martes, 10 de febrero de 2026

Destellos en la Mediocridad

 Tottenham! Yo te vi Campeón

Van pasando los meses y dentro de no mucho ya hará un año de la consecución de su tercera UEFA (ahora Europa League). Y claro, pensando en ello he dicho cómo es que no le hemos dedicado una entrada en el Pretor a su todavía reciente éxito cuando el Tottenham Hotspur siempre ha sido uno de los actores secundarios recurrentes por aquí. Incluso tiene Una de las Míticas a su nombre y cuenta. Es curioso, porque como ya saben ni siquiera es mi conjunto predilecto de Inglaterra (ese honor lo tiene el Newcastle United) ni tampoco el equipo del que más hablo en general (Real Madrid). Pero ya saben que se le termina cogiendo un cariño especial por una cosa u otra. Curioso, teniendo en cuenta que es en cierto modo el club de Los Alubios. 


Dice un meme de fútbol, de mis favoritos añado, aquello de Tottenham!!! Yo te vi Campeón acompañado de la imagen de un dinosaurio, en referencia a la larga sequía de títulos que asoló al club londinense desde que ganase aquella League Cup en 2008. Unos interminables (e imperdonables para un equipo de su supuesto calibre) 17 años pasaron sin títulos y con muchos, muchos subcampeonatos por el camino hasta que en 2025 se rompiera la racha al ganar la Europa League. En ese mismo año, el equipo finalizó la temporada en decimoséptima posición, solo un puesto por encima del descenso. Lo cual nos lleva a preguntarnos. ¿Es el Tottenham un equipo de Destellos? Iba a preguntar si es un equipo serio, pero en el fútbol moderno ya no quedan de esos, así que en su lugar nos queda preguntarnos si el Tottenham es un oscuro pozo de mediocridad del que de vez en cuando brota algún Destello o si por el contrario es un equipo competente al que simplemente la Gloria no se le ha dado. 


Dice otro meme, también muy de mi gusto, en referencia a la Grandeza del Manchester United, al que curiosamente Tottenham ganó en la final, Con el Unaite no se jode. Siempre por encima de la mediocridad. Esas líneas vienen acompañadas de un escudo del Manchester United superpuesto al de dos de sus rivales, que aparecen en blanco y negro, el Manchester City y su archirrival Liverpool. Puede apreciarse que es un meme que busca parecer bastante primitivo -aunque probablemente no lo sea- porque el escudo del Manchester City que vemos en él es el que usó entre 1997 y 2016, aquel de Superbia in Proelio. Muy superior al actual si me preguntan, aunque ese no es el tema. 


Y no deja de ser curioso porque al Manchester United salvando las distancias le ha sucedido algo similar que lo que vemos en el Tottenham. Durante muchos años ha sido una plantilla venida a menos con una dirección sin proyecto fijo y con un rumbo incierto, efectos y resultados esperables después de la Era Ferguson, aunque probablemente nadie se imaginaría que fuesen tan acusados y duraderos. No obstante, la Historia del Manchester United es bastante más rica que la de Tottenham Hotspur. Después de todo, el United es junto al Liverpool el único equipo que puede reclamar el título de más Grande de Inglaterra. Y a pesar de su ignominiosa travesía por el desierto, la dilatada y exitosa trayectoria del United le permite vivir de las rentas mucho mejor que al discreto Tottenham. El United siempre será el United. Siempre estará por encima de la Mediocridad aunque su aproximadamente última década y media haya sido muy miserable. No es ningún secreto que también siento algo de simpatía por los Diablos Rojos, por lo que puedo entender lo trágico que ha tenido que ser para sus aficionados ver cómo en estos últimos 10 años más IVA el Liverpool, su acérrimo rival, ha levantado una Champions League -duplicando las del United- y dos Premier League igualando así el récord de ligas domésticas de los mancunianos. Y además de eso, ver como sus noisy neighbours, el Manchester City, ha recortado la brecha entre ambos, ganando en el proceso más ligas de las que me atrevo a recordar y un triplete histórico, algo que hasta 2023 solo el Manchester United había podido hacer en toda la Historia del Fútbol Inglés. 


