sábado, 15 de agosto de 2026

Una Mirada Subjetiva: Augustus y la Suerte

Posibilidad sobre lo Posible


La última misión de Nioh 2, uno de mis juegos de referencia en lo que a su género se refiere, tiene por Nombre In the Eye of the Beholder, que inteligentemente fue traducido y localizado al castellano como Una Mirada Subjetiva. Desde hace mucho tenía pensado traerles una nueva sección al blog, pero hasta ahora me había resistido a hacerlo por dos motivos. El primero es que tiendo a jactarme con insistencia de mi Objetividad, y esto, como el nombre indica claramente, va a ser una sección esencialmente personal, subjetiva y de opinión. El segundo, por supuesto, es que aún no tenía pensado un nombre. Pero desde hace ya lo suyo tenía preparadas diversas entradas, así que no se extrañen si ven muchas seguidas en la misma línea. 


Las Miradas Subjetivas van a seguir siempre un patrón similar. Se escogerá a una Persona, Personaje o Entidad real, ficticia o histórica y se relacionará a ese personaje con un Concepto, Idea, Suceso o Hecho. Por norma general serán personas o personajes a los que Yo quiera mucho o me despierten un interés especial sin necesidad de que exista una conexión más allá de eso con ellos. 


Faltaba pues, una vez escogido el nombre y la estructura o el formato que se seguirá, una entrada digna de ser la inaugural. Hemos optado por lo más sencillo. Un personaje que ya conocemos (bastante, además) y un concepto con el que ya hemos trabajado (y mucho). Augustus y la Suerte. Para una entrada piloto al final es lo más conveniente, ya que ayuda a que el lector pueda familiarizarse con el formato. 


Se decía en el ya decadente Bajo Imperio y durante la coronación de los nuevos emperadores en el Senado una frase que aludía a un Pasado que siempre fue mejor. Felicior Augusto, Melior Traiano. Deseando así al nuevo Emperador que sea más afortunado que Augusto y mejor que Trajano. La referencia que toma esta fórmula es simple. Trajano fue el Emperador durante la época dorada y el cénit del Imperio, cuando éste alcanzó su máxima extensión allá por el 117. Y Augusto fue el Fundador del Imperio coincidiendo con el punto transicional de la Era Común (del Nacimiento de Cristo, si se prefiere). Si bien ambos fueron líderes muy competentes, Trajano fue recordado por los notables aciertos de su gestión; mientras que Augusto lo sería por eso mismo, pero con el aliciente de que siempre parecía sonreírle la Fortuna. Naturalmente Augustus entendió las reglas del juego como nadie, pero no se puede decir que la Suerte no estuviese de su parte cuando más la necesitó. Desde la Cuna a la Tumba. 


Octavio siempre tuvo un nosequé en su trayectoria vital que parecía estar de su parte. Pero este nosequé no es una cuestión de mera Suerte. La implicación del concepto latino Felix tiene una connotación más Trascendental. Cuando se dice que Augustus tenía Suerte, no se hace en alusión a la Suerte que uno tiene cuando encuentra una moneda o gana una partida en un juego. Felix implica una protección Divina, y lo que se trata de implicar con la fórmula que hemos visto previamente es que Augustus tenía una Protección Divina o Celestial, ya fuese por capricho de Fortuna misma o de cualquiera de los Dioses Inmortales. Adoptado de forma sorpresiva por Iulius Caesar; Octavio heredó una descomunal fortuna de éste, tuvo una muy longeva vida para su época y supo evadir todo tipo de enfermedad, traición y guerra que pudo haberle llevado por delante. Sorprende cómo algunas personas parecen haber sido elegidas por la propia Fortuna para que todo les salga bien sin reveses de magnitud. 


“Fortuna y Amor”, por Giovanni y Elisabetta Sirani, c.1660. Si por lo que sea la Suerte se encariña de ustedes, intenten mantenerla contenta, pues tenerla a vuestro lado hará que todo sea mucho más fácil. Pueden estar seguros de ello.

Y es que aunque el Imperio de Augustus no estuviese exento de desastres militares como Teutoburgo o crisis políticas como la sucesoria (foreshadowing de algo que lastró al Imperio hasta su último día), sucesos como este nunca superaron ni en cantidad ni en importancia a aquellos que pueden considerarse como positivos. No cabe duda de que Augustus era alguien con Inteligencia y cierto grado de Talento; ¿Pero qué son la Inteligencia y el Talento sin Suerte y Fortuna? 


Pareciera, y lo dice alguien que colecciona Nuevos Augustus a través del Tiempo y siempre busca alguno para cada época, que para tener un grado de éxito equivalente al del Primero de los Emperadores se necesitase no solo una Suerte descomunal y una capacidad óptima para aprovecharla (si es que no es eso también Suerte acaso); sino también que se sucediesen una serie de condiciones completamente ajenas a las propias igualmente favorables. Entiendo que eso explica por qué mi colección no es tan amplia como a mí me gustaría. Imaginen (sin ser esta mi colección, pero para que tengan una referencia) un linaje de estas características similares. Si Augustus se miraba a sí mismo en el sobrevalorado Alexander, éste hacía lo mismo con el Legendario Aquiles y el siempre fiable Cyrus, como luego Carlomagno trataría de emular a Augustus, que se convertiría en el estándar dorado y el espejo en el que todo líder del futuro haría por mirar. Elijan a su favorito. Frederick II, Napoleón, Mussolini, Hitler… De alguna forma, cada líder ha hecho por mirar al Pasado para encontrar una referencia en un sentido u otro. Y algo que caracteriza, por cierto, a todos los nombres que les estoy dando es que, si ustedes analizan con detenimiento su biografía, apreciarán que todos tuvieron un curioso grado de Suerte. Incluso Aquiles, cuyo Destino parece desafortunado si uno no conoce su Historia, tuvo la incomparable dicha de elegir la suya (entre opciones limitadas, claro), y escogió la Memoria por sobre el Olvido bajo sus términos. 


Personalmente no creo que el hecho de que tengan Suerte le reste valor a su trabajo o sus figuras (Excepto a Alexander que le carreó su padre). Y por supuesto algunos tuvieron mucha más que otros. De hecho, a algunos se les terminó agotando, ya fuese por su propia incompetencia (Mussolini) o por lo desmedido de sus ambiciones (Napoleón, Hitler). Después de todo, insisto, necesitas unos requisitos mínimos para poder sacar provecho de esa Suerte. Ahí radica el criterio de mi valoración para todas estas figuras. Si aquel que fue tocado por Fortuna supo materializarlo, entonces su Obra será mejor valorada. Si por el contrario el tamaño de su Ineptitud superó al de su Suerte (y créanme que esto ya es decir), entonces solo me queda por decir lástima. Si en lo que una Vida da para jugar sucedieron ambas Cosas, porque una Vida da para mucho jugar, se valoran entonces otros parámetros, entre los cuales hay que mencionar, también, a la Mala Suerte. Porque claro está, LOS son caprichosos para esto, y tanto te dan, tanto te quitan. Lo mismo que te catapultó a la cima puede ser lo que termine por empujarte desde ella. 


