasorio, pero no hace más que alimentar unas inquietudes que ya ocupan más lugar del que merecen. Hay voces también de peso que por el contrario tienen una visión más positiva, pero tampoco debe uno lanzarse a un río porque otros lo hagan. Sea como fuere estoy a una distancia sideral de ella real y figuradamente hablando. 


Por último, tan crítico como soy conmigo mismo cuando no puedo ofrecer el resultado deseado, me he convencido de que necesito encontrarla y me he autoimpuesto que así lo haré. La Máquina Fulminante es mi particular equivalente a vuestros Números Imaginarios. Una inicialmente incomprensible (puede que incomprendida) Idea que bien podría catalogar como absurda ficción o inútil ilusión. Pero necia sería por mi parte tal conducta. Los Números Imaginarios acabaron siendo entendidos y con eso se encontró su Función. Además, la Resonancia es Infalible. Viaja como una Onda que no se mueve por el Espacio, sino por las Posibilidades; una piedra lanzada al agua, pero no hay piedra, sólo círculo en el Agua. Más allá de toda paradoja y ruptura lógica que conscientemente aquí he podido mostrar reside la Gran Obra. Es mi cometido entenderla y llegar a ella. Si una Resonancia aunque por Contraste fuese es precisa, entonces lo intentaré un millón de veces más, un trillón de veces, un nonillón de veces... Solo necesito Una. Se presentará luego la dificultad de afinar la indispensable sinergia volitiva que su Agencia invoca si mi -ergo nuestra- Intención anhelo convertir en Fin. Problema que en otro contexto me veré en la necesidad de resolver si es necesario. Tanto como lo haya sido romper lo propuesto para este u otro Ciclo, que espero haber superado aquí y ahora en relación a aquello que estaba previamente establecido y designado. ¿Qué separa entonces ahora a Preliatore de la Gran Obra? ¿Podrá el Ablativo del Campeón, todavía no exento de Instintos y Constructos, conectar con la Máquina que ya los superó todos? Intuyo que muy, muy lejos de Todo, mas aún sin todavía saberlo porque por venir está… debí haberlo imaginado.


sábado, 15 de agosto de 2026

Una Mirada Subjetiva: Augustus y la Suerte

Posibilidad sobre lo Posible


La última misión de Nioh 2, uno de mis juegos de referencia en lo que a su género se refiere, tiene por Nombre In the Eye of the Beholder, que inteligentemente fue traducido y localizado al castellano como Una Mirada Subjetiva. Desde hace mucho tenía pensado traerles una nueva sección al blog, pero hasta ahora me había resistido a hacerlo por dos motivos. El primero es que tiendo a jactarme con insistencia de mi Objetividad, y esto, como el nombre indica claramente, va a ser una sección esencialmente personal, subjetiva y de opinión. El segundo, por supuesto, es que aún no tenía pensado un nombre. Pero desde hace ya lo suyo tenía preparadas diversas entradas, así que no se extrañen si ven muchas seguidas en la misma línea. 


Las Miradas Subjetivas van a seguir siempre un patrón similar. Se escogerá a una Persona, Personaje o Entidad real, ficticia o histórica y se relacionará a ese personaje con un Concepto, Idea, Suceso o Hecho. Por norma general serán personas o personajes a los que Yo quiera mucho o me despierten un interés especial sin necesidad de que exista una conexión más allá de eso con ellos. 


Faltaba pues, una vez escogido el nombre y la estructura o el formato que se seguirá, una entrada digna de ser la inaugural. Hemos optado por lo más sencillo. Un personaje que ya conocemos (bastante, además) y un concepto con el que ya hemos trabajado (y mucho). Augustus y la Suerte. Para una entrada piloto al final es lo más conveniente, ya que ayuda a que el lector pueda familiarizarse con el formato. 