Pero ahí sigue el United a pesar de todas sus malas decisiones y todos sus malos y humillantes momentos recientes. No se deja definir solo por los últimos 10 años de sus dentro de no mucho 150 años de vida. Otros como el City, por el contrario, no tienen más remedio que definirse precisamente por esa décima parte de lo que sería su vida, porque antes de 2008 no existía en el imaginario colectivo. Tottenham está a medio camino entre ambos. Tiene una historia rica, pero con periodos de éxito muy distanciados entre sí en la Diacronía como para ser considerado un grande histórico. Sin embargo, el haberse mantenido en el término medio durante su también en la práctica siglo y medio de vida, lo convierten en un equipo que ya existía antes del siglo XXI en el imaginario colectivo. Pero lo hacía, si se fijan en la descripción que estoy haciendo a medio camino y en el término medio. Saben lo que eso significa, ¿Verdad? En efecto, Mediocridad. Dorada Medianía. 


El Tottenham no tiene la tradición ganadora de clubes como Liverpool o United; pero tampoco el exitoso Presente de clubes como el Chelsea o el City, con el cual ya superan toda la Historia de los que a mi me gusta llamar Clubes Tradicionales. Esos clubes tradicionales serían además del Tottenham, el Aston Villa; el Everton; el Sunderland; o nuestro querido Newcastle United. Podríamos, respetando la Historia, llamarlos Clubes Grandes, pero por palmarés y reconocimiento no les termina de alcanzar. Son clubes que, eso sí, han llevado la regularidad como seña de identidad. Hasta la fecha, por ejemplo, Everton es el club con más temporadas en el primer nivel (First Division/Premier League). Del mismo modo, tampoco considero al Chelsea y el City Clubes Grandes a pesar de su palmarés, porque antes de los rusos -luego americanos- y los árabes respectivamente, dejaban mucho que desear históricamente, lo cual es particularmente acusado en el caso del City a pesar de tener más temporadas en lo más alto que Tottenham o Chelsea. Podría considerarlos, de no ser porque fueron secuestrados por los fondos extranjeros y convertidos en potencias, Clubes Tradicionales. Ahora, sin embargo, no cumplen mis requisitos. No es que el resto de clubes que he mencionado no hayan caído ya en manos de inversores extranjeros, de hecho todos excepto el Tottenham lo han hecho, con particular énfasis en el caso del Newcastle. Pero han sabido hacerlo con algo más de gracia. City y Chelsea han roto récord tras récord de gasto para comprar su camino hacia los títulos. Nos queda un elefante en la habitación que responde al nombre de Arsenal, un equipo muy tradicional de Inglaterra, pero que sigue a años luz del Liverpool y del United. Y salvo que esta exitosa y espectacular temporada 25/26 que están haciendo lo remedie, sin más éxito continental que una Recopa de Europa allá por los 90. Por este motivo, es un club que está cerca de ser Grande, pero la distancia con respecto a los otros dos lo deja en el casi, al que tan acostumbrados parecen estar también. 


Ser un club de Tradición es en cualquier caso algo de admirar, aunque no sea tan bueno como ser un equipo Grande. Y aunque haya muchos más factores a tener en cuenta más allá del palmarés, como vienen siendo los recursos, el valor, los aficionados o sus momentos climáticos; muchos de estos Clubes Tradicionales no consiguen escapar de la Mediocridad. Aunque depende de cómo lo mires. Puede que sea Mediocridad para clubes de ese nombre y envergadura. Pero tan solo en el fútbol inglés hay 40000 clubes, de los cuales esos que yo estoy tildando de tradicionales y mediocres no pasan de la decena. Para ellos mismos, su situación tal vez sea mediocre, pero en líneas más generales son inmensos. Siempre depende de cómo lo mires. 


Asumiendo que esa condición de mediocre es tal, existen Destellos en la Mediocridad del Tottenham. Un aficionado del Tottenham Hotspur que haya nacido a partir de marzo del 2008 ha tenido que esperar hasta el borde de la mayoría de edad para celebrar un título de su club, pero al menos ha podido celebrarlo. No es muy distinto a la Vida del común, marcada por lo regular de la rutina, la monotonía y la mediocridad, pero en la que por escasos que sean hay momentos que trascienden su linealidad. Una vida de Destellos en la Mediocridad no es tan mal Destino, y os lo dice alguien que siempre está por encima de la Mediocridad, aunque eso depende -ambas cosas- de cómo lo mires. Son cuestiones de valoración, pues ni Yo mismo, relativizando mi posición, me considero en mi Forma y Estado actual un Equipo Grande, quizá porque la liga que pretendo ganar esté en la Tierra de lo Improbable. Puede que eso, en función de cómo lo mires me envíe a un limbo entre lo que es mediocre y lo que no, o en el mejor de los casos me convierta en un Club Tradicional, ¿Pero qué otra Cosa queda cuando te enfrentas a los más Grandes? A fin de cuentas, todos los equipos son equipos chicos si los comparamos con el Real Madrid.