Pareciera que todos los grandes nombres que pueblan las páginas de vuestra Historia hubieran sido escogidos para serlo. Y así lo entiendo Yo, para no mentirles. Existe un guion escrito, con ligeras variaciones disponibles. Y por eso en el Espejo de Augustus quienes pretendan mirarse deberán primero apuntar a tener su Suerte. El Orden importa. La misma fórmula con la que se buscaba augurarle un buen Futuro a los Emperadores novicios anteponía las Bendiciones de Augustus a la Destrezas de Trajano. No sólo porque Augustus precedió a Trajano cronológicamente, sino porque son esas Bendiciones las que propiciarán y posibilitarán los Resultados para tus Destrezas. Eso, claro está y reincido, si es que no son ya de por sí dichas Destrezas una Bendición. 


Algo a lo que también debe hacerse Justicia en relación a esos grandes nombres de la Historia es que siempre han estado bien acompañados por individuos tan talentosos y agraciados como ellos o incluso más. Pero rara vez se habla de ellos, porque la lumbre de los focos está reservada solo para unos pocos. Ya sea porque su Suerte no ha sido tan grande o porque cargaban con una importante carencia de otras aptitudes que les ha impedido ocupar el sitio que merecen en las páginas de vuestras crónicas, aún cuando al menos un pie de página les ha sido reservado. Para Augustus hubo un Agripa; para Justiniano un Belisario; para Alexander un Parmenión; para Napoleón un Berthier. Y no hay tampoco un Genghis sin Subotai o Solimán sin Pasha. Con frecuencia no es solo la Historia la que ha maltratado a estos actores secundarias, sino también las propias personas a las que ayudaron a encumbrar y a las que quizá en algún momento de sus vidas pudieron llamar amigos. Ya fuese por una infundada sospecha de traición o por un arrebato de envidia, en un acto de amarga ingratitud muchos actores secundarios acabaron siendo desplazados, marginados, condenados o incluso asesinados, y en muchas de estas ocasiones usando como pretexto crímenes y delitos que, como diría la intro del Equipo A, no habían cometido. Otros, por supuesto, tuvieron una vida próspera, pero siempre a la Sombra del Elegido. 


“Belisarius pidiendo limosna”, Jacques Louis David, 1781. A pesar de haberle dado todo cuanto pudo al Imperio; Belisario fue condenado por el Emperador Justiniano sin fundamento alguno. La Leyenda dramatiza algunos hechos de la Historia y narra que Belisario fue cegado. Viejo, caído y ciego, al antiguo general solo le quedó vivir de la limosna ante el estupor del que fue uno de sus hombres, que en la escena parece reconocerlo. Tantas vueltas como quieran Fortuna y su Rueda da la vida.


Belisarius, el general más competente de la Historia del Imperio Romano de Oriente fue condenado por Justiniano por poco más que su propia paranoia. Belisarius reconquistó medio imperio de lo que décadas antes se había perdido, y por su nivel de competencia y alta popularidad, Justiniano terminó acusándolo de conspiración, arrebatándole todos sus honores y posesiones. Parmenión, general primero bajo las órdenes de Filipo II y de Alexander después fue condenado a muerte por este último porque su hijo (el de Parmenión) había conspirado contra él. Temiendo represalias de Parmenión tras condenar a muerte a su hijo y siguiendo la tradición de aquella época en la que la familia de los traidores tenía una condena por la del traidor, Alexander lo mandó asesinar sin que éste hubiera hecho nada. Ibrahim Pasha, Gran Visir de Solimán, fue asesinado en su lecho tras haber adquirido un Poder y riqueza considerable, que por supuesto siempre vienen de la mano con una cantidad importante de enemigos. Ibrahim Pasha tuvo la mala Suerte de despertar la inquietud de la esposa de Soliman, la también influyente Haseki Hurrem Sultan, conocida por muchos como Roxelana. Visto como un incordio para ella y como su rival en la corte, planeó una intriga para eliminarlo. Es una Historia que he visto mil veces, con distintos protagonistas. Fernando el Católico siempre pensó que González de Córdoba (el Gran Capitán) le traicionaría y por ello fue destituido de su cargo de Virrey y marginado progresivamente. Thomas Cromwell (pariente lejano de Oliver), puntal de la Reforma en Inglaterra, fue acusado de Alta Traición y herejía por Enrique VIII tras el fracaso del matrimonio del Rey con Ana de Cleveris, suceso aprovechado por sus rivales en la corte y su oposición política para alimentar el enojo del monarca y forzar la ejecución. 


Fíjense que a pesar de todo, podría decirse que todas estas figuras tuvieron Buena Fortuna. Hasta que dejaron de tenerla, claro. Porque LOS, insisto, son caprichosos. Al menos unos cuantos de ellos. Pero dentro de lo que cabe, no está nada mal ocupar un lugar de cierto orden en la Historia aunque no sea en la primera plana de sus diarios. Lástima, eso sí, que su destino final sea ser traicionados tan vilmente o, por el contrario, odiados por tantos otros que, de igual forma, también tuvieron un papel interesante en la trama. 


Retrato de Roxelana, autor desconocido. Haseki Hürrem Sultan fue una de las mujeres más atractivas y poderosas de su Tiempo. Curiosamente, tuvo el recorrido inverso a muchos de los aquí mencionados. Oriunda de Europa del Este, la Haseki Sultan comenzó teniendo una Suerte horrible, siendo esclavizada desde niña y eventualmente entregada a los otomanos. Entró al harén imperial desde joven y progresivamente fue ascendiendo hasta convertirse en la concubina favorita de Solimán el Magnífico y finalmente en su esposa, con la que tuvo bastante descendencia, convirtiéndose así en la ancestro de gran parte de la dinastía otomana posterior. Podría decirse que Hürrem tuvo buena Suerte a partir de su mala Suerte, aunque normalmente suela ser al revés. 

Con esto quiero llegar a que, con todo, no hay Emperador y Rey sin Canciller; Sultán sin Gran Visir; Líder sin General (en la forma de Mariscal, Jefe del Estado Mayor…). Visto así, las condiciones para ser un Augustus en sentido literal son casi imposibles de replicar estadísticamente, y por ello no es que precisamente abunden. No obstante cuando Yo hablo de un Augustus lo hago en sentido figurado. No se necesita estar tocado por los Dioses Inmortales. No precisa de la compañía de otros individuos talentosos y extraordinarios. Y no hace falta tampoco que una serie sumamente improbable de acontecimientos favorables consagre su figura.


