jueves, 4 de junio de 2026

Cartas a Atenea: Una Vida para Pensar

Algo de Valor

Mi apreciada hermana y confidente, me veo en la obligación, a medio camino entre la cortesía y la búsqueda de consuelo, de escribirte una vez más. Busco como siempre en la Infinidad de tu dadivosa Sabiduría el alivio que precisan mis lancinantes Pensamientos; y en tu cálida Presencia y tus inestimables palabras la luz que guíe mi Camino. Agradeceré pues toda instrucción que puedas y desees darme, ya que, al menos aquí, nadie puede hacerlo. Y por descontado nadie puede hacerlo como lo harías tú, mi señora. 


Me encuentro últimamente asolado por una incontenible apatía. Otras veces me he visto en esas, pero nunca por tanto Tiempo como ahora. O quizá siempre lo estoy, pero no es algo que se haga notar tanto como lo está haciendo en estos momentos. No se trata, eso seguro, de una carencia de Propósito o Significado. Tampoco de un vacío en lo personal. Pero sí de una resignación y una tal vez impotencia por no encontrarle una aceptable finalidad a los… Trámites, llamémoslo así, si me lo permites. 


Como ya sabes, porque poco o nada hay que no sepas, los caracteres de la Existencia de alguien de nuestra condición pueden ser muchos y muy variados; y en el particular que a mi me corresponde, me atañe una Naturaleza insuficientemente emocional, pero desbordantemente reflexiva. Atrapado como me veo en las paredes de la prisión de mi propia reflexión, una prisión que Yo mismo parezco haberme creado, solo me queda acudir a la única que puede entenderme más allá de mí mismo, con todas las lecturas, multiplicidades y otredades que eso implica. A ti, mi querida hermana, la única que siento que, siendo más reflexiva aún de lo que soy Yo, puede ayudarme en mis no pocos pesares.


Que quienes no tengamos un lado para lo sentido o no nos dejemos dominar por él y las afecciones que a éste embargan no quiere decir bajo concepto alguno que no tengamos otras inquietudes. Heredados del Pensar en lugar del Sentir, los achaques y malestares que se cargan sobre la Conciencia pueden ser una importante rémora a la hora de proceder. Me pesa, en este sentido y de sobremanera, la sensación de no hacer Progreso incluso cuando el Progreso mismo ha sido consumado; la aflicción de tener un Saber que pocos desearían tener, pero que a buen seguro por volición propia no puedo ni quiero rechazar; y por supuesto la acuciante desidia que acompaña mi tan privilegiada como desafortunada posición. 


Hermana, como alguna vez te he transmitido, me siento cómodo disfrutando del brillo de la admiración que siento por mi mismo. Bebo de él como lo hace mi piel de la Luz de las Estrellas y, como un borracho, olvido cuál es mi posición en este Gran Juego en lo que dura mi ebriedad. Pero lo efímero de la embriaguez me resulta exiguo, por lo temporal de su misericorde Olvido; y por lo insustancial, mas dulce, de la autoindulgencia que puedo llegar a concederme. 


Ahora en plena sobriedad ante tu Divina Presencia, recibo de ti la Iluminación necesaria para finalmente tener mi tan ansiado alivio. Del título de esta misiva extraigo, solo aparentemente ex nihilo, que aún me queda Vida. Toda una Vida. Una Travesía tan interminable como las innumerables inquietudes que me invaden. Por encima de Todas mis Formas siempre me quedará su gran hilo conductor. Siempre me quedará Vida. Una Vida para Pensar. Subvertir el castigo de mi perennidad, convirtiendo el agobio de lo perpetuo en mi única y última Esperanza. Mientras quede un resquicio vital en el Ablativo del Campeón yo seguiré pensando. Propósitos, métodos, finalidades y significados... Que todo malestar y cargo de Conciencia tenga pues la misma solución que su origen. De la reflexión nacerán siempre las Preguntas, pero también las Respuestas. Mi señora, dueña de la visión del mayor de los alcances, con tu Bendición para el buen Juicio todas las complejidades del Mundo resultan simples. Solo espero poder apreciar cuando me tiendas tu mano y, como ahora, no dudaré en tomarla. 


