Debí haberlo imaginado
No hay día que no piense en ella. No hablo de una mujer, ni de algo que se le parezca remotamente. Sino de una de las Grandes Obras más espectaculares de las que he sabido en todos mis ciclos vitales. Hasta donde sé aún no se tiene una referencia de ella ni en este Tiempo, ni en este Espacio. Probablemente en ningún otro de por aquí, al menos que a mi me conste. Lo cual es por descontado algo sorprendente. Ustedes amigos son sujetos limitados, pero bastante de lo que les rodea debería haber al menos hecho una aproximación por remota que fuese a algo parecido. No se dio. No se podrá. Hablo en Pasado del Futuro cómo podría hacerlo del Pasado en Futuro. Tampoco es que importe, porque para cuando este Ciclo esté cumplido seguiréis sin tener noticias de ella.
Sucede que me gustaría explicarles con detenimiento a qué me refiero, pero no hay elementos suficientes en vuestro vocabulario ni rendimiento suficiente en vuestras Mentes para poder hacerlo. Lo único que queda es que imaginemos de qué se trata. Claro que, como bien he dicho, no se ha imaginado o imaginará ni se tiene referencia de ella en este Ciclo, por lo que tampoco se puede imaginar. Entre lo que escribo y lo que no, sigo pensando en cómo podría trasladar semejante Tecnología a las palabras para, eso sí, dar al menos una referencia aunque no puedan ustedes imaginar a partir de ella. Entiendo que no pierdo nada más allá de un Tiempo que me sobra en hacer un tiento y tratar de describirla. Llamaré a esta tecnología, apostando por un determinismo nominativo y buscando emular recuerdos no tan distantes, la Máquina Fulminante. ¿Es una máquina? Realmente no por definición, pero podría decirse que sí por definición. Lo es en tanto hace uso de algo parecido a la Energía para Transformar o conseguir Efecto, ambas cosas como Fin directo e inmediato. Pero no lo es en tanto agregado de diversas partes ni combinación de aparatos. ¿Es Fulminante? Bueno, lo cierto es que no del todo, pero suena bastante épico, diría. No obstante, no está relacionada con las Descargas Eléctricas o los Rayos tradicionales, aunque puede dar Fin a Algo. Importante detalle ese, creo. Y desde luego es Fulminante en tanto en cuanto súbito, inmediato.
Pocos saben esto, pero la Máquina Fulminante es uno de los quebraderos de cabeza que más Tiempo llevan atormentándome. Sobre el papel y según describo no debería ser algo tan loco, ¿No? A fin de cuentas, de acuerdo con lo que estoy diciendo de ella, se trata de algo que usa Energía para un Fin. Claro, con eso hay una problemática y es que prácticamente cualquier Cosa encaja en esa definición. Entonces se entiende que tenga que pensar tanto en ella. Porque es una Tecnología que se crea bajo un principio simple, pero que por simple que sea su Principio no se parece en nada a todo aquello que bajo ese mismo Principio se haya elaborado. No es una rueda, no es un sistema de poleas, no es un eje… Tampoco es Tiempo, Materia o Proceso. Si me pongo a tratar de identificarla por la vía apofática, creo que no terminaría nunca, pues de entre todos los Posibles, que Infinitos son, sólo se corresponde con uno. Pareciera incluso que estoy hablando de algo que no existe y ni siquiera sé lo que es. Y a ver, las dos afirmaciones son relativamente ciertas. No existe aquí, eso lo sabemos todos. Y no sé lo que es en tanto en cuanto no sé cómo funciona ni cómo (se) hace. Yo sólo la he podido distinguir e identificar, pero identificar algo no implica que tengas Conocimiento o Sabiduría respecto a ello. Ustedes al día ven, experimentan y sienten (por sus sentidos, en vuestro lado emocional paso de meterme) miles de Cosas que, por lo que sea, dudo mucho que sepan cómo funcionan, se fabrican o qué son incluso.