Se decía en el ya decadente Bajo Imperio y durante la coronación de los nuevos emperadores en el Senado una frase que aludía a un Pasado que siempre fue mejor. Felicior Augusto, Melior Traiano. Deseando así al nuevo Emperador que sea más afortunado que Augusto y mejor que Trajano. La referencia que toma esta fórmula es simple. Trajano fue el Emperador durante la época dorada y el cénit del Imperio, cuando éste alcanzó su máxima extensión allá por el 117. Y Augusto fue el Fundador del Imperio coincidiendo con el punto transicional de la Era Común (del Nacimiento de Cristo, si se prefiere). Si bien ambos fueron líderes muy competentes, Trajano fue recordado por los notables aciertos de su gestión; mientras que Augusto lo sería por eso mismo, pero con el aliciente de que siempre parecía sonreírle la Fortuna. Naturalmente Augustus entendió las reglas del juego como nadie, pero no se puede decir que la Suerte no estuviese de su parte cuando más la necesitó. Desde la Cuna a la Tumba. 


Octavio siempre tuvo un nosequé en su trayectoria vital que parecía estar de su parte. Pero este nosequé no es una cuestión de mera Suerte. La implicación del concepto latino Felix tiene una connotación más Trascendental. Cuando se dice que Augustus tenía Suerte, no se hace en alusión a la Suerte que uno tiene cuando encuentra una moneda o gana una partida en un juego. Felix implica una protección Divina, y lo que se trata de implicar con la fórmula que hemos visto previamente es que Augustus tenía una Protección Divina o Celestial, ya fuese por capricho de Fortuna misma o de cualquiera de los Dioses Inmortales. Adoptado de forma sorpresiva por Iulius Caesar; Octavio heredó una descomunal fortuna de éste, tuvo una muy longeva vida para su época y supo evadir todo tipo de enfermedad, traición y guerra que pudo haberle llevado por delante. Sorprende cómo algunas personas parecen haber sido elegidas por la propia Fortuna para que todo les salga bien sin reveses de magnitud. 


“Fortuna y Amor”, por Giovanni y Elisabetta Sirani, c.1660. Si por lo que sea la Suerte se encariña de ustedes, intenten mantenerla contenta, pues tenerla a vuestro lado hará que todo sea mucho más fácil. Pueden estar seguros de ello.

Y es que aunque el Imperio de Augustus no estuviese exento de desastres militares como Teutoburgo o crisis políticas como la sucesoria (foreshadowing de algo que lastró al Imperio hasta su último día), sucesos como este nunca superaron ni en cantidad ni en importancia a aquellos que pueden considerarse como positivos. No cabe duda de que Augustus era alguien con Inteligencia y cierto grado de Talento; ¿Pero qué son la Inteligencia y el Talento sin Suerte y Fortuna? 


Pareciera, y lo dice alguien que colecciona Nuevos Augustus a través del Tiempo y siempre busca alguno para cada época, que para tener un grado de éxito equivalente al del Primero de los Emperadores se necesitase no solo una Suerte descomunal y una capacidad óptima para aprovecharla (si es que no es eso también Suerte acaso); sino también que se sucediesen una serie de condiciones completamente ajenas a las propias igualmente favorables. Entiendo que eso explica por qué mi colección no es tan amplia como a mí me gustaría. Imaginen (sin ser esta mi colección, pero para que tengan una referencia) un linaje de estas características similares. Si Augustus se miraba a sí mismo en el sobrevalorado Alexander, éste hacía lo mismo con el Legendario Aquiles y el siempre fiable Cyrus, como luego Carlomagno trataría de emular a Augustus, que se convertiría en el estándar dorado y el espejo en el que todo líder del futuro haría por mirar. Elijan a su favorito. Frederick II, Napoleón, Mussolini, Hitler… De alguna forma, cada líder ha hecho por mirar al Pasado para encontrar una referencia en un sentido u otro. Y algo que caracteriza, por cierto, a todos los nombres que les estoy dando es que, si ustedes analizan con detenimiento su biografía, apreciarán que todos tuvieron un curioso grado de Suerte. Incluso Aquiles, cuyo Destino parece desafortunado si uno no conoce su Historia, tuvo la incomparable dicha de elegir la suya (entre opciones limitadas, claro), y escogió la Memoria por sobre el Olvido bajo sus términos. 