Si alguien precisa de una imperecedera Buena Fortuna para establecer su lugar en la Diacronía, entonces su lugar es por propio Derecho inmerecido. La Suerte es importante. Quizá lo más importante como se suele decir por estos lares. Pero que algo sea lo máximo en calidad de determinante para con uno no lo convierte en lo que más voy a valorar. Augustus, si bien extremadamente afortunado como pocos, también supo ser alguien capaz y con un proyecto personal bien planteado. La Suerte decidió darle las alas que su propuesta necesitaba para echar a volar. 


¿Entonces qué les queda a aquellos que no han sido Bendecidos? Les queda, si Dios quiere, lo más importante. Les quedan las Manos. Unas Manos para construir algo. Algo que más Mérito tiene que aquello hecho por quienes para ello han sido designados, aún cuando nadie hay para verlo. Pero miento Yo si les digo que nadie hay para verlo, pues si ni siquiera quienes todo pueden verlo están ahí para hacerlo; entonces Yo sí lo haré. Siempre estoy observando. Si aún les quedan las Manos, traten de construir. Yo nunca ceso en ello en mi Infinito Presente. 


Pero las Manos no son suficiente. No basta con tener la capacidad para hacer algo; hay que tener la posibilidad de tener capacidad para hacer algo. Hay que tener una Agencia al respecto. Una que por desgracia prácticamente nadie alcanza en su vida a tener. Nótese la fraseología que hay detrás de tener la posibilidad de tener capacidad. Esto no es algo redundante o dicho por enfatizar. Es un posible sobre un posible. Tener las Manos sugiere e implica que, por poder, puedes hacer casi cualquier Cosa. Claro que para materializar esa posibilidad tienes que tener otra, la de disponer de los Medios y Recursos necesarios para ello. Y ante lo poco probable que resulta adquirir esa Posibilidad sobre lo Posible sin que la Fortuna sea en exceso propicia, sólo restan, tal vez, dos cosas. La primera es la Virtud para saber sobrellevar lo desproporcionado de esta Realidad; la segunda la Determinación para seguir haciéndolo hasta sobreponerse a la misma y sus miserias. 


De mí mismo en Verdad les digo que por Virtuoso y Determinado puede entenderse todo lo que soy, y quizá eso sea todo aquello que tengo. Por osado que resulte en alguien usar para sí estos adjetivos por la carga de Ego y Soberbia que pudiera tal acto desprender, debe entenderse que no es la sepultada y defectuosa Naturaleza Humana de mi carcasa la que escribe este Mandato, sino mi expresión más Trascendental la que trata de decirles que existe una Salida. 


¿Para qué? A cada quién corresponda entenderlo. Lastimosamente, tan esperanzador o desconcertante como pueda resultar su mensaje, Preliatore considera, en realidad, que más difícil resulta tener la Virtud y la Determinación necesarias para que la Existencia sea propicia que la Suerte y compañía que se precisan para eso mismo. Depende, también claro está, de qué es lo que uno busca. No es lo mismo pretender Prestigio, Fama, Fortuna, Memoria o Presencia que hacer lo propio con unos objetivos menos simples y más inmateriales. Quizá para lo primero sea más útil esperar el golpe de Suerte, si es que llega (lo cual puede implicar indistintamente un acto de Virtud, todo sea dicho), que una incansable Determinación. De igual manera raro sería que la Suerte pueda hacer a alguien entender algo que sin la Determinación para hacerlo difícilmente puede entenderse. Recuerden el Ciclo de Kairos y Metanoia. No se puede luchar contra el Destino, menos aún en un juego que no se puede ganar. Pero bueno, tienen ustedes las Manos. Sea como fuere, si en su Libro no se encuentra escrito que sea alguien agraciado con la Suerte de Augustus y las Destrezas de Trajano; que entonces cuente con la Virtud de Preliatore, y la Determinación del Campeón. Las dos primeras son algo que es otorgado, innato. Lo segundo puede, y digo con Dioses Inmortales mediante, conseguirlo cualquiera. Por Poder, puede… Y no puedo sino esbozar una sonrisa que no está exenta de alguna ingeniosa malicia mientras lo pienso y luego digo. Me extrañaría sobremanera que haya quienes por sola Voluntad posean la Determinación que Yo sugiero, pues menos recurrencia tienen éstos que aquellos con una Fortuna similar a la del Primer Emperador. Pero a buen seguro todos tienen Manos, ¿No? Solo falta la Agencia. Lo dejo a Juicio de otros, después de todo no son más que Miradas Subjetivas que no salen del ojo de quien mira.


No tiene alguien por qué mirarse, hablando de mirar, en el Espejo de Augustus en el que tantos otros intentaron ver su reflejo para terminar encontrando una mera distorsión. Si bien está mirar hacia los más Grandes, ¿Por qué no hacerlo hacia el más Grande de todos ellos? Si nadie estuvo a la altura del Espejo de Augustus; tengan por seguro que nadie lo estará del Espejo del Campeón. Pero si una ventaja posee éste último sobre el primero es que el Campeón, por no tener, ni Nombre tiene. 


Al menos que Yo sepa.


martes, 11 de agosto de 2026

Una de las Míticas: VSAT Orbital en línea

 Post-Modern Warfare


Para los más fanáticos de la mítica, maltratada y habitualmente mediocre saga Call of Duty hay una línea (unas cuantas, de hecho) que a buen seguro despertará cierto grado de PTSD. Si recuerdan Black Ops II, recientemente relanzado para plataformas de la presente generación, quizá les resulte relativamente traumática la línea VSAT Orbital enemigo en línea. Para aquellos que no estén familiarizados, el VSAT Orbital es una racha de puntos que sirve como una especie de mejora al UAV o vehículo aéreo no tripulado, el cual cumple en el juego la función de dron de reconocimiento que, mediante sus pasadas por el campo de batalla, sirve para mostrar la localización de los enemigos en el radar o minimapa. 


A diferencia del UAV, el VSAT Orbital no precisa de pasadas constantes para mostrar la ubicación de los enemigos en el radar, sino que ofrece un seguimiento constante de su posición ininterrumpidamente. Por si fuera poco, también indica en qué dirección avanza o hacia qué dirección están mirando los enemigos. O lo que es lo mismo, sirve para que puedas saber en todo momento donde se encuentra el enemigo y que está haciendo en ese momento. 


Normalmente, cuando el juego te asignaba a una partida ya empezada, el primer mensaje que escuchabas al entrar era el temible VSAT Orbital enemigo en línea; muchas veces acompañado del aún más tedioso Pulso Electromagnético detonado, que hacía referencia al PEM o Pulso Electromagnético, una racha de puntos que inutiliza todos tus sistemas electrónicos y desactiva temporalmente todo tu HUD. En estas condiciones, el enemigo sabe donde estás y hacia dónde te diriges en todo momento; mientras que tú no tienes ningún tipo de información ni de la posición enemiga ni de ti mismo o tu propio equipo y equipamiento, el cual en gran medida está inoperativo. 