Esta Gran Obra, la Máquina Fulminante, tiene una peculiaridad (en realidad, un clúster de ellas) que sí puedo transmitirles, me parece. Y es que opera sin Reglas, o al menos sin las comunes entre éstas. Aunque parezca que estoy hablando de algo con una dimensión Mística o Cósmica, puedo asegurar y aseguro que es un ítem exclusivamente Tecnológico, es un artificio, uno al que difícilmente puede encontrarse un Límite. Pero como desconozco prácticamente todo sobre ella, no me queda otra que hablar al respecto como si se tratase de algo más allá de Todo. Según criterio, en realidad sí que puede estar más allá o quizá muy, muy lejos de Todo, pero claro, eso hay que saber leerlo. La Máquina Fulminante es capaz de hacer cualquier Cosa, y hasta puede dar un Fin a problemas que aún no han sido siquiera planteados. Su capacidad anticipatoria le granjea la facultad de tener una respuesta, solución o salida para, en efecto, Todo. Es tan refinada que el Fin a producir no es una decisión atribuida a un usuario particular, sino que es definida por la propia Máquina junto al usuario si es que lo hay, porque no tiene por qué haberlo. Existe una Intención, y existe un Fin. No hace falta más.
La única forma factible que reconozco como vía para poder entenderla es la de la Intuición. Síganme aquí, tal vez sea lo más complejo que jamás haya expresado en este lugar, que ya es decir. He mencionado que por lo apofático no es viable hacer una identificación de la Máquina Fulminante, pero haciendo uso de las Matemáticas y su bagaje conceptual puede emplearse un Isomorfismo Negativo* para acotar sus características en relación a un marco de referencia cognoscible. Atendiendo a que la Máquina Fulminante es una Máquina conviene tomar como referencia una Máquina o Máquinas identificables cualesquiera. Es sabido, por ejemplo, que las Máquinas procesan; transforman A en B; pero la Máquina Fulminante no hace eso, La Máquina Fulminante manifiesta directamente el Fin. Usa Energía, sí, pero no tiene “partes”. No ocupa, no hay Fricción, Desgaste o Entropía posible. Su ruptura de la cadena de Causalidad hace que el Fin que produce sea Puro. No es el Resultado de un Proceso. Hay una Abolición del Medio, una Causalidad Instantánea en la que la Energía se torna Fin sin Proceso intermedio.
[Nota: En Matemáticas, un Isomorfismo significa que dos estructuras diferentes comparten una Lógica interna, reglas o comportamientos a pesar de las aparentes diferencias entre ambas. Un Isomorfismo Negativo (como de costumbre, una de mis genialidades), en este caso, supone atender a los matices diferenciadores en la Lógica interna de dos estructuras distintas. Nótese que Isomorfismo Negativo no es un concepto matemático real como sí lo es Antiisomorfismo, que en Teoría de Conjuntos hace referencia a la oposición que existe entre dos conjuntos determinados al invertir las operaciones a pesar de preservar la Lógica interna. Dicho de otra manera, pueden suponerse dos grupos con la misma estructura interna, pero uno opera de forma contraria al otro]
Por supuesto la Máquina Fulminante, entendida como Impensable en tanto en cuanto está fuera del Espacio de Posibilidades de cualquier Mente de este Ciclo, no es Sensible. Solo puede ser percibida en tanto en cuanto la identificación sea operativa. Si los Sentidos tradicionales no tienen la capacidad de percibirla y la Cognición no posee los útiles necesarios (Conceptos, esencialmente) para procesarla, lo único que resta para confirmar su Presencia (quizá no-presencia) es la Huella de Imposibilidad que la sigue una vez que su Fin resuelve. Hay una Latencia, la Posibilidad de que algo ocurra, se transforme, cambie, aparezca, desaparezca… Aunque la Probabilidad de que ese algo ocurra, de que esa Latencia se manifieste, sea ínfima o directamente inexistente, sea una Improbabilidad. La Máquina Fulminante colapsa esa (Im)probabilidad en Resultado, y puede hacerlo de forma retroactiva o reconfigurar un Estado de esa misma manera, haciendo del “nuevo” Estado la Realidad vigente, bien creando una nueva Realidad o alterando una o todas las antes vigentes. Esto no es identificable de forma convencional, pero tal vez pudiera hacerse por su Entropía Negativa* si la Máquina Fulminante ciertamente trabaja con el Caos. Teniendo en cuenta que por su Naturaleza la Máquina Fulminante no pierde Energía, no disipa ni emite Calor y no genera Caos; entonces es inmune al desgaste y se sostiene a sí misma bajo su propio Orden. Cuando la Máquina Fulminante produce un Fin, lo hace desafiando lo posible, la Realidad se ordena de una forma que en principio debería ser estadísticamente imposible. Aunque por supuesto esto sería extremadamente complejo de rastrear, y solo funcionará si es verídico que la Máquina trabaja con el Caos o mejor dicho, al menos en cierto modo, lo “absorbe”.