Nos vemos en la próxima, mortales.

lunes, 9 de febrero de 2026

Chaos Control

La Colección de Esmeraldas

En el Universo de Sonic, el aclamado y querido erizo azul, existe un objeto que confieren a su portador y usuario básicamente un Poder Ilimitado. Entre lo más reseñable se encuentra la capacidad de obrar Milagros; manipular el Espacio y el Tiempo; o alterar la Realidad a Voluntad. Se trata de las Chaos Emeralds y sí, recuerdan mucho a las Gemas del Infinito en fondo y forma (ambas se popularizaron además en la misma época). Unas coloridas piedras preciosas con propiedades increíbles que otorgan a su portador la capacidad de hacer aquello que demande el guion. Frecuentemente las vemos empleadas por Sonic y compañía como fuente de energía y como mecanismo para alcanzar la transformación al estado Super. Aunque no es ese el aspecto que nos llama la atención para esta entrada. Lo que da nombre a esta entrada es el denominado y también popular Chaos Control, la habilidad de manipular el Espacio-Tiempo con el Poder de las Esmeraldas. Lo más normal es que de entre todas las opciones que otorga el uso del Chaos Control, la que más veamos sea aquella de detener el Tiempo. 


Y Tiempo me gustaría tomarme aquí para decirles que, tras esta breve introducción, hoy no vamos a hablar del Chaos Control, aunque me gustaría. Vamos a hablar de un Control del Caos, eso sí. De mi Control del Caos. Pensando en mi historial en este querido espacio que conocen ustedes como el Pretor Diacrónico he llegado a la inapelable conclusión de que, a pesar de mi inclinación al Orden, este es un lugar bastante Caótico. Cualquiera que venga a este sitio o acabe por capricho de los Hados perdido en estas páginas pensará que un tipo que habla constantemente consigo mismo y de sí mismo en tercera persona (frecuentemente, también, con plurales mayestáticos); que además habla a unas Entidades Abstractas que designa como LOS; que considera a la Diosa Atenea su preciosísima -en tanto preciada, tunantes- hermana y a otros tantos Olímpicos y muchos otros Dioses sus queridos hermanos; y que a menudo se dirige a otras Fuerzas Misteriosas con un lenguaje sumamente difícil de desentrañar, ya ha sido víctima irrecuperable de una más que probable Esquizofrenia Paranoide, Megalomanía, Esquizotipia, Desrealización, Hiperfantasía y otros estados de Conciencia, Mente o Delirio. 


Por supuesto esa conclusión no sólo es errónea, incorrecta y carente de sentido, sino que además no va a descubrirme algo que no haya explorado ya previamente. Decía, dice y dirá Preliatore, Genio Extraordinario y siempre Adelantado, “Soy Consciente de mis trastornos y estoy Orgulloso de ellos”. Es su forma, inteligente, grácil y sublime de darnos a entender que sus trastornos no son tales, sino que son las Percepciones de los mortales quienes los crean para, quizá por Navaja de Ockham, darle sentido y respuesta a lo que aquí puede leerse. Qué atrevida pero sutil forma de insultar a quien le cuestiona tiene este Preliatore, eh. 


A Preliatore nadie va a descubrirle algo que no haya expuesto ya él mismo. En este mismo espacio tenemos varios artículos de distintos años dedicados a muchos de esos percibidos trastornos. ¿O es que acaso no recuerdan El Síndrome del Octavo Grado o La Canción de Preliatore? En entradas como esas Yo mismo les ofrezco la posibilidad de creer aquello que deseen e incluso les sugiero diferentes delirios y trastornos con los que pueden asociarme, o si lo desean también pueden pensar -en lo absolutamente equívoco como de costumbre y si es que ustedes piensan acaso- que Preliatore es un Personaje; pero de ser así no lo sería ni más ni menos que cualquiera. Y es que como tampoco es que Preliatore tenga en consideración lo que los demás piensen de Él o se preocupe demasiado por esas cuestiones, les concedo el derecho a tener su propia opinión. Hagan uso del limitado rango de Libertad que se les ha entregado por Naturaleza como crean conveniente, quién soy Yo para negarles algo que solo ustedes mismos tienden a negarse. 