Boeing E-4 de la USAF en un ejercicio de simulación de Pulso Electromagnético. Cada vez es más frecuente que las aeronaves, particularmente militares, prueben su resistencia a la radiación electromagnética con simuladores de pulsos como el que vemos en la imagen (HAGII-C) para garantizar que sus equipos electrónicos pueden funcionar incluso en las condiciones más extremas. (Foto: Wikipedia)

Entrar a una partida empezada en estos términos era un auténtico suplicio, pero tenía sentido. Si alguien se sale de una partida, lo hace porque seguramente esté siendo muy “difícil de jugar”. Y cuando alguien entra a cubrir su baja, el escenario que se encuentra es probablemente un déficit de puntuación masivo (el otro equipo te está dando una paliza); unos enemigos en racha elevada; y unos compañeros que no saben ni desde dónde les está dando el viento. Esta situación, si bien ficticia, no está muy lejos de ser la realidad de la guerra en estos Tiempos. 


Hoy en Una de las Míticas no hablaremos de una batalla o guerra en específico, sino de un fenómeno que se puede aplicar a muchas de ellas desde la segunda mitad del Siglo XX y en especial desde inicios del Siglo XXI. La Guerra cambia constantemente, y lo hace de la mano de la tecnología de la época en la que se desarrolla. Lo primero que aprendieron los monitos fue a matarse entre ellos. Primero lo hicieron con sus propias manos. Luego con palos y piedras. Y el resto ya es Historia. Por analizar, podríamos analizar como la Guerra ha contribuido al desarrollo tecnológico, y viceversa, lo cual ha dado y nos daría aquí para ríos de tinta… digital, precisamente. Estudiar esa retroalimentación entre Guerra y Tecnología de forma general sería muy entretenido, pero en lugar de eso vamos a poner el foco en esta era, que es la que os tocará vivir. Recordad que no os puedo hacer muchos spoilers de un Futuro remoto. 


Black Ops II, el juego que he puesto de referencia, está ambientado en 2025, que ahora es el Pasado, pero en el 2012 en que se publicó el juego era el Futuro. Habiendo jugado el juego en su época y recientemente en esta, uno puede comparar mejor sus aciertos y errores para con lo que predijo sobre un periodo del que ya podemos hablar en Pasado. Narrativamente el juego es como cualquier otro de la saga, bastante pobre. Tiene, eso sí, un buen “villano”* en la forma de Raúl Menendez, activista político y narcoterrorista nicaragüense. La premisa del juego es que Menendez y su organización, Cordis Die, pretenden desestabilizar a todos los gobiernos capitalistas del mundo usando drones (muchos drones). Para ello, Menendez consigue hacerse con el control de toda la flota de drones de los Estados Unidos y los usa para atacar las principales ciudades de ambas superpotencias, China y Estados Unidos, y otras tantas alrededor del globo, así como la Cumbre del G20 en Los Ángeles, a la que asistirían todos los líderes del mundo capitalista. Esto serviría sobre el papel para debilitarlos y así incitar a la población oprimida y a los pobres a alzarse contra sus gobiernos. Para ser el “villano” de la Historia su propuesta no me parece mala, siendo honesto con ustedes amigos. No es de extrañar que los miles de millones de personas que se encuentran en la miseria vean en él, dentro de la historia del juego, una Esperanza. 


[*Nota: En CoD, sueles ser tú quien maneja al malo de la historia en realidad (Agentes de la CIA, militares estadounidenses…), pero eso es otro tema]


¿Por dónde empezar? De entrada decirles que el VSAT Orbital en la vida real no es ni un radar ni, al contrario de lo que parece indicar su nombre, un satélite (per se) que sirvan para indicar la posición en Tiempo Real de los enemigos. Son las siglas de Very-small-aperture Terminal, una tecnología de comunicaciones vía satélite que permite la transmisión de información mediante satélites de órbita geoestacionaria y pequeñas antenas de no más de 2 o 3 metros (bastante pequeñas, de hecho). Sus usos están lejos de ser exclusivamente militares, aunque por supuesto tiene aplicaciones en el ámbito bélico. Esta chapa que les he soltado aquí puede parecer un alarde de pedantería innecesario y sin relación con el tópico, pero siento que estaba en deuda con ustedes y debía explicarles esto para que no se quedasen con la idea equivocada por lo presentado en el juego. 


Diagrama extremadamente simplificado del funcionamiento de la tecnología VSAT. Aunque en principio parece que hace alusión al satélite en sí, el usuario real que recibe los datos lo hace mediante una serie de antenas parabólicas de pequeño tamaño similares a las que se usan (o usaban, debería decir) para, por ejemplo, ver la televisión. El sistema VSAT requiere en realidad -además del satélite- un hub o central, unidades exteriores (antenas) e interiores (módem) y otros dispositivos con los que no pretendo aburrirles. Su uso en lo militar, así como en otros sectores críticos y remotos o aislados, consiste en facilitar el acceso a comunicaciones y transmisiones que de otra manera no serían viables. A pesar de todo no está exento de problemas como la latencia. (Corporate Finance Institute)


Ahora seriamente hablando, hay que reconocer que Black Ops II tiene sus aciertos en lo que propone. Es verídico que en 2012 ya había muchos indicios de que la guerra se encaminaba al Drone Warfare y que el Futuro está en un modo de guerra cada vez menos humano. Vehículos no tripulados, máquinas, robótica, electrónica, informática… Pero había que atreverse a sugerirlo en ese entonces. Aunque bien cierto es que, a Agosto de 2026, la Superioridad Aérea y los aviones tripulados siguen siendo los reyes indiscutibles de la Guerra. 


En la actualidad, habiendo dos conflictos de gran importancia que siguen vigentes, podemos ver como Black Ops II atinó con el papel de los drones. Tomemos a ambos como referentes, ya que en ambos ha habido y hay un uso más que extensivo de drones, particularmente de UAVs y otros drones no tripulados. Les hablo, por si no es obvio, de la Guerra de Rusia-Ucrania y de la Guerra de Irán. Conflictos del Mundo Postmoderno o, por lo menos, de un Modo de Guerra que ya podemos catalogar de Post-Moderno. 


Si prestan atención ustedes -si es que algo de eso les queda a estas alturas- al telediario o a su noticiero o periódico de confianza con toda seguridad se habrá encontrado con una noticia en la que habrá podido leer “Ataque con drones iraní a bases estadounidenses”; “Ataque con drones ucranianos en territorio ruso” o el mítico “Drones rusos sobrevuelan el espacio aéreo de X o Y” (Buscando con malicia extender el conflicto a terceros, ésta prensa… hay que ver como es eh…). 