Teniendo toda una Vida para Pensar puedo concluir que la raíz de mi ubicua inapetencia parece radicar en la siempre incierta meta de mis propósitos y Gran Obra, o más que en ellos en los interminables trámites que por circunstancias ajenas incluso a mi Trascendencia precisan. Cómo concluiría en principio resignado cualquier viajero cósmico en mis zapatos... Progresos, éxitos y victorias no traen consigo una satisfacción certera o realización absoluta. Es probable que nunca sepa por qué estoy donde estoy y como estoy. Si mi Paciencia y mi dedicación en la infatigable Búsqueda de Respuestas y Resultados alguna vez se verán justificadas. Pero tal vez exista algo… estimable y digno en la Búsqueda. Algo de Valor.


Algo… más allá… de mi Entendimiento. 


lunes, 20 de abril de 2026

Ases de Bolsillo

 Partir con ventaja

La Suerte es por mucho el factor más decisivo y determinante en la trayectoria vital de cualquier persona. No es el único, claro. Tampoco es una Sentencia o una Condena en sentido estricto. Pero sí algo que se le parece. Tener mejor o peor Fortuna en una serie de cuestiones hará que tu vida sea un infierno en la tierra o un paraíso terrenal. Por supuesto, y gracias a los Dioses, es algo contra lo que uno puede luchar, aunque las probabilidades nunca van a estar de cara. Suena algo pesimista, pero a mi modo de ver sólo estoy siendo tan realista como puedo ser. 


En el Póker, en su variante Hold’em claro está, la mano más fuerte de salida antes del flop (las tres cartas que se colocan en mesa) recibe el nombre de Ases de Bolsillo. Y es exactamente lo que parece ser por su nombre, una pareja de ases. Si tienes la Fortuna de que tus cartas sean unos Ases de Bolsillo tus probabilidades de ganar crecen enormemente. Aunque no debe engañarte el hecho de que la pareja de ases sea la mejor mano inicial posible, no son invencibles y el riesgo de perder siempre está ahí si no juegas con cautela. 


Normalmente, quien por gusto del Azar tiene la buena Fortuna de partir con ventaja tiende a restar importancia a su propia Suerte y a todo aquello que le ha venido dado por causas y motivos que escapan a su control. Pero la Realidad es que alguien en esa situación debería ser extremadamente incompetente para fracasar, y hacer lo mínimo para prosperar. De la misma forma, alguien que parte con pareja de ases lo tiene más fácil para ganar y más difícil para perder.

La Vida en cierto modo guarda bastantes parecidos con ese juego. Ya saben que la vida en este Mundo también es un juego muy perverso. A mi me lo parece, desde luego. La Suerte, que muchos se empeñan en desacreditar como factor de primer orden en lo que se refiere a determinación para la Vida, está presente en muchos de los aspectos básicos y esenciales de vuestra existencia. No elegís ni la familia en la que nacéis, ni el lugar, ni las condiciones socioeconómicas, ni la genética, ni la estética, ni las aptitudes y cualidades físicas y/o mentales que vais a tener o dejar de tener a lo largo de vuestra vida. Eso es algo que os viene dado y sobre lo que no tenéis ningún tipo de control, autonomía, efecto o capacidad de decisión. Tampoco lo tenéis sobre la herencia que os acabará llegando, pues esto depende de las decisiones y acciones que quienes vinieron antes que tú tomaron o no tomaron. Y no hablo solo de la herencia material o económica, aunque esta sea la más importante a efectos prácticos. En el juego perverso que todo el mundo debe jugar, cada persona tiene diferentes manos iniciales, y aunque todos quieren ganar, es indiscutible que quienes han tenido mejor mano inicial disponen de una ventaja significativa sobre aquellos que no. 


Si has tenido buena Fortuna en varios de los aspectos antes mencionados o solo en uno pero de forma desmesurada, entonces tu “mano inicial” puede considerarse buena. Si la has tenido en todos ellos, y encima has tenido la buena Suerte de recibir una gran herencia, entonces tu mano inicial puede decirse que son unos Ases de Bolsillo. Aquellos bendecidos por la pareja de ases y otros muchos con otras buenas manos tienen la buena Fortuna de partir con ventaja. 