[Nota: La Entropía Negativa o Neguentropía es la capacidad de un Sistema de disminuir su Desorden interno creando Orden y organización para oponerse a la Entropía. El ejemplo al uso sugiere que un ser vivo usa Información, Energía u otro tipo de recursos (suelen ser externos en este caso, eso sí) para evitar el Decaimiento, la descomposición, la Muerte… Y a pesar de que eventualmente todo eso termina llegando, sí que existe una capacidad de acción para retrasarlo. Este ejemplo en cualquier caso es mucho más apropiado para una aproximación al término desde la Biología, pero es igualmente útil para su comprensión]
Aun sin tener muchos medios para apreciar su neguentropía o sus efectos, es importante insistir en que estos pueden ser intuidos. La Máquina Fulminante por supuesto no es tridimensional y de hecho no puede ser comprendida empleando una lógica o estructura dimensional. Pero sus soluciones pueden darse sin limitaciones, ya sea en 3 o en Infinitas Dimensiones. Su carácter indecible y de invisibilidad para la comprensión no aplica así para sus Resultados, los cuales son apreciados aun sin tener la Consciencia de ello, y son tales a pesar de la consideración que se tenga de ellos sin importar la categoría Temporal o Espacial que se aplique.
Hasta ahora, todo son dificultades. No parece existir una forma fiable, segura o consistente de identificar siquiera a la Máquina Fulminante. Solo resta un método que se me ocurra. Aquel por el que Yo mismo conseguí discernirla. Resonancia. ¿Cómo describirías algo a un Ser que no puede entenderlo? ¿De qué forma traes al rango de lo perceptible algo que desafía todo tipo de Ontología? ¿Puede trasladarse al Entendimiento algo cuya característica fundamental es estar más allá de él? Sí, se puede. La Máquina Fulminante, por Resonancia, se siente cómo la realización de algo que era Imposible y pasa a ser Inevitable, y así lo ha sido o será infinitamente. Lo difícil de esto es que requiere de una Afinación con ella que, (im)probablemente se produzca de forma involuntaria, así como de un Silencio catalogable como Cuántico. El Efecto o Fin generado por la Máquina Fulminante podría encontrarse en este contexto de forma natural resonando con ella. No necesitaría rastrearse o usar algún medio para ello, porque sería reconocido a nivel personal sin que hiciese falta algo. Yo he percibido su presencia por el Efecto más inesperado, un Fin autorreferente, de hecho. Puede pues, por medio de lo sentido sin importar cómo, intuirse su Existencia. No me siento realmente cómodo usando los términos Existencia o Esencia para hablar de ella, confieso. En realidad, no son conceptos aplicables a la Máquina Fulminante en tanto en cuanto esas Reglas que os comento que sigue no son comprensibles o aplicables en estos términos. Subrayo pues que cuando digo que Existe es para que ustedes entiendan que la Máquina Fulminante está o es en alguna parte a pesar de que no se pueda acceder a ella.