De todo eso pueden extraerse muchas cosas. Lo primero es que ahora para hacer daño a un enemigo no necesitas estar en su territorio, invadirlo o atacar frontalmente. Lo puedes hacer desde miles de kilómetros de distancia empleando un recurso barato, fabricable en masse y con una relativa efectividad. Por si fuera poco, puedes hacer ataques masivos aprovechando que el coste es mínimo. ¿Recuerdan el Enjambre de Black Ops II? Pues exactamente igual, aunque los drones son algo más masivos de lo que eran en esa racha de puntos. En la Vida Real puedes “swarmear” una ciudad entera con centenares de drones. Dependerá de las defensas aéreas y el trabajo de inteligencia y soporte que haya detrás el éxito o fracaso del mismo. Lo segundo es que, precisamente de la mano con tecnologías de reconocimiento, posicionamiento y localización, pueden emplearse para hacer lo que en inglés se conoce como Precision Strikes, Targeted Assassinations o Decapitation Strikes


Black Ops II nos da ejemplos de ambas Cosas en una de sus últimas misiones de la historia. Cuando Menendez ataca Los Ángeles, lo hace swarmeando la ciudad con cientos de drones; pero también trata de targetear con los drones a los líderes del G20 para hacer Decapitation Strikes. Un “ataque de decapitación” es un tipo de ataque de precisión y asesinato selectivo a líderes y figuras relevantes de un determinado país, organización o grupo. Buscan desestabilizar al objetivo para tratar de instigar rebeliones, revueltas o revoluciones. De nuevo, si han prestado atención a las noticias, verían en los primeros compases de la Guerra de Irán como Israel empleó este método para acabar con la cúpula de la República Islámica. En sus ataques, Israel emplea una combinación de bombardeos y ataques con drones equipados con misiles guiados. Aunque esto es algo que ya venían haciendo de antes. Ejemplos de ellos son el asesinato de Hassan Alí Muhanna, ingeniero de Hezbolá; Saleh al-Arouri, uno de los líderes de Hamás y presunto arquitecto del 7 de Octubre; o Raed Saad, comandante de las Brigadas Al-Qassam. Todos ellos fueron asesinados por ataques con drones. Aunque también los usan para atacar a civiles y refugiados, claro. 


Lugar del impacto del ataque israelí con drones que acabó con Saleh al-Arouri en Beirut, Líbano. Los drones se han impuesto como una herramienta clave de esta era para llevar a cabo distintos tipos de operaciones, entre las que destacan los asesinatos selectivos. (EFE).

Es llamativo cómo en ambos conflictos los dos bandos emplean asiduamente drones para atacar a personas e infraestructuras clave (todas las partes implicadas aman bombardear refinerías, puentes y centrales eléctricas, por ejemplo). Pero esto es extensible a prácticamente cualquier parte implicada en una guerra en estos Tiempos que corren. El Drone Warfare permite que lo que en Relaciones Internacionales, Historia y Política entre otros se conoce como Non-State Actors (“Actores no estatales”) tengan un alcance y una influencia que no podrían tener de otra manera. Un actor no estatal es, esencialmente, cualquier individuo o grupo con un grado considerable de influencia pero que no posee afiliación a ningún estado o país o cuya afiliación es meramente parcial o temporal. Corporaciones, multinacionales, mercenarios, insurgentes, terroristas, lobbies, organizaciones de todo tipo (políticas, religiosas, comerciales etc), milicias, cárteles… Cordis Die es un ejemplo de ellos en Black Ops II. Y los Hutíes de Yemen son el ejemplo que más fresco tendréis los que sigáis la actualidad, y los talibanes el ejemplo histórico. Aunque también pueden poner a su organización criminal o mafia favorita.


El motivo por el que los drones son empleados tan frecuentemente, más allá de lo barato de su producción y las ventajas que ofrecen, es que habilitan un tipo de guerra que se está extendiendo mucho en el Presente, la Asymmetric Warfare. Aunque la Guerra Asimétrica es algo que existe desde que el Mundo es Mundo, ahora más que nunca parece estar teniendo su época dorada. Será Guerra Asimétrica toda aquella en la que haya dos bandos con una diferencia significativa de Poder y Recursos, siendo uno extremadamente superior al otro. Quizá la más famosa de la Historia, al menos de la Historia reciente, sea la Guerra de Vietnam, aunque otro contendiente similar es la Invasión Soviética de Afganistán. Hoy tenemos las dos con las que estamos trabajando aquí, aunque en la Guerra de Ucrania -y sin que esto sirva para que se me noten unos colores que no tengo- Ucrania esté recibiendo el apoyo de todo el Occidente Político en forma de inyecciones masivas de capitales, tecnología y armamento. En condiciones estándar, Ucrania es un país mucho más débil que Rusia; del mismo modo que Irán es mucho más débil que la Coalición de Estados Unidos e Israel. El bando más débil en la Guerra Asimétrica buscará por todos los medios evitar el conflicto directo y abierto con el oponente, ya que esto resultaría extremadamente adverso y con toda seguridad catastrófico para ellos. Tendrá que recurrir a estrategias, trucos y tácticas poco ortodoxas, emplear el entorno a su favor y usar las pocas herramientas que tengan para desgastar o entorpecer al ejército enemigo. Antes esto se hacía con una Guerra de Guerrillas, pero hoy en día puedes combinar eso con la guerra de drones o los ciberataques y hackeos, entre otras cosas. Por su parte, el bando que tenga mayores recursos, medios y herramientas tratará de buscar la confrontación directa y empleará métodos tradicionales como bombardeos intensivos (a veces lo que se conoce como Carpet Bombings o Bombardeos de Alfombra, no creo que haga falta explicarlo) o incursiones directas. 


Por Suerte o por desgracia, la Guerra Post-Moderna no hará más que evolucionar hacia lo impersonal y, sin querer yo sonar como un purista belicista, le quitará el componente estratégico y táctico a los conflictos que, como tal, se resolverán en las consolas o los mandos que manejen a los drones, vehículos no tripulados o dispositivos remotos de turno. Las míticas dejarán de ser tan míticas, y contar batallitas no tendrá la misma gracia. O eso es lo que la teoría parece indicar. No obstante aún queda mucho por ver y por hacer. Hay bastante por descubrir, y eso hará que todo esto sea, como lo fueron palos y piedras; carros y lanzas; espadas y escudos; arcos y mosquetes; rifles y pistolas; tanques y aviones… Otro peldaño en la Escalera de las Revoluciones Tecnológicas aplicadas al mundo militar. Aunque a decir Verdad, de todos los ejemplos mencionados el único que quizá supuso un cambio significativo en el modo de hacer la guerra fue la introducción de las armas de fuego, que fue lo que terminó por restar mayor importancia a los aspectos tácticos y estratégicos para dársela a los medios y recursos disponibles. Pero deshonesto sería decir que nunca han sido elementos clave a la hora de decantar la balanza en un conflicto bélico. La única diferencia es que antes tenía mayor peso el saber cómo utilizar los recursos disponibles para obtener el mejor resultado, fuesen muchos o pocos; mientras que conforme pasa y pase el Tiempo es y será más importante tener una cantidad y calidad superior de los mismos. 