La Suerte no lo es Todo, por supuesto. Simplemente ocurre la desgracia de que es tremendamente importante. Pero como en todo juego que se precie, incluso aquellos con unas malas condiciones iniciales pueden ganar. Entran aquí (precisamente) en juego la habilidad y la estrategia. Alguien que tenga unas pésimas condiciones iniciales puede dar la vuelta a su situación si tiene la maña necesaria. La cantidad de tanto esfuerzo como Talento (para el cual también se precisa de Suerte) necesarias para ello dependerá de cuán malas fuesen esas condiciones iniciales, a más mala la salida, mayor lo requerido para su remontada. En función de la dedicación que se ponga y las decisiones que se tomen, los resultados pueden dar un vuelco hacia una buena meta a pesar de lo mala que fuese la posición inicial. Lo mismo sucede a la inversa, quien tuviese unas condiciones iniciales idóneas puede, si toma las peores decisiones, terminar en un doloroso derrotero hacia una meta incierta. Mucho deberá, claro está, esforzarse para ello. Tanto como lo hace quien está en una mala posición inicial para salir de ella. Y también necesitará de Talento, aunque se trate de Talento para obrar siempre en la dirección equivocada. 


Pero fíjense cómo incluso en esto vuelve a incidir la Suerte. En algunos casos no será necesario que esto suceda. Las cualidades de los sujetos y su dedicación serán suficientes para la consecución de sus objetivos. Pero en la mayoría, un golpe de Suerte aquí o allá será preciso para que los resultados sean favorables. Y lo mismo en dirección contraria, lo que la Suerte te ha dado también te lo puede arrebatar. Partir con ventaja no significa necesariamente que vayas a ganar, pero sí que tienes más posibilidades de hacerlo. 


Exactamente eso mismo sucede en el póker. Si tú partes con la mano inicial más fuerte -esos Ases de Bolsillo- tu Suerte antes del flop ha sido increíble. Si tú partes con, convengamos, un 2 y un 7 de distintos palo y color (una de las peores manos posibles) entonces has sido muy desafortunado. Pero todo puede cambiar durante el transcurso de la partida. Supongamos que después del flop, las tres cartas en mesa son más beneficiosas para quien tiene la mano más débil. En nuestro ejemplo particular, entiéndase que sean un 2, un 7 y un -por ejemplo- 4. En esta situación, el que tiene la peor mano inicial pasa a tener una mejoría significativa, con dobles parejas. Y el que tenía la mejor mano inicial sigue teniendo unas posibilidades sólidas de ganar, pero no tiene esa ventaja inicial que era tan grande. Aquí ya ha incidido la Suerte de nuevo, dando esta vez una segunda vida a quien empezó mal y poniendo ahora dificultades a quien empezó bien. Pero más allá de la Suerte, también serán decisivas, a falta de dos cartas más, las decisiones y la estrategia tomada por quienes tienen ambas manos. Si una de las dos cartas restantes es un as, entonces quien tenía la ventaja inicial terminará ganando. Si por el contrario no sale ese as, entonces ganará quien tenía la peor mano. Pero las Estadísticas y las Matemáticas nos dicen que, por lo general, este supuesto no se va a dar con tanta frecuencia, y aun dándose debemos considerar que las probabilidades siempre van a estar en contra de quien tenía la peor mano. Antes del flop, matemáticamente hablando y estimando que hay -como suele pasar- más de dos jugadores (8 por ejemplo y solo para la referencia) el jugador con la pareja de ases tiene muchas probabilidades de ganar, mientras que el del 2 y el 7 lo tiene francamente difícil. La baraja tiene 52 cartas, de las cuales se reparten 16 para los 8 jugadores. Hay 4 ases, de los cuales el que ha recibido los Ases de Bolsillo tiene la mitad. Suponiendo que ningún otro jugador ha recibido un as, los otros dos siguen estando en el monto restante. Con el 2 y el 7 no sucede lo mismo. Teniendo en cuenta que se reparten entre 16 cartas, y restando las dos propias y las dos del que tiene los ases (aunque ningún jugador sabe las cartas del otro) hay 12 cartas restantes en las que puede haber un 2 o un 7 (o varios en ambos casos) en las manos de otros jugadores. Teniendo en cuenta que para vencer una pareja de ases el que tiene el 2 y el 7 necesita como mínimo dobles parejas, sus posibilidades son muy bajas. Después del flop (suponiendo que salga como en el ejemplo que he utilizado), a pesar de que el que posee el 2 y el 7 tiene ahora dobles parejas, las probabilidades de que el que tiene los Ases de Bolsillo reciba otro as para tener trío (y superar las dobles parejas) siguen siendo relativamente altas, y las que tiene el del 2 y el 7 de obtener un full serían mínimas. Obviando el notoriamente importante factor psicológico y estratégico que hay en una partida y centrándonos solo en lo puramente estadístico y matemático, este ejemplo nos sirve para ilustrar cómo tener un buen o mal punto de partida es extremadamente importante en el devenir de los acontecimientos. Dicho de otra manera, para perder, quien tiene la pareja de ases tiene que tener tomar una serie de malas decisiones (ahí entraría ya lo psicológico y estratégico) y tener además de eso una Suerte horrible. Para ganar, quien tiene la mano inicial mala debe tomar las mejores decisiones posibles y, además, tener una Suerte considerable. 