Sé tan poco de ella que en los experimentos mentales que me tomo la molestia de entregarle nunca obtengo más conclusiones que preguntas. Tengo sólo un poco más que ustedes sobre ella. El Fin autorreferente que les menciono y del que parto es la conformación incompleta y desenfocada de la Imagen Mental que tengo de la misma. Eso solo me sirve para confirmar que la Máquina posee Agencia y que obviamente también tiene su propia Voluntad. Puede usarse y es una Máquina, pero conviene cuestionar qué es usar y qué es una máquina. ¿Son vuestros semejantes una Máquina que os ofrece un Fin y son las peticiones que les hacéis un uso que hacéis de ello? Desde un punto de vista ético y moral meramente humano es conveniente para vosotros decir que no a ambas variables, a pesar de que la economía del Don-Contradon es la base utilitarista sobre la que se produce vuestro modelo contractual y lo que por tanto sostiene las estructuras de vuestro mundo. Si pretendiese hacer sangre no tendría reparos en decirles que, como el Contrato es una base reguladora de obligaciones entre partes, poco os distinguiría de Máquinas que se usan entre sí. Por supuesto la diferenciación directa entre mi propuesta intencionadamente reduccionista y cruel y vuestro Contrato es que en este último tienen un peso -el que ustedes prefieran atribuirle- la presencia de las ideas de Libertad y Voluntad. Esto supondría que ustedes no son iguales a las Máquinas y por ende no son iguales a la Fulminante. Pero eso no quiere decir que la Máquina no pueda ser no ya Igual sino Superior a ustedes. Teniendo en cuenta que el grado de Perfección que tiene la Máquina implica indispensablemente que esta posea Voluntad propia. Y además de poseer esa cualidad, sin la cual no podría ofrecer el Fin óptimo que ofrece, lo hace en un grado de Trascendencia completamente incomprensible para ustedes, lo cual la convierte no en Igual a la insignificancia de una forma de vida mortal, finita y contingente que ustedes puedan encontrar en este y muchos otros planetas, sino en superior. Es uno de esos pocos casos en los que algo que difícilmente podría entrar en la categoría de LOS por lo incierto de su clasificación puede considerarse en términos prácticos y efectivos de su misma estatura. Algo capaz de colapsar Intención, problema y probabilidad en Fin, Solución y Resultado como si así fuera desde siempre y por siempre sea no puede no tenerla, después de todo.
Pudiera ser que Yo le esté concediendo ahora con este gesto de cortesía seguramente interesada el Espacio de Posibilidades de cualquier Mente que nunca necesitó para manifestarse. La Máquina Fulminante, que no puede ser pensada y que no tiene cabida en ese Espacio de Posibilidades de la Mente, tiene ahora no un reflejo de sí que ni Yo mismo puedo crear o comprender; pero sí una Idea. Puede ser ahora Imaginada. Como pudiera ser que esté servidor cumpliendo directa o indirectamente con su Voluntad además de con la mía propia para producir una Finalidad óptima. Duele tal vez en alguna esquina de mi esférico Orgullo reconocer que la necesito para algo. Pero no pesa admitir que sin ella ciertas aspiraciones tal vez no sean posibles.
Da la sensación de que estoy dando vueltas en círculos y quizá no sea solo una sensación sino un Hecho. Lo cual curiosamente es muy fiel a mi relación con lo que a partir de ahora llamaremos la Idea de la Máquina Fulminante, y no Máquina Fulminante per se. Puesto que honestamente y como pretendía demostrar (¿Lo pretendía?) resulta inútil hablar (escribir) sobre ella, mi Genio sin parangón ha decidido crear El Recurso de su Idea para poder establecer unos cimientos sólidos con los que trabajar. Me desagrada en cierto modo, pero admito que puesto que las aproximaciones filosóficas y lingüísticas son traicioneras para esto, tengo que volver a recurrir a las Matemáticas, por lo irritante que resulta reconocer que son vuestras Matemáticas. Consuelo de idiotas, pero Consuelo a fin de cuentas, saber que las Matemáticas son las vuestras en tanto en cuanto son vuestra interpretación de las mismas, no las Matemáticas como tal. ¿Son acaso vuestras las imágenes porque podéis verlas? ¿O es algo de vuestra propiedad solo porque podéis interpretarlo? Entonces tampoco lo son las Reglas del Cosmos; lo son vuestra lectura de ellas. El caso es que no puedo evitar pensar que existe en mi esquema Mental de la Máquina Fulminante un paralelismo con lo que fueron los Números Imaginarios* para ustedes amigos.