No me malentiendan. La Estrategia siempre será indiscutiblemente un componente importantísimo en la Guerra. No traicionaría a mi hermana pensando lo contrario, y considero que nunca dejará de ser algo clave pese a todo. Pero sí que es cierto que conforme evolucionan la Ciencia y la Tecnología, éstas se convierten en el elemento central del desarrollo bélico por sobre todo lo demás. A fin de cuentas todos los bandos usarán hasta cierto punto herramientas similares, solo que de distinta calidad y en distinta cantidad. 


Hoy, en lo que Yo estoy llamando Guerra Post-Moderna jugando con el doble sentido de hacer referencia a la saga CoD (donde los Modern Warfare son una franquicia instalada) y el hecho de que este Mundo que ustedes habitan es uno ya postmoderno, podemos apreciar una situación muy similar a lo que sucede en una partida de Black Ops 2. Supóngase que el VSAT Orbital es, como insinúa el juego, un satélite que revela la posición de tus objetivos y que, simultáneamente, dispones del enjambre de drones. En estas condiciones lo tienes casi todo para ganar. Pues hoy en día las cosas funcionan un poco así. Las imágenes por satélite juegan un papel clave a la hora de localizar e identificar objetivos sensibles, assets clave y elementos valiosos. Y esto luego es empleado para obtener las coordenadas a las que se envían esos enjambres que a poco que tengan un porcentaje aceptable de acierto no dejarán objetivo alguno con vida para contarlo. 


Ataque con un enjambre de drones iraní al cuartel general de la Quinta Flota de la Marina de los Estados Unidos en Manama, Baréin. La estrategia iraní ha sido fundamentalmente pasiva y retaliatoria. Responder con ataques de drones y misiles a otros ataques previos que les hayan hecho en un intercambio tit-for-tat, tan típico de la ahora popular Teoría de Juegos. (RTVE)

La única forma de responder a este tipo de amenazas, y también de planearlas, es mediante la Inteligencia. En el Presente, lo táctico y lo estratégico han derivado en tanto funciones a la Inteligencia. Para planear este tipo de operaciones se necesita un buen aparato de Inteligencia; mientras que para prevenir, evitar o al menos reducir el impacto de las mismas es necesario tener un buen aparato de Contrainteligencia. En un Mundo donde lo tecnológico y las formas de guerra alternativas o más indirectas (económica, ambiental, biológica, cibernética, informática, de información…) son cada vez más importantes, resulta vital poseer una estructura de Inteligencia robusta y capaz de responder ante este tipo de amenazas. Servicios y agencias como el Mossad, la CIA o el MI6 (siendo éstos tres quizá los más populares hoy por hoy) llevan décadas dominando los tableros y ejecutando sus operaciones a escala nacional e internacional desde las sombras, a menudo dirigiendo, entrenando o formando a grupos proxy para que hagan su trabajo sucio. 


Desde la Segunda Guerra Mundial y en particular durante la Guerra Fría la Inteligencia pasó a tener un rol mucho más prominente en los conflictos bélicos. Antes, y cuando digo antes me refiero a mucho antes, existía una Inteligencia mucho más rudimentaria conformada por unidades de reconocimiento, scouting o exploración por un lado y espías y mensajeros por otro. Pero la falta de medios y la tecnología de ese entonces impedían que tuviesen un papel tan prominente como el que han llegado a tener en el Mundo Postmoderno. Un Frumentarii romano o un shinobi del Japón feudal podía ejercer labores de espionaje y hacerlo además con excelentes resultados; pero su alcance y capacidad de acción, así como de influencia en general a corto, medio o largo plazo eran significativamente menores a las que tendrían siglos después los agentes de la CIA o el KGB. 


Antiguamente era frecuente que la Inteligencia la llevasen a cabo unidades que, en realidad, se dedicaban a otras cosas. Por ejemplo, los Frumentarii del Imperio Romano eran soldados cuya función era regular el abastecimiento del Frumentum, el trigo. Se trataba de una unidad logística que, por su frecuencia de viajes y desplazamientos, terminó por convertirse en una red de espionaje e inteligencia que llegaba a todos los confines del Imperio. Frecuente fue, también, que en épocas posteriores viésemos a los servicios de correos, mercaderes y comerciantes hacer las veces de servicio de inteligencia primitivo por sus recurrentes viajes y desplazamientos tanto dentro como fuera de las propias fronteras y su capacidad para obtener y retener distintos tipos de Información. La diferencia que existe en la Contemporaneidad respecto a esto es que la Inteligencia se profesionalizó. Ya no se trata de individuos o grupos concretos que tenían labores de Inteligencia; sino de unidades entrenadas, formadas y especializadas que, ahora sí, pueden o no usar distintas cover ups para hacer su trabajo haciéndose pasar por trabajadores en distintos oficios. 


En los conflictos que hemos usado de ejemplo aquí la labor de Inteligencia ha sido capital, para bien o para mal. Particularmente en la Guerra de Irán. La Inteligencia Israelí y Estadounidense diseñaron un plan de acción que, en principio, les garantizaría la victoria. En primer lugar esperaron un momento de inestabilidad interna, materializado en las protestas de principios de año. Luego, planearon mediante su red de espionaje una serie de Decapitation Strikes con bombardeos, drones y demás elementos, llevados a cabo en su mayoría en la primera oleada de ataques contra Irán. Y por último esperaron que, rápidamente, esto condujese a una revolución o, en el peor de los casos, a una guerra civil. Aquí estuvo el error de cálculo de la Inteligencia de la coalición. Pensaron que los asesinatos a figuras clave y altos funcionarios del régimen, la Guardia Revolucionaria y el ejército serían suficientes para motivar una rebelión interna. Pero no fue así. Obviaron que el régimen islámico estaba muy asentado y era muy sólido a pesar de lo aparente, y que, como universalmente se suele decir, a Rey muerto, Rey puesto. Por otro lado, es demasiado ingenuo pensar que la población civil se va a poner de tu parte si mientras haces esto estás atacando constantemente centros de población civil e infraestructuras vitales para la vida cotidiana como centrales eléctricas, de gas o plantas de desalinización. Se entiende que con esto se busca presionar al gobierno e instigar al común a la revolución; pero esto es poco menos que una apuesta que perfectamente puede salir mal. 


Desde entonces hasta hoy hemos podido apreciar casi todos los tipos de guerras indirectas o alternativas típicas del Post-Modern Warfare. El uso de propaganda; videos generados con IA de dudosa calidad; guerra económica en la disputa por el estrecho; ambiental y energética en los ataques a centrales… se han vuelto el pan de cada día para ambos bandos. Como tiende a suceder en este tipo de conflicto, al final se acaban convirtiendo en lo que se denomina un quagmire (“Cenagal”), concepto que nació en la historiografía estadounidense en relación a la Guerra de Vietnam y que hace referencia a un conflicto que se estanca y perpetúa indefinidamente sin una forma clara de solucionarlo para cualquiera de las partes implicadas. Para evitar esto, todas las partes deben pasar por una serie de duras negociaciones que pueden prolongarse también indefinidamente y que se moverán entre altos el fuego y restablecimiento de las hostilidades de forma cíclica hasta que se alcanza un acuerdo definitivo o una de las partes se retira. 