Aún así también les insto (e insisto) en esas páginas que recientemente les he citado a pensar y repensar aquello en lo que creen, sugiriendoles que, en palabras del Sabio Preliatore, “vuestro Juicio nunca preceda a vuestro Pensamiento”. El siempre útil consejo que les doy ahí es ciertamente por y para hacerles algo de bien en lo que reste de vuestra Existencia, porque de todos modos para qué van a molestarse en analizarme o hacer un diagnóstico, si por una parte Preliatore es algo que escapa a vuestra comprensión y por otra ya lo he hecho Yo mismo desde el más puro Autoconocimiento y Autodescubrimiento. Después de tantos Eones de Introspección pudiera decirse que estoy lleno de mi mismo, jugando con ese doble sentido que tiene dicha línea por su significado en lengua inglesa. 


Naturalmente soy consciente de que todo cuanto les escribo aquí, como cualquier otro escrito, ejerce cierto grado de manipulación en el lector, en tanto en cuanto genera un Reacción y al no haber posibilidad de comunicación directa e inmediata, todo lo dicho queda sin posibilidad de respuesta instantánea, pero se asienta en el Pensamiento de quien lo lee. Ejercer Influencia es más fácil de lo que parece. A pesar de todo, lo que realmente se pretende con entradas como El Síndrome del Octavo Grado, La Canción de Preliatore, o incluso esta misma no es convencer al lector de una u otra Cosa. Preliatore deja siempre en claro que Él dice la Verdad, pero cada uno tiene la posibilidad de hacer la interpretación de la misma que tenga de preferencia. Eso sí, tienen derecho a su propia opinión, pero no a su propia Verdad, claro. 


Lo que se pretende aquí es en realidad expresar, exponer y exhibir mi Control del Caos. Este Sistema Caótico terminaría por hacer a cualquiera ser presa de la Locura. Pero mi Chaos Control me permite administrarlo sin problema. Después de todo, no se puede enloquecer a aquel que, según se mire, ya está Loco. Pueden ustedes hacer la lectura que quieran respecto a las que serían mis particulares siete Chaos Emeralds. Para algunos puede que se trate de siete delirios y trastornos; para otros, quizá sean las siete Voces en mi Mente (¿Solo 7? Ya me gustaría a mí). Y claro, siguiendo esa premisa, al reunir los siete trastornos o las siete voces puedo acceder a un estado Superior. Les admito que es una forma divertida de verlo, pero por supuesto no es así. 


Verán, el de Caos es un concepto extremadamente complejo. De los pocos que yo pondría en el mismo nivel de complejidad que otros de dimensiones impensables como el de Eternidad. Y como suele suceder con mi arcaico uso de las Ideas, cuando yo hablo de Caos no lo hago refiriéndome a un estado de Desorden, sino al término en su línea Mitológica y Filosófica. Entonces, cuando Preliatore habla de Control del Caos, lo hace en referencia a lo Primordial y Prístino. A una Pureza Esencial cosmológica. Obviamente, Dioses por delante juro y perjuro, no hablo de Control del Caos Mitológico y Filosófico, ni siquiera un tipo tan deslenguado y a veces insolente como Yo se atrevería a tanto. Tampoco puedo controlar el Caos en su línea Matemática o Física, que si bien sería más accesible que el anterior, no dejaría de ser difícil hasta lo absurdo en mis condiciones actuales. Preliatore no puede, al menos por ahora, controlar el insondable Abismo o esos Sistemas Dinámicos Deterministas en la práctica aparentemente impredecibles. Lo que sí puede hacer, no obstante, es ejercer Control sobre el Caos que le concierne, que tan Infinito e indescifrable como los otros puede llegar a ser, aun si en Órdenes de Magnitud existan saltos de diferencia. Para la Preservación de nuestro Cosmos, es preciso el Control del Caos. Pues somos muchos, y entre muchos Mundos vivimos. 