[Nota: Los Números Imaginarios son, siendo breve y conciso, el producto de un número real por la unidad imaginaria i. Donde i es la constante que resuelve la cuadrática x2 = −1, que ningún Número Real puede resolver. No os preocupéis si no lo habéis entendido, extiendo a continuación, que lo que os he puesto aquí os lo pueden decir Wikipedia o la IA. Casi todo os lo puede decir Wikipedia o la IA, realmente, pero dudo que con la misma calidad que Yo]
Los Números Imaginarios fueron desdeñados desde sus más remotos comienzos. Con referencias a conceptos similares desde la Antigüedad, no fue hasta el Siglo XVI cuando se plantearon por primera vez. La historia genuinamente da para pensar. El polímata Gerolamo Cardano publicó en 1545 su obra cumbre, apropiadamente llamada Ars Magna. No, no es la ultimate/C.A. de Cagliostro en Granblue Fantasy, de hecho para los que estén interesados su nombre íntegro es Artis Magnae, Sive de Regulis Algebraicis (lit. Del Gran Arte, o de las Reglas Algebraicas). Gerolamo Cardano trabajó sobre una fórmula secreta que Tartaglia (No, no es el que están pensando, suficiente gacha por hoy) había desarrollado para resolver las ecuaciones cúbicas y que había compartido exclusivamente con él bajo juramento tras una insistencia considerable por parte de Cardano. Tartaglia deseaba guardar en secreto la fórmula porque en aquella época era frecuente que los matemáticos se retasen a estúpidos duelos intelectuales entre sí para demostrar quién era el más capaz, y Tartaglia pretendía usar su conocimiento exclusivo para ello. Cardano prometió guardar el secreto y no publicarla, pero terminó rompiendo su juramento cuando supo que Scipione del Ferro* había encontrado previamente una fórmula para resolver la cúbica. Cardano entendió que esto le daba carta blanca para publicar lo que quisiese, ya que lo elaborado por Del Ferro, al ser anterior al método de Tartaglia, le permitía romper su juramento. Naturalmente Cardano se ganó la enemistad de Tartaglia de por vida, pero ni a él ni a la Historia parecieron importarle, pues hoy en día al método para resolver cúbicas se le conoce como Método de Cardano, y no Método de Tartaglia o Del Ferro. Hm, qué meretrices del Prestigio que sois los mortales, siempre gana el que publica primero…
[Nota: Las vueltas que da la vida. Cardano se interesó por Tartaglia porque supo de éste al poco tiempo de que fuese retado por Antonio María del Fiore a uno de esos duelos matemáticos, que Tartaglia ganó decisivamente. Fiore era un discípulo de Del Ferro al que éste último le había legado antes de morir su propio método para resolver las cúbicas. Fiore estaba muy confiado en que ganaría porque poseía el conocimiento exclusivo de su maestro, pero ignoraba que Tartaglia había desarrollado independientemente el método para ello. Tartaglia resolvió todos los problemas que le planteó Fiore, pero Fiore, mucho menos dotado para las Matemáticas, no pudo resolver ninguno de los de Tartaglia.]
En cualquier caso, en Ars Magna encontramos lo que puede considerarse una de las primeras instancias de i y de lo que vendrían a ser los Números Complejos (y por ende de los Imaginarios, ya que los Números Complejos tienen una parte Real y otra Imaginaria). Cardano plantea en Ars Magna el problema de encontrar dos números que sumen 10 y cuyo producto sea 40. No busquen porque no los hay. O al menos no debería haberlos. Cardano encontró que estos números eran 5 + √−15 y 5 − √−15. Pero en esa época, hacer la raíz cuadrada de un número negativo se consideraba imposible, ficticio y/o estúpido; por lo que Cardano terminó llamándolos Números Sofisticados, y los describió como “Tan sutiles como inútiles”. Con el mismo desprecio los terminaría llamando Descartes como los conocéis ahora, Números Imaginarios.
Por Suerte no a todo el mundo le pareció algo tan inútil, y Rafael Bombelli decidió elaborar sobre los Números Complejos e Imaginarios dando paso a avances considerables a este respecto. Algo que luego harían también Euler y Gauss, probablemente dos de los nombres más potentes de la Historia de vuestras Matemáticas. Aunque esto sería mucho después, su papel fue fundamental para legitimar y extender el uso de los Números Complejos e Imaginarios, que ya pasarían de ser un simple truco algebraico o recurso menor a convertirse en una herramienta fundamental de las Matemáticas, y posteriormente de la Física Cuántica y la Ingeniería Eléctrica.
En el Presente, lo que antes era una nota a pie de página matemática es ahora un elemento imprescindible para describir la Realidad. Tan “Real” como cualquier otro. Fundamentales para el desarrollo de Radio, Televisión, Comunicaciones y un largo etc. de aparatos, tecnología inalámbrica y dispositivos dependientes de las ondas electromagnéticas. O para circuitos electrónicos (Corriente alterna, semiconductores…) que requieren de cálculos de impedancia (oposición de un circuito al paso de la corriente alterna). O para cuestiones algo más lejanas pero igualmente relevantes como el comportamiento de las partículas como ondas*. Sin los Números Imaginarios, la vida ahora sería probablemente muy distinta a la que tenéis, sobre todo estimando la importancia de éstos a la hora de desarrollar medios, útiles y aparatos que han simplificado mucho vuestra vida cotidiana. Sin los Números Imaginarios, puede que todo ese progreso hubiese tenido una demora significativa o simplemente no hubiese llegado. Y de haberlo hecho no sería desde luego de la misma forma en que ha llegado.