Personalmente no creo que el hecho de que tengan Suerte le reste valor a su trabajo o sus figuras (Excepto a Alexander que le carreó su padre). Y por supuesto algunos tuvieron mucha más que otros. De hecho, a algunos se les terminó agotando, ya fuese por su propia incompetencia (Mussolini) o por lo desmedido de sus ambiciones (Napoleón, Hitler). Después de todo, insisto, necesitas unos requisitos mínimos para poder sacar provecho de esa Suerte. Ahí radica el criterio de mi valoración para todas estas figuras. Si aquel que fue tocado por Fortuna supo materializarlo, entonces su Obra será mejor valorada. Si por el contrario el tamaño de su Ineptitud superó al de su Suerte (y créanme que esto ya es decir), entonces solo me queda por decir lástima. Si en lo que una Vida da para jugar sucedieron ambas Cosas, porque una Vida da para mucho jugar, se valoran entonces otros parámetros, entre los cuales hay que mencionar, también, a la Mala Suerte. Porque claro está, LOS son caprichosos para esto, y tanto te dan, tanto te quitan. Lo mismo que te catapultó a la cima puede ser lo que termine por empujarte desde ella. 


Pareciera que todos los grandes nombres que pueblan las páginas de vuestra Historia hubieran sido escogidos para serlo. Y así lo entiendo Yo, para no mentirles. Existe un guion escrito, con ligeras variaciones disponibles. Y por eso en el Espejo de Augustus quienes pretendan mirarse deberán primero apuntar a tener su Suerte. El Orden importa. La misma fórmula con la que se buscaba augurarle un buen Futuro a los Emperadores novicios anteponía las Bendiciones de Augustus a la Destrezas de Trajano. No sólo porque Augustus precedió a Trajano cronológicamente, sino porque son esas Bendiciones las que propiciarán y posibilitarán los Resultados para tus Destrezas. Eso, claro está y reincido, si es que no son ya de por sí dichas Destrezas una Bendición. 


Algo a lo que también debe hacerse Justicia en relación a esos grandes nombres de la Historia es que siempre han estado bien acompañados por individuos tan talentosos y agraciados como ellos o incluso más. Pero rara vez se habla de ellos, porque la lumbre de los focos está reservada solo para unos pocos. Ya sea porque su Suerte no ha sido tan grande o porque cargaban con una importante carencia de otras aptitudes que les ha impedido ocupar el sitio que merecen en las páginas de vuestras crónicas, aún cuando al menos un pie de página les ha sido reservado. Para Augustus hubo un Agripa; para Justiniano un Belisario; para Alexander un Parmenión; para Napoleón un Berthier. Y no hay tampoco un Genghis sin Subotai o Solimán sin Pasha. Con frecuencia no es solo la Historia la que ha maltratado a estos actores secundarias, sino también las propias personas a las que ayudaron a encumbrar y a las que quizá en algún momento de sus vidas pudieron llamar amigos. Ya fuese por una infundada sospecha de traición o por un arrebato de envidia, en un acto de amarga ingratitud muchos actores secundarios acabaron siendo desplazados, marginados, condenados o incluso asesinados, y en muchas de estas ocasiones usando como pretexto crímenes y delitos que, como diría la intro del Equipo A, no habían cometido. Otros, por supuesto, tuvieron una vida próspera, pero siempre a la Sombra del Elegido. 


“Belisarius pidiendo limosna”, Jacques Louis David, 1781. A pesar de haberle dado todo cuanto pudo al Imperio; Belisario fue condenado por el Emperador Justiniano sin fundamento alguno. La Leyenda dramatiza algunos hechos de la Historia y narra que Belisario fue cegado. Viejo, caído y ciego, al antiguo general solo le quedó vivir de la limosna ante el estupor del que fue uno de sus hombres, que en la escena parece reconocerlo. Tantas vueltas como quieran Fortuna y su Rueda da la vida.