Este extenso y detallado ejercicio mental que les he propuesto me sirve para demostrarles que lo mismo sucede en el videojuego divino que es la Vida. Quien tiene las mejores condiciones iniciales deberá obrar siempre de la peor manera para empeorar su situación; para perder, básicamente. Y aun con todo deberá incidir la mala Suerte para ello, especialmente si las condiciones iniciales son óptimas. Y quien tiene las peores condiciones deberá ejecutar siempre a la perfección las mejores estrategias y tomar las mejores decisiones para mejorar su posición; para ganar, en esencia. Y aun con todo necesitará de una muy buena Fortuna para ello. Ambas cosas son factibles, pero probabilísticamente atípicas, por decirlo de forma sutil.


Hasta qué punto puede sonreír o fruncir el ceño a una persona la Emperatriz del Mundo es algo que solo sabe ella misma. Pero estos son los Hechos. Mi mano inicial en mi presente Forma está lejos de ser la ideal, y aun así dudo mucho que pueda quejarme teniendo en cuenta lo miserable de otras muchas a lo largo y ancho de todo el Mundo. No puedo hablar de las vuestras, porque no conozco la totalidad de sus circunstancias. Aunque algo me dice que en su mayoría serán más buenas que malas. Teniendo en cuenta eso, aquellos que tienen la Suerte de partir con ventaja solo tienen que preocuparse de una cosa, y es mantenerla. Si bien no existen garantías en ninguna de las direcciones, ni hacia la Prosperidad, ni hacia la Ruina; los caminos en ambos casos están muy bien marcados y definidos por los caprichos del Destino. 


"Oportunidad y Remordimiento", Girolamo da Carpi, 1541. Girolamo escoge para su alegoría de la Fortuna al siempre atractivo y bien parecido Kairos. A diferencia de las representaciones habituales que se valen de la imagen de Diosas femeninas como Tyche o Fortuna; Kairos, o Caerus según prefieran, es un Dios que representa un momento específico asociado con la Suerte o la Fortuna: la Oportunidad; el Momento Favorable. Sus atributos y particularidades son bastante familiares. Posee unas pequeñas alas en los talones como aquellas que tiene Hermes; usa una navaja de afeitar para cortar los cabellos de su frente (la Oportunidad) cuando alguien trate de agarrarlos; y camina siempre rápido (más de lo que se puede imaginar) y de puntillas, en este caso sobre una esfera que simboliza la inestabilidad y volubilidad de la Fortuna, así como su Movimiento Perpetuo. Le acompaña una joven mujer que representa, siguiendo a Caerus, el Remordimiento por haber perdido la Oportunidad ya pasada, el Arrepentimiento, la Metanoia. Caerus y Metanoia son el Momento y su Reacción.

Eso desde una perspectiva neutral, claro, no desde la mía. Como alguien que por lo menos a ratos se debe a la precisión matemática y estadística, y por supuesto a los Resultados; no puedo si no volcarme hacia un fuerte Fatalismo. No se puede luchar contra el Destino. Puedes decidir qué hacer con tu mano, pero no cambiar las reglas del juego. Ya sea yendo desde lo próspero a lo miserable o desde la ruina hacia la holgura, siempre lo harás formando parte de un juego con posibilidades limitadas, predefinidas y preestablecidas. Por lo que tener éxito o no termina siendo simplemente irrelevante. Si se tiene, es porque ha sido posible. Si no se tiene, es porque no lo ha sido, y al mismo Tiempo porque existe la posibilidad de no tenerlo. Pero bueno, ignorando esta cuestión podría decirse que lo más importante es vuestra Suerte con la mano inicial, y luego lo que hagáis con ella. La única variable es la dificultad que corresponde a unos y otros prosperar con ella. En definitiva uno se debe durante su Vida a las Oportunidades que le son concedidas, tras las cuales, de no haberlas aprovechado, solo resta el Remordimiento.