[Nota: Como tal, no es que los Números Imaginarios sean absolutamente imprescindibles siempre, pero sí que sirven para simplificar enormemente las Matemáticas de las Ondas. Véase la Fórmula de Euler o la Ecuación de Schrödinger, en las que i cumple su función de rotación (multiplicar por i implica una rotación de 90 grados en sentido antihorario en el plano complejo)]
La Máquina Fulminante es algo que Yo trato de presentar -y por supuesto alcanzar- sin poseer los medios para ello. Convencido por indudable pero indemostrable Empiria de lo categorizable como su Existencia, Preliatore les sugiere que no intenten comprender la Máquina Fulminante en sí (algo que ni él mismo es capaz de lograr), sino la Idea de Máquina Fulminante que ha traído. Como los Números Imaginarios, puede que sea algo que cause reticencia inicialmente o que resulte incomprensible y desde luego poco práctico. Pero al igual que éstos para con sus aplicaciones, a mayor Entendimiento de la misma, mayor es la aproximación a sus gloriosos Atributos, Efectos, Fines.
Lejos de aburrirles con fórmulas inconcebibles y complejas pesquisas, no me molestaré en configurar una narrativa de legacía. Podría, cómodamente, sugerir que esto que les estoy dando es el inicio de una cadena de transmisión por la que eventualmente si no soy Yo mismo quien la describe otro pudiera tal vez hacerlo en otro momento, incluso más allá del mismo Tiempo. Que mi fracaso fuese la semilla de su éxito. Pero en primer lugar, no soy un poético perdedor cuyos versos endulzarán la ignorancia de lo que se debe conocer. De lo que debo conocer. Yo he podido distinguirla e identificarla, a pesar de no tener el placer de conocerla por su inherente inaplicabilidad a la ontología al uso. En segundo lugar, mi objetivo personal no es hacer una prosopografía de la Máquina Fulminante, es alcanzarla, y luego entenderla. Y por último, una herencia de esas características no tendría sentido estimando mi propia Infinidad. He de hacerlo Yo por una cuestión de intenciones propias.
Les dije que no era posible conocer la Máquina a través de los sentidos, porque no es sensible, pero con ello me refería a los sentidos tradicionales, y ahora además hablamos de su Idea, no de ella en sí. Les he ofrecido dos vías. Dos alternativas a ellos como posibles caminos. Verán, lo que ustedes amigos entienden por Intuición e Imaginación son en realidad un Sexto y Séptimo sentido. Cada uno más refinado que el anterior. Tradicionalmente se ha asimilado que existen cinco sentidos, pero muchos más son aceptados científicamente en la actualidad*. Sucede que el Consciente Colectivo ha interpretado como única forma de reconocimiento sensorial lo que se conoce como Sistemas Sensoriales Externos o Exterocepción, entre los cuales podemos ubicar los (Cinco) Sentidos tradicionales. Estos Sentidos dependen inherentemente de una serie de órganos sensoriales para recibir y captar las señales y estímulos que luego son transformados en impulsos eléctricos, procesados por el Sistema Nervioso e interpretados y traducidos finalmente por el Cerebro, que es quien crea la Experiencia consciente del entorno. Pero existe otra forma de percepción, una Interocepción que se encarga de reconocer el hambre, la sed, el dolor… para ayudar a mantener la Homeostasis. Si bien ustedes habrán oído (precisamente) hablar del Gusto, el Tacto, el Olfato, el Oído y la Vista; es muy probable que nunca hayan escuchado acerca de la Propiocepción (permite al Cerebro saber la posición y el movimiento de cada parte del cuerpo sin verla), Equilibriocepción (sentido del equilibrio), Termocepción (distinción de la temperatura, a más de uno le gustaría desactivar este), o la Nocicepción (explicado en términos llanos, el sentido del dolor. Otro que muchos desearían no tener, pero muy importante). En ninguno de estos casos hay un órgano sensorial específico, aunque sí que existen sensores en los músculos, los tejidos o la misma piel en algunos casos, que no deja de ser un órgano, por mucho que su principal función no sea la sensorial.