Belisarius, el general más competente de la Historia del Imperio Romano de Oriente fue condenado por Justiniano por poco más que su propia paranoia. Belisarius reconquistó medio imperio de lo que décadas antes se había perdido, y por su nivel de competencia y alta popularidad, Justiniano terminó acusándolo de conspiración, arrebatándole todos sus honores y posesiones. Parmenión, general primero bajo las órdenes de Filipo II y de Alexander después fue condenado a muerte por este último porque su hijo (el de Parmenión) había conspirado contra él. Temiendo represalias de Parmenión tras condenar a muerte a su hijo y siguiendo la tradición de aquella época en la que la familia de los traidores tenía una condena por la del traidor, Alexander lo mandó asesinar sin que éste hubiera hecho nada. Ibrahim Pasha, Gran Visir de Solimán, fue asesinado en su lecho tras haber adquirido un Poder y riqueza considerable, que por supuesto siempre vienen de la mano con una cantidad importante de enemigos. Ibrahim Pasha tuvo la mala Suerte de despertar la inquietud de la esposa de Soliman, la también influyente Haseki Hurrem Sultan, conocida por muchos como Roxelana. Visto como un incordio para ella y como su rival en la corte, planeó una intriga para eliminarlo. Es una Historia que he visto mil veces, con distintos protagonistas. Fernando el Católico siempre pensó que González de Córdoba (el Gran Capitán) le traicionaría y por ello fue destituido de su cargo de Virrey y marginado progresivamente. Thomas Cromwell (pariente lejano de Oliver), puntal de la Reforma en Inglaterra, fue acusado de Alta Traición y herejía por Enrique VIII tras el fracaso del matrimonio del Rey con Ana de Cleveris, suceso aprovechado por sus rivales en la corte y su oposición política para alimentar el enojo del monarca y forzar la ejecución. 


Fíjense que a pesar de todo, podría decirse que todas estas figuras tuvieron Buena Fortuna. Hasta que dejaron de tenerla, claro. Porque LOS, insisto, son caprichosos. Al menos unos cuantos de ellos. Pero dentro de lo que cabe, no está nada mal ocupar un lugar de cierto orden en la Historia aunque no sea en la primera plana de sus diarios. Lástima, eso sí, que su destino final sea ser traicionados tan vilmente o, por el contrario, odiados por tantos otros que, de igual forma, también tuvieron un papel interesante en la trama. 


Retrato de Roxelana, autor desconocido. Haseki Hürrem Sultan fue una de las mujeres más atractivas y poderosas de su Tiempo. Curiosamente, tuvo el recorrido inverso a muchos de los aquí mencionados. Oriunda de Europa del Este, la Haseki Sultan comenzó teniendo una Suerte horrible, siendo esclavizada desde niña y eventualmente entregada a los otomanos. Entró al harén imperial desde joven y progresivamente fue ascendiendo hasta convertirse en la concubina favorita de Solimán el Magnífico y finalmente en su esposa, con la que tuvo bastante descendencia, convirtiéndose así en la ancestro de gran parte de la dinastía otomana posterior. Podría decirse que Hürrem tuvo buena Suerte a partir de su mala Suerte, aunque normalmente suela ser al revés. 

Con esto quiero llegar a que, con todo, no hay Emperador y Rey sin Canciller; Sultán sin Gran Visir; Líder sin General (en la forma de Mariscal, Jefe del Estado Mayor…). Visto así, las condiciones para ser un Augustus en sentido literal son casi imposibles de replicar estadísticamente, y por ello no es que precisamente abunden. No obstante cuando Yo hablo de un Augustus lo hago en sentido figurado. No se necesita estar tocado por los Dioses Inmortales. No precisa de la compañía de otros individuos talentosos y extraordinarios. Y no hace falta tampoco que una serie sumamente improbable de acontecimientos favorables consagre su figura.


Si alguien precisa de una imperecedera Buena Fortuna para establecer su lugar en la Diacronía, entonces su lugar es por propio Derecho inmerecido. La Suerte es importante. Quizá lo más importante como se suele decir por estos lares. Pero que algo sea lo máximo en calidad de determinante para con uno no lo convierte en lo que más voy a valorar. Augustus, si bien extremadamente afortunado como pocos, también supo ser alguien capaz y con un proyecto personal bien planteado. La Suerte decidió darle las alas que su propuesta necesitaba para echar a volar. 


¿Entonces qué les queda a aquellos que no han sido Bendecidos? Les queda, si Dios quiere, lo más importante. Les quedan las Manos. Unas Manos para construir algo. Algo que más Mérito tiene que aquello hecho por quienes para ello han sido designados, aún cuando nadie hay para verlo. Pero miento Yo si les digo que nadie hay para verlo, pues si ni siquiera quienes todo pueden verlo están ahí para hacerlo; entonces Yo sí lo haré. Siempre estoy observando. Si aún les quedan las Manos, traten de construir. Yo nunca ceso en ello en mi Infinito Presente. 