Dicho todo esto, consideren a la hora de jugar sus cartas qué clase de juego están jugando y por qué lo están jugando. Tanto los que tienen la Suerte de partir con ventaja como los que por el contrario tienen la mala Fortuna de tener el viento en contra ignoran que, al final, por el mero hecho de jugar, todos son perdedores, pues todos juegan a un juego en el que no se puede ganar. 


Hasta la próxima, jugadores.



domingo, 12 de abril de 2026

Ich Liebe Materialismus

 La Salida Fácil


De entre todo modo de pensar o sistema filosófico e ideológico al que acogerse, es el Materialismo el que sin que haya lugar al menor atisbo de duda mejor se ajusta a un Mundo que, por supuesto, es Material. O por lo menos lo es en su superficie y sobre todo en su apariencia. 


Paradójicamente, el título de este artículo está en alemán, lengua de la que proviene el célebre Idealismo Alemán, pero también algunas de las formas de Materialismo más populares. Pero no es por eso por lo que he escogido ese nombre para esta entrada. Y tampoco trato con ello hacer un alarde de capacidad lingüística. Es algo un tanto más rebuscado. Decía Wilhelm “Doktor” Voigt en Metal Gear Rising aquello de “Ich liebe Kapitalismus” que hasta alguien con un escaso o nulo nivel de alemán puede deducir que significa en castellano “Amo el Capitalismo” (o Me encanta, si os gusta algo más ajustado al español). Y si un tipo originario de la antigua Alemania Oriental puede decir que ama el Capitalismo, ¿Por qué no iba Yo, profundamente idealista, a poder decir que Me encanta el Materialismo? Seguramente el sentir de muchos alemanes en la RDA fuese parecido al del Doktor, algo que más o menos pudo apreciarse con la Caída del Muro. Pero no tengo tan claro si en la esfera idealista habrá muchos que profesen admiración por el Materialismo, o viceversa, claro. 


Es evidente que a mi no es que me apasione el Materialismo de manera literal. De hecho, estoy muy lejos de poder adscribirme a éste. Tampoco comparto muchos de sus postulados y premisas. Pero no me queda otra que, objetivamente, reconocer que es por mucho la corriente filosófica más apropiada, sobre todo para vivir en este momento del Tiempo y en este Universo concreto. Es, de forma bastante literal, la Salida Fácil


Quizá, más que decir que me encanta el Materialismo, debería decir que envidio -si es que alguna vez puedo llegar a sentir tal cosa- al Materialismo y los materialistas. Tal vez ellos no sean conscientes de lo mucho que simplifica la Realidad y todas sus problemáticas encomendarse a una idea tan clara y meridiana. Lo mucho que la corriente del Materialismo, en definitiva, hace algo Simple de lo Complejo. Si Todo, incluso la propia Conciencia, es Material, y la Materia está en el Origen y es la base de Todas las Cosas; entonces la Realidad queda simplificada de facto. Sorprendentemente, muchos Materialistas hacen de su conglomerado de Ideas (hm, debe resultarles bastante molesto) uno tan complejo como o más que el del Idealismo y los Idealistas. Pero el diablo está en los detalles y justificar, sobre todo en las variantes donde se aprecia un fisicalismo más extremo, que la Materia es el sustrato fundamental y central de toda la Creación requiere de un sesudo y elaborado discurso cuyo sustento se encuentra en las ciencias físicas y su capacidad para bien ofrecer una explicación, bien ofrecer una predicción razonada de una explicación. Esto hace que el Materialismo sea una corriente muy científica y muy imbricada en la Física, pero también la hace dependiente de una serie de leyes bastante rígidas y unos resultados que no siempre llegan o no pueden llegar aún. Y que por supuesto son insuficientes para explicarlo Todo. 


A lo largo de su dilatada Historia, el Materialismo ha tenido un número inabarcable de variantes, cada una con sus respectivos esquemas y conceptos. Para no aburrirles con ejemplos probablemente innecesarios, me limitaré a decirles que en muchos casos se pueden apreciar manifestaciones puntuales de abstracciones totalizantes. En ese sentido, no se puede decir que no sea un sistema que trata cumplir con lo que promete cualquier corriente de Pensamiento, que no es otra cosa que dar respuestas y ofrecer garantías, o al menos prometerlas. Es aquí donde brilla como posicionamiento ideológico. Otorgando la centralidad a lo material, el Materialismo cumple su cometido de responder preguntas con gran eficiencia. Descarta todo lo que no es práctico y se centra en aquello con lo que sí se puede trabajar. 