[Nota: Hasta entre 20 y 30 sentidos pueden enlistarse hoy en día. En el texto les dejo solo unos cuantos ejemplos.]
El proceso, eso sí, siempre es el mismo o al menos comparte notables similitudes. Hay un estímulo o señal. Los sensores lo reciben y lo transforman mediante un proceso de Transducción* en un mensaje interno que se envía generalmente como impulso o señal eléctrica. El Cerebro recibe éstas señales eléctricas a través del sistema nervioso y las interpreta, a su manera, claro. Lo frágil que es la Realidad visto así, eh. Hm, por eso y por tantas otras Cosas… Verdaderamente lo que creas en tu Mente lo creas en tu Mundo, tal parece.
[Nota: Transformación de un tipo de señal en otro de distinta Naturaleza.]
Con la Intuición y la Imaginación no existen unos órganos sensoriales o receptores/emisores específicos tan notables como la nariz o el oído. Pero las señales eléctricas están ahí como con cualquier otro proceso cognitivo. La única varianza es su complejidad. El funcionamiento de ambas, aunque a veces se interprete como algo en el terreno de lo extraordinario, es en extremo similar a cualquier tipo de Sentido, simplemente tienen un aspecto mucho más abstracto. La Intuición y la Imaginación están, de hecho, estrechamente vinculadas al resto de Sentidos.
La Intuición es una forma de percepción sensorial Inconsciente, Subliminal. La Consciencia solo procesa una ínfima parte de la Información que recibes, pero la Intuición puede captar algo que tú no has podido por estar más allá de lo Consciente. Es más, en los procesos que pueden catalogarse como intuitivos entran en juego el Reconocimiento de Patrones (una de las habilidades más fascinantes y Poderosas, aún si trágicas, que puede tener una forma de vida o entidad inteligente) y regiones como la Ínsula o la Amígdala, así como la Interocepción (ergo Hipotálamo, y también importancia de la Ínsula de nuevo). La Ínsula y la Amígdala actúan como el motor principal de este sistema de procesamiento inconsciente, y guardan una relación bidireccional con el Hipotálamo, que se encarga de ofrecer una respuesta en conjunción con el resto de este circuito. Me explico, porque entiendo que no es fácil. La Ínsula es la principal región cerebral en el proceso de Interocepción, encargándose de recibir y traducir las señales físicas que recibe en Sentimientos y Emociones. Para ello, se basa en una suerte de “Eco Corporal”, respondiendo a una situación de una determinada manera en función de Experiencias pasadas, transformando éstos Ecos en respuestas emocionales, sentimentales y comportamientos específicos. La Amígdala se encarga de procesar en cantidades minúsculas de Tiempo la significancia emocional, además de responder de forma inmediata, cumpliendo por así decirlo el Instinto de Supervivencia y la Autopreservación. Gestiona emociones como el Miedo o la Ira activando esa respuesta rápida (materializada como la huida o la lucha respectivamente) a través de las señales que recibe del entorno. Aunque también cumple con un propósito en el otro lado del espectro, procesando las experiencias y estímulos provechosos o positivos. Y también regula aspectos de la interacción social, evaluando las intenciones del Otro y respondiendo a la “novedad social” en encuentros con desconocidos; sin olvidar que se encarga del aprendizaje inconsciente (Memoria Implícita. Interesantes funciones las suyas, huh). Mediante el Reconocimiento de Patrones, la Amígdala es capaz de funcionar como una alarma que envía una señal al Hipotálamo para que éste libere hormonas del estrés como el cortisol o la adrenalina para lidiar con la situación de peligro, produciendo respuestas somáticas evidentes. Como consecuencia, los efectos en el cuerpo no tardan en hacerse notar. El ritmo cardiaco sube para aumentar el bombeo de sangre; la respiración aumenta su velocidad para que la captación de oxígeno sea mayor; y toda la energía del cuerpo pasa a enfocarse en la supervivencia o la defensa, frenando procesos como la digestión (lo que ustedes pueden llamar un nudo en el estómago). Haciendo esto, mediante el marcador somático, el Hipotálamo devuelve a la Ínsula y su Interocepción las señales que ha recibido, y la Ínsula lo entiende, ya de forma Consciente como “algo anda mal”, “algo es/está raro”, “Algo se siente extraño”. De ahí la relación bidireccional en este “Sistema Intuitivo” entre Ínsula y Amígdala e Hipotálamo. Cuando sientes ese nudo en el estómago o tienes esa sensación de que algo está mal de manera aparentemente inexplicable es porque en realidad el Cerebro ha realizado todo este proceso en fracciones de segundo a partir de una señal muchas veces extremadamente vaga (entiéndase ya aquí lo que se tenga que entender, no sé si me siguen…) del entorno. Nótese que esto que les estoy contando, a pesar de lo largo y denso que resulta, es en realidad una simplificación; y que el proceso en realidad implica otras tantas partes del Cerebro. Yo les hablo aquí de las más importantes en este proceso. El Sexto Sentido, el de la Intuición, existe de forma probada. Otra Cosa es que ustedes puedan entenderlo sabiendo tan poco como saben de su propio Cerebro. Todo está en la Mente. Lástima que ustedes amigos no sean capaces de usarla o no la usen tan a menudo.