Pero las Manos no son suficiente. No basta con tener la capacidad para hacer algo; hay que tener la posibilidad de tener capacidad para hacer algo. Hay que tener una Agencia al respecto. Una que por desgracia prácticamente nadie alcanza en su vida a tener. Nótese la fraseología que hay detrás de tener la posibilidad de tener capacidad. Esto no es algo redundante o dicho por enfatizar. Es un posible sobre un posible. Tener las Manos sugiere e implica que, por poder, puedes hacer casi cualquier Cosa. Claro que para materializar esa posibilidad tienes que tener otra, la de disponer de los Medios y Recursos necesarios para ello. Y ante lo poco probable que resulta adquirir esa Posibilidad sobre lo Posible sin que la Fortuna sea en exceso propicia, sólo restan, tal vez, dos cosas. La primera es la Virtud para saber sobrellevar lo desproporcionado de esta Realidad; la segunda la Determinación para seguir haciéndolo hasta sobreponerse a la misma y sus miserias. 


De mí mismo en Verdad les digo que por Virtuoso y Determinado puede entenderse todo lo que soy, y quizá eso sea todo aquello que tengo. Por osado que resulte en alguien usar para sí estos adjetivos por la carga de Ego y Soberbia que pudiera tal acto desprender, debe entenderse que no es la sepultada y defectuosa Naturaleza Humana de mi carcasa la que escribe este Mandato, sino mi expresión más Trascendental la que trata de decirles que existe una Salida. 


¿Para qué? A cada quién corresponda entenderlo. Lastimosamente, tan esperanzador o desconcertante como pueda resultar su mensaje, Preliatore considera, en realidad, que más difícil resulta tener la Virtud y la Determinación necesarias para que la Existencia sea propicia que la Suerte y compañía que se precisan para eso mismo. Depende, también claro está, de qué es lo que uno busca. No es lo mismo pretender Prestigio, Fama, Fortuna, Memoria o Presencia que hacer lo propio con unos objetivos menos simples y más inmateriales. Quizá para lo primero sea más útil esperar el golpe de Suerte, si es que llega (lo cual puede implicar indistintamente un acto de Virtud, todo sea dicho), que una incansable Determinación. De igual manera raro sería que la Suerte pueda hacer a alguien entender algo que sin la Determinación para hacerlo difícilmente puede entenderse. Recuerden el Ciclo de Kairos y Metanoia. No se puede luchar contra el Destino, menos aún en un juego que no se puede ganar. Pero bueno, tienen ustedes las Manos. Sea como fuere, si en su Libro no se encuentra escrito que sea alguien agraciado con la Suerte de Augustus y las Destrezas de Trajano; que entonces cuente con la Virtud de Preliatore, y la Determinación del Campeón. Las dos primeras son algo que es otorgado, innato. Lo segundo puede, y digo con Dioses Inmortales mediante, conseguirlo cualquiera. Por Poder, puede… Y no puedo sino esbozar una sonrisa que no está exenta de alguna ingeniosa malicia mientras lo pienso y luego digo. Me extrañaría sobremanera que haya quienes por sola Voluntad posean la Determinación que Yo sugiero, pues menos recurrencia tienen éstos que aquellos con una Fortuna similar a la del Primer Emperador. Pero a buen seguro todos tienen Manos, ¿No? Solo falta la Agencia. Lo dejo a Juicio de otros, después de todo no son más que Miradas Subjetivas que no salen del ojo de quien mira.


No tiene alguien por qué mirarse, hablando de mirar, en el Espejo de Augustus en el que tantos otros intentaron ver su reflejo para terminar encontrando una mera distorsión. Si bien está mirar hacia los más Grandes, ¿Por qué no hacerlo hacia el más Grande de todos ellos? Si nadie estuvo a la altura del Espejo de Augustus; tengan por seguro que nadie lo estará del Espejo del Campeón. Pero si una ventaja posee éste último sobre el primero es que el Campeón, por no tener, ni Nombre tiene. 


Al menos que Yo sepa.