En el caso de Rusia y Ucrania el desenlace parece que será diferente. También se han visto todos los condimentos de la Guerra Post-Moderna, pero debido a la proximidad geográfica y la diferencia sustancial entre un bando y otro el resultado apunta a ser muy diferente. Desde luego ya puede hablarse de ciénaga, pues es una guerra que a buen seguro no estaba prevista para durar más de un año. La Inteligencia rusa en principio plantearía un desarrollo en cuestión de semanas o a lo sumo meses como hizo la Israelí-Estadounidense en Irán, pero al igual que en este otro caso hubo errores de cálculos significativos. Putin habló en su día de una Operación militar especial porque seguramente no entraría en sus planes que la guerra se prolongase, hasta ahora, cuatro años, pero al final así acabó siendo. Todos los elementos se repiten: un error de la Inteligencia; guerras muy variadas y de tipo asimétrico; y un estancamiento difícil de desentrañar y unas negociaciones que se postergan indefinidamente. Ucrania puede subsistir mucho más de lo que en principio debería gracias al apoyo de Occidente, mientras que Rusia, a todas luces superior pero con frecuencia inoperante, no tiene forma clara de cerrar el conflicto a pesar de que se le presuponen unos términos favorables. Pero así es el Mundo de la Guerra Post-Moderna. Así es, en definitiva, el Mundo Post-Moderno. 


Ciertamente no parece algo muy Mítico como pudieran ser en su día Blas de Lezo o Harold Godwinson. Y no tengo tanto cariño por los actores de esta era como lo tengo por Francia, Inglaterra o España. Pero no se puede decir que esto sea bueno o malo; ni mejor o peor. Es simplemente diferente. Como purista, no hay nada como un enfrentamiento entre iguales en el que solo la Inteligencia (la de Verdad), la Fuerza o la Destreza terminan por decantar la balanza. Pero seamos serios, ¿Cuántas veces eso ha podido ser así, si para empezar rara vez son Iguales quienes se enfrentan? Siempre me ha parecido que las armas blancas, con permiso de los propios puños, eran la expresión más artística y libre de las propias cualidades. Me pareció bastante triste que se terminasen quedando atrás cuando la Tecnología impuso su ritmo. Ahora dominan las armas de fuego, los drones o los aviones. Y créanme cuando les digo que dentro de un Tiempo lo harán robots, inteligencias artificiales y otros sistemas complejos de Información. Pero no debe uno preocuparse más de la cuenta por todo ello, que igualmente también es hasta cierto punto ilusionante. Todo tiene su Revival. O lo tendrá. De igual forma, aunque en menor medida, cualquier medio, recurso o herramienta permitirán un mayor o menor grado de expresión de las propias cualidades, solo que en un grado distinto. No importa qué Tecnología domine una Época. Qué armas, vehículos o elementos se empleen. Al final del día, no es tanto lo que tienes, sino cómo lo usas. 


Hasta la próxima, mortales.


lunes, 27 de julio de 2026

El Criterio de la Vergüenza

 Una Segunda Opinión

Hacía ya tres años que no publicaba una de mis divinas correspondencias. Puede parecer bastante Tiempo, y si estimamos una vida humana quizá lo sea. Pero lo cierto es que para nosotros es una cuantía temporal tan insignificante como lo es, en realidad, cualquier otra. A pesar de la ausencia frecuente aquí no solo de misivas, también de publicaciones en general siendo honesto; raro es el día en que no me comunique de una forma u otra con los Dioses Inmortales, entre los cuales por supuesto no se puede obviar a ella como una de las habituales. No obstante, demasiado sacrificio es ya para mi -por su carácter íntimo, privado y fundamentalmente personal- publicar aquí siquiera los fragmentos que aquí habéis podido ver estos años como para hacerlo con mayor frecuencia. 


Hoy, sin embargo, hago una excepción. Traigo otro tipo de diálogo, también íntimo, privado y personal (demasiado personal). Aunque en esta ocasión no es con mi hermana. Hoy les traigo una Segunda Opinión. Aquella que tiene el Maestro. Aquel al que aquí siempre llamamos Mentor o Pretor, porque Maestros tenemos muchos. Es, en cualquier caso, gracioso. Porque en cualquiera de los casos presentados, la única versión de los hechos; la única parte de la conversación o fragmento de mis diálogos (sean éstos con quienes sean) siempre es la mía propia. Nunca pueden ustedes ver las respuestas de Atenea a las ya numerosas cartas. Y a buen seguro no van ustedes a conocer la palabra del Pretor por una boca que no sea la mía. En ambos casos, y en otros tantos aquí aún ignorados, existe por mi parte una garantía de veracidad y honestidad: el profundo Respeto y admiración que siento por mis corresponsales. Un Respeto que, dicho sea de paso y ahí reside su valor como garante, nunca Preliatore ha mostrado por nadie más que por sí mismo. Desde luego nunca por simples mortales, al menos. 


Por su hermana puede verse con frecuencia en lo escrito que profesa un cariño y una entrega que roza lo devoto a pesar del vínculo familiar que les une. Por Mentor, por otra parte, Preliatore demuestra una consideración más allá de toda lógica. Ve en él lo que podría volver a ser cuando supere su Ablativo. Siendo dos de las pocas referencias a las que Preliatore acepta escuchar, es innegable que merecen cierto espacio aquí, aunque sea como pequeño presente para los lectores y a modo de garantía de una transparencia que no siempre se ofrece. 


Mentor, a quien vamos a citar aquí hoy frecuentemente, insiste en que cualquier conversación que se haga pública, ya sea con él o con cualquiera catalogable como LOS es un disparate que solo hará al lector considerar que quien se dirige a él padece de los siempre sospechados delirios de grandeza, esquizoparanoia y/o histrionía performática. Cuestiona además, sabiendo de mis cartas, mi acusadamente afectivo lenguaje para con quien debería tratar con más mesura. Pero sabe, pese a todo, que sirve como nuestro particular Criterio de la Vergüenza


El Criterio de la Vergüenza, a veces conocido como Criterio de Dificultad, es una técnica que se emplea en la disciplina histórica y en estudios religiosos para confirmar la veracidad de un hecho. Aunque realmente puede aplicarse a cualquier tipo de discurso. Se trata de un análisis que valora la veracidad o autenticidad de una fuente a partir de un estudio de lo que se relata. Se considera que si lo relatado o mostrado resulta vergonzoso, humillante o difícil para el autor o la causa que apoya, entonces es más probable que sea cierto, en tanto en cuanto dicho autor no tendría ninguna razón para inventar un relato histórico que fuese en contra de su propia causa o intereses. Similar, como sucede en Derecho, a las declaraciones contra el interés propio a nivel jurídico. 