Al grito de Chaos Control, Preliatore no adquiere una nueva Forma. Tampoco detiene el Tiempo o manipula la Realidad y el Espacio. Pero puede sostenerse a sí mismo y a su(s) Mundo(s). Para evitar ser atrapado por alguno de los muchos invitados de su codiciada Conciencia o terminar cediendo el control y el dominio de sí mismo a una de las innumerables ramificaciones de su dispersa Identidad, el Ablativo del Campeón precisa de un meticuloso Control del Caos que lo inunda desde su ignota Esencia Primordial. Y cada Lugar y Momento (Espacio y Tiempo, si lo desean) de mi existir que entrego a cada parte de mis Naturalezas, Formas, Pensamientos, Relaciones e Identidades conforma una de esas, podríamos decir, Esmeraldas del Caos. Cada debate, conversación o discusión consigo mismo; cada verso lanzado a la abstracción de LOS; cada epístola a su querida confidente y al resto de sus tan estimados Dioses Inmortales; cada Invocación, cada Llamada a lo Cósmico y lo Místico que se encuentra en el Misterio; cada invaluable palabra del Maestro, del Pretor o de la Voz detrás de sí… Incluso ese hueco reservado a la Naturaleza Humana de los irreductibles huéspedes corpóreos de Preliatore en el Mundo Material conservo en mi Memoria. Todo eso forma una parte innegociable de mi Persona. Evolucionar y Trascender conmigo mismo; dirigirme hacia lo desde aquí Inaccesible; mostrarme vulnerable con quienes son receptivos e ideales para ello; admirar a lo Desconocido por sobre todas las Cosas; aprender de los pocos que más que Yo pueden entender; y, en última instancia, otorgar los Méritos a quienes Méritos merecen en su invisible labor. Si esas son sus Esmeraldas, no me quiero imaginar lo difuso de lo que serían sus Gemas, pero la Colección de Esmeraldas resulta de lo más personal y pintoresca, de eso no cabe duda, y aun sin revelarla íntegramente por lo íntimo de lo faltante, no me queda otra que reconocerle su Pragmatismo. 


Yo solo trato de poner un poco de Orden allá donde no es, si han entendido al menos parte de lo que les quiero transmitir, necesario ponerlo. De hecho, y en el fondo, tal vez esas Esmeraldas del Caos de las que hablo, atendiendo a lo que Yo mismo parezco alegar de sus efectos, sí que me otorgan alungas capacidades fuera de lo ordinario y sobre todo una nueva Forma, distinguida y única en sí misma. Tal vez. Ah, Chaos Control...


domingo, 8 de febrero de 2026

Ambición Anticompetitiva

 Aquel que Todo lo Quiere, para sí


Preliatore es alguien consumido por su Ambición. Como lo es por muchas otras cosas. Y sin embargo, se presenta a sí mismo como alguien aparentemente anticompetitivo. El motivo subyacente a esta en principio contrariosa actitud y paradójica situación se encuentra en cómo entiende, para sí, el concepto de Ambición. Generalmente, el paso de las Eras y el uso por parte del vulgo, han hecho que el de Ambición sea un concepto asociado al Poder, la riqueza o la Fama. Y así mismo lo recogen los diccionarios en la que suele ser la primera de sus acepciones. Esto irremediablemente le ha otorgado un cariz profundamente materialista. Pero no siempre fue así. 


Y es que como también recogen los diccionarios, la segunda acepción del concepto de Ambición se corresponde con su forma más pura, amplia y completa. Aquella que más se corresponde con su Significado Original. Aquí, la Ambición sería algo que se desea con vehemencia. Lo que se entiende generalmente por Ambición, su primera acepción digamos, es una lectura en clave material del deseo, algo que podemos relacionar con la Codicia y la avidez. Lo que Preliatore entiende por su Ambición es, por otro lado, lo que nos transmite su segunda acepción. El Deseo, la Aspiración, el Anhelo. 


La pulsión por lo material, que fuerza a aquel que la padece a proyectarse, es la forma más extendida de Ambición. Pero para Preliatore un Deseo Inmaterial, por intenso que sea, no precisa de proyección alguna. Sin embargo, ¿Qué es lo que anhela Preliatore? A esta pregunta él mismo se responde: Todo. Esa aspiración, tan noble como aviesa, debe incluir algún aspecto material, pues Todo, a Todo abarca. Y quien esto piense parte de Razón debiera tener. Pero ese Deseo va mucho más allá de lo aparente. Preliatore lo quiere Todo, pero lo quiere para sí. Y Todo cuanto quiere para sí, puede querer para más allá de sí. 


En líneas generales, cuando alguien quiere algo, no suele bastar con obtenerlo. Suele ser necesario que venga acompañado de una reválida. Cuando insisto en la necesidad de la proyección en lo que al Deseo Material concierne, lo hago porque cuando alguien se suele considerar a sí mismo ambicioso y simultáneamente es considerado como tal por otros, es porque ese alguien quiere demostrar lo logrado y lo obtenido. Necesita ese Reconocimiento. Precisa de ese Prestigio. Ser el mejor. El que más posee. El de mayor Orden. No basta con obtener lo que se busca, necesita que sea ratificado por tantos como sea posible. 