Y qué decir, ¿No? Cómo no iba a envidiar una postura tan cómoda. Su requisito mínimo es un amplio conocimiento científico, algo que sobre el papel tal vez parezca denso y amplísimo, pero que es ante todo accesible. Todo cuanto necesitas para ser Materialista está ahí, con mayor o menor dificultad para entenderlo en cada caso, pero se puede acceder a ello. Si Yo pudiera permitirme ignorar mi propia Esencia y Todo cuanto sé más allá de los confines del Mundo Material. Si pudiera autoconvencerme de la veracidad e infalibilidad de lo sensible. Si pudiera, en definitiva, renunciar a la Verdad, Yo también sería Materialista. 


Pareciera que estoy despreciando la doctrina materialista diciendo esto último, pero si ustedes se fijan estoy usando mis habituales mayúsculas cuando hablo del Materialismo, lo cual denota un mínimo de respeto por mi parte hacia esa corriente. Respeto tiene quien respeto merece. Yo no creo que el Materialismo sea incierto o incorrecto. Tampoco que sea falso. Sí a todas luces insuficiente. Al menos así es cuando se trata de mis, vamos a decir, objetivos tácticos y estratégicos. Si me acogiese a la Salida Fácil, si fuese únicamente Materialista, mis Resultados serían incompletos e imprecisos. No incorrectos o errados, pero sí profundamente limitados. El Materialismo es insuficiente. 


Pero es necesario. Indispensable. No se puede de ninguna de las maneras obtener atisbo de Verdad renunciando al Materialismo. Es un pilar irremplazable para cualquier Pensamiento que aspire a ser Completo o pretenda alcanzar un entendimiento total. Y es insustituible para conseguir todas las respuestas.


“Los Picapedreros”, por Gustave Courbet, 1849. En pintura, el Realismo es el estilo que mejor se ajusta al Materialismo, pues trata de representar el mundo físico y tangible, de hacer ver las Cosas "como son". La obra que aprecian aquí puede de hecho leerse en clave materialista a la perfección, incluso en clave marxista, que no deja de ser una de las expresiones más populares del Pensamiento Materialista. En contraste con el Idealismo imperante en las artes de su época, en esta pintura Courbet nos presenta un realismo sucio y crudo en el que dos trabajadores realizan una labor repetitiva sobre un material que se presenta de una forma que es de todo menos idealizada. Desde la perspectiva materialista y marxista, el Trabajo y la labor física (Material) son la fuente del Valor (Abstracción Inmaterial), probando que todo, incluso aquello que no es material, depende de una base material. Este es el fundamento principal de la Teoría del Valor-Trabajo (léanse Smith, Ricardo, Marx), con la que es difícil no coincidir.

Por otra parte, para aquellos que no estén interesados en la Verdad o en lo Completo y simplemente buscan una forma de proceder pragmática, útil y viable; entonces el Materialismo no solo es suficiente sino que es todo cuanto se necesita para salir adelante. Indiscutiblemente se trata de la corriente más efectiva de todas en relación al Mundo Material y sus problemáticas, por mucho que estas tengan o parezcan tener un sustrato inmaterial o una dimensión más allá de lo físico o sensible. Después de todo y en cualquier caso, eso que parece rondar o ronda más allá de los límites de lo físico está según la doctrina materialista inextricablemente unido a la Materia. Tal vez sea insuficiente para responder a todas las preguntas o incapaz de resolver todas las inquietudes, pero por cómo es planteado desde su misma base, el Materialismo será por sí solo idóneo para la vida en la Tierra. Un ciclo vital en este planeta consiste en cumplir unas necesidades básicas y satisfacer unos cuantos deseos básicos no tan básicos. Tantos como sea posible o como permita el bolsillo. No existe ni un ápice de lo inmaterial en ello. 


Así las Cosas, seguir un modelo que descarta todo lo que no corresponda y se centre en lo que es materialmente no solo es lo más inteligente que uno podría hacer, es lo que toda persona que quiera ahorrarse incontables quebraderos de cabeza debería hacer. La Vida aquí es más simple de lo que parece, y el Materialismo hace por simplificar aún más sus vicisitudes, altibajos, inconstancias y vaivenes. Una Salida Fácil, quizá un tipo de aceptación, o puede que un proceder tan pragmático como lo soy Yo mismo. Por todo eso y mucho más me encanta el Materialismo. O eso me encantaría poder decir. Felices aquellos para los que esta afirmación sea honesta. 


Hasta la próxima, mortales.