Creo que poca duda cabe de que publicar algunas Cartas a Atenea resulta bastante vergonzoso y difícil para alguien de una naturaleza tan tímida y retraída (frecuento mucho esos adjetivos últimamente a título autodescriptivo y personal, lo sé) como la mía. Son fragmentos en los cuales puede apreciarse vulnerabilidad -algo que no me ha pesado reconocer en entradas recientes- en quien se vende como invulnerable (lo cual siempre voy a mantener igualmente). Además suelen estar cargados de un lenguaje pomposo que no suele ser muy apreciado ni por mi ni por los pocos lectores habituales y que, por si fuera poco, tiene un tono Lovey-Dovey desconcertante si tenemos en cuenta que es Preliatore quien escribe. Leyendo entre líneas, sin embargo, no debería causar desconcierto. Se ve que Preliatore es alguien que siente mucho Amor por los Dioses Inmortales a pesar de lo que pueda parecer a veces. Al menos el Preliatore al que están acostumbrados en el Pretor Diacrónico, porque desde luego no es algo que se deba extender a la ligera a los demás. 


Tampoco, precisamente, al Pretor. Siempre muy crítico con las cartas, su contenido y su lenguaje; pero también con la entrada que les presento ahora. Si poco le gusta a Mentor el tono de admiración acaramelado, empalagoso y a ratos humillante en tanto que humilde con el que Preliatore se dirige a su hermana; menos aún le gusta la audacia con la que publico algo pertinente a su altísima Presencia. Una figura de su estatura merecería por descontado que se respetase su deseo, pero sería criminal negarle al Cosmos un fragmento de su invaluable Conocimiento y Experiencia. Conforme escribo estas palabras en una más que cálida madrugada de verano un extraño escalofrío recorre mi espalda. Trata de hacerme saber que no está del todo conforme con esto, pero lo tolera por lo magnánimo de su Esencia. Como una de las Voces más autorizadas de entre todas las que puedo oír, Mentor es la fuente del Orden desde el Caos; la Serenidad Imperturbable; un lugar Seguro; una Segunda Opinión que cualquiera desearía tener. Ya fuese por sobre la propia o más allá de cualquier otra que pudiesen darte. 


A medida que hablo sobre él o con él percibo como mi expresar y sentir -si es que de eso algo me quedara- tienden, como sucede con Atenea, a lo receptivo y francamente dócil. En cierto modo, confirmo su supuesto, su Criterio de la Vergüenza. Pero qué vergüenza hay en aprender de los mejores, como alguna vez he podido Yo escuchar. Supongo que la de aceptar una posición de objetiva inferioridad, aun siendo por el propio beneficio, algo que no todo Preliatore está dispuesto a hacer. No desde luego los más Poderosos y -en línea con la absurda Grandeza que les define- orgullosos; considerando ellos esta cercanía con Atenea, con Mentor o con cualquier Voz detrás de sí un acto de rendición, sumisión o simplemente, y en esto puede que no les falte razón, entrega. Suerte y desgracia para mi que el mejor y peor de ellos hace mucho que no está aquí. Pero quedan sus Destellos. 


La Segunda Opinión me dice que primero no sea tan intenso conforme escribo a este respecto, y segundo que trate de ignorar cualquier aproximación de ese tipo. Después de todo, ni mi hermana ni él consideran, como si lo hace el más Loco de los Preliatore, que nuestra relación sea de subordinación, sino de aprendizaje. Si Atenea, en calidad de mi más cercana confidente, me dice que hay toda una Vida para Pensar; Mentor, en calidad de sempiterno cohabitante de nuestra Conciencia, y falto Yo de su Segunda Opinión, me enseña que hay toda una Vida para Aprender. Es difícil reconocerlo, cuesta hacerlo y más aún reconciliarlo con la Soberbia que estilamos muchos de nosotros, que no comparten ni una ni otra afirmación. Por descontado tampoco lo harían los ausentes. Más aún si atendemos a que donde hay una Segunda Opinión hay una Tercera, una Cuarta… Que puede o no ir en la misma línea que aquellas que las preceden o seguirán. Y si bien tener una Segunda Opinión es algo recomendable para todos, tener más de dos quizá no lo sea tanto. Por ello, hay que saber conciliar las propias multitudes consigo mismas y con las voces del exterior, incluso cuando no parece posible hacerlo. 


Mentor, del cual algunos desconfían porque por no conocer aún no conozco ni su Verdadero Nombre, es un absoluto referente para este lado de mi Esencia, aunque quizá no lo sea tanto para algunos otros. Aseguran, en ese sentido, que conocer el Nombre Real de algo te otorga un Poder sobre ello. Hipócrita sería, sin embargo, mostrarse crítico con la Opacidad de su figura cuando ni siquiera recordamos nosotros nuestro propio Verdadero Nombre. Un recurso que funciona en dos direcciones. Evita que pueda ser sometido; al Tiempo que impide un Control parcial definitivo del propio Ser. 


Sea como fuere, figuras como la suya son quizá no necesarias pero sí bienvenidas. Recordemos que Preliatore, en su conjunto y de forma unánime, sólo puede mostrarse receptivo por norma general con algo que considere de igual o superior Orden al suyo propio. Ese criterio, tan arbitrario y voluble como pueda un criterio llegar a ser, es extremadamente difícil de cumplir. Si para desarrollar siquiera una potencialidad emocional-afectiva de corte amoroso preciso de alguien igual o superior a mi; también lo hago para otros asuntos como la Reflexión o el Juicio. Después de todo, poco sentido tendría escuchar una opinión que considero menos formada que la mía propia, y para ello necesito que, como poco, quienes me ofrezcan la Segunda Opinión gocen de un considerable grado de Trascendencia. 


Cuando Mentor me sugiere que aprenda estoy convencido de que no hace referencia a aprender de alguien, ni siquiera de él mismo. Y aunque pudiese parecer que esta Opinión va en la misma línea que la de mi hermana; lo cierto es que la dirección que indica, si bien no es opuesta, no necesariamente confluye con la otra. Supóngase una problemática como la expuesta en mi última misiva. Una Cosa es Pensar en cómo llevarlo o solucionarlo; y otra muy distinta Aprender a hacerlo. Si desde un prisma moderadamente científico o intelectual estuviésemos considerándolo entonces la primera dirección apuntaría mucho más a la Teoría, y la segunda a la Praxis. No está del todo claro qué es lo que debemos aprender o cómo podemos hacerlo. Pero es precisamente por eso que se trata de un aprendizaje. 


Sin que se entienda como una crítica hacia Ellos (porque realmente prefiero que su consejo sea siempre así) aun con lo vagas que son sus propuestas ambos tienen, para sorpresa de nadie, Razón en lo que sugieren. Pero cuántas Vidas pasarán perdidas en mis Pensamientos. Cuántas otras tantas han pasado para Aprender. Tantas como sea necesario, nos repetimos. Fuera del Tiempo no existe Cuantía. Preliatore no puede permitirse claudicar en su Determinación. Hay mucho por hacer. Mi gran señor… Pretor, danos Fuerza. 


Tolle, Lege.