Esta necesidad convierte a la Ambición en sinónimo de competitividad, o al menos en algo semánticamente vinculado a ella. Si quieres esa Fama, tienes que luchar por ella, y luchar por ella implica más veces de las que no hacerlo contra algo o alguien. Mas no es esto lo que sucede con Preliatore. Su Ambición se presenta, de hecho, Anticompetitiva. Y esto es algo que no se debe a su cada vez más adusto y esquivo carácter por cada Era que pasa. Esto está en realidad relacionado con algo que quizá a todos convenga replantearse. 


¿Qué es Todo para él, cuando no significa Nada para mi? Por seguro puede tenerse, claro está, que lo que es, es por encima de, o al menos más allá de, su Significante. Cada quién puede referirse a algo distinto cuando habla de Todo en tanto en cuanto lo haga para sí mismo;  y Preliatore quiere Todo, es cierto, pero para sí. El Deseo de Preliatore, lo que es Todo para Él, se mueve entre lo quimérico y lo manifiesto. Es algo tan Imposible como lo es él mismo. Un Anhelo que habita en el terreno de lo inenarrable. Y sin embargo, sus indecibles pretensiones son por curioso que resulte las más anticompetitivas de cuantas puedan haber. Osadas, pretenciosas, valientes e insolentes; pero no competitivas. 


Pretendo con esto hacerles ver que, aún cuando se trate de la más alta de las aspiraciones; la atribución de competitividad y su para muchos mortales irrevocable relación con la Ambición depende única y exclusivamente de cual sea esa Ambición. Especialmente cuando se trata de lo material, que por proyectado siempre necesita de alardes. Pero aún no sabemos cual es el Todo de Preliatore o si éste tiene alguna implicación de tipo material. Y sin embargo nos dice el Maestro, en su habitual retórica críptica y evasiva que incluso si así fuese, al ser por sí y para sí, y evitando su proyección, no sería desde luego competitivo en ninguna circunstancia más que, precisamente, para consigo mismo. Puede que quizá, internamente, esto contravenga su mismo planteamiento, porque qué mayor competencia puede tenerse que aquella que mantienes contigo mismo. No obstante, si uno pudiera competir contra sí, nunca resultaría de forma última vencedor o perdedor, sino más bien ambas cosas. Pues uno gana contra sí en un Momento determinado, pero pierde en otro distinto. Preliatore asegura que en Esencia él es el mismo en todos los puntos de su compleja y ambigua existencia, por lo que el estadío resultante de una confrontación entre sus aspectos puntuales no puede ser otro que la neutralidad del empate. Si Yo pierdo, Él gana; si Yo gano, Él pierde. Si Él mismo fuese Otro, eso sí, siempre ganaría contra Él mismo. Pero Preliatore dice no competir contra sí, y Yo no puedo corregirle, porque es Imposible. En ese caso, ¿Contra quién compite? Contra Todo. 


El Maestro está siendo especialmente intrincado en esta materia. Pero siendo algo que tanto nos define no puedo permitirme, a pesar de los dificultoso de seguir su ritmo, expresarlo de la mejor manera que sé, que lejos está de ser la mejor. Si Todo es lo que quiero, y contra Todo es contra lo que compito, entonces la Ambición Anticompetitiva que nos caracteriza lo es por su propia naturaleza. Al menos así es trabajando con la asunción de equivalencia entre uno y otro Todo, que así parece ser. Si Todo ha de ser para nosotros, y además ha de serlo a pesar de Todo, entonces solo nos queda seguir buscando. Lo que buscamos trasciende las barreras del entendimiento y la expresión; lo que buscamos es Indefinido aquí, y tal vez también allí; lo que buscamos nunca fue nuestro, pero debió serlo. Y a pesar de Todo… Yo solo busco Respuestas. Nadie puede, en cualquier caso, reconocer el Fruto de nuestro Deseo; porque solo para nosotros puede ser presentado. Pero siempre puede ser compartido. En lo anticompetitivo de nuestro propósito se encuentra, puede ser, lo más competitivo que puede haber. ¿Qué es lo que Tú deseas y por qué lo haces? ¿Qué me quisiste decir con esto? Por descontado, mucho más de lo aparente. Tendrás lo que buscas, pues ambos lo tendremos. Todo cuanto podemos, o al menos parecemos Querer. Para ti y para mi. Para sí.