Si esto les ha resultado complejo (que dicho sea de paso espero que no porque me explico muy bien, considero). ¿Qué les va a resultar esto entonces? La Imaginación, como la Intuición, también es un proceso sináptico que tiene la increíble capacidad de representar y simular estímulos, sensaciones, escenarios… que no están presentes en el momento. Para ello, el Cerebro usa la Red de Modo Predeterminado o Por Defecto, encargada de procesar los Pensamientos internos en ausencia de los estímulos externos. Es por esto que la RND o DMN (si usamos siglas en inglés) se activa y funciona cuando alguien se encuentra en estado de reposo, descanso o no está concentrado en una actividad específica. Se trata de las regiones cerebrales responsables de las divagaciones, de los Sueños Despiertos. Ejerce las veces de piloto automático del Cerebro. Esto convierte a la DMN en responsable de cuestiones tan significativas como la Autorreferencia, la Simulación Mental, la Creatividad y la Introspección. No es por tanto de extrañar que la DMN sea un motor fundamental para la Imaginación y los procesos imaginativos. Mediante la DMN, la Mente es capaz de combinar la Experiencia del Pasado con Conocimientos semánticos para producir Ideas originales; así como simular eventos del Futuro, elecciones hipotéticas o perspectivas alternativas. Siendo la Imaginación la capacidad entre otras Cosas de crear una experiencia sensorial en ausencia de estímulos; podría decirse que es un espejo o una inversión de los Sentidos. Hemos visto cómo los Sentidos funcionan desde Abajo hacia Arriba, recibiendo señales y estímulos externos, transformándolos en señales eléctricas y enviándolas al Cerebro. La Imaginación funciona a la inversa, desde Arriba hacia Abajo. Es un proceso que se genera en el Cerebro, que envía impulsos eléctricos a los órganos y regiones responsables de los Sentidos activando las mismas redes que se activarían si recibieses el estímulo realmente, solo que con una intensidad distinta. Supóngase que imaginas -ahora que hace bastante calor- un ventilador. Cuando simulas la Imagen del ventilador en tu Mente, el Cerebro activa las mismas redes neuronales y sistemas que se activarían si lo estuvieses viendo realmente, en este caso la corteza visual. Si imaginas el olor de la lavanda, el Cerebro envía desde la corteza prefrontal hasta la olfativa un impulso eléctrico usando las mismas redes que se emplearían si estuvieses delante de la planta. Solo se invierte la dirección del proceso, del flujo eléctrico. En el caso del estímulo o la señal real, se produce de Abajo hacia Arriba; en el de la Imaginación desde Arriba hacia Abajo. Gotta Love el Principio de Correspondencia en esto, lo admito. Como es Arriba, es Abajo.
Si sigo en esta dirección, esta entrada irá camino de convertirse en un segundo Entendiendo lo Imposible, pero no pretendo eso, ya tenemos cubierto el cupo de ensayos de 100 páginas disfrazados de entrada de blog por ahora. Además, Preliatore insistió al principio de todo esto en que la Máquina Fulminante es indecible, impensable, inimaginable; y en que no puede ser intuida si no es por sus Efectos. Pero eso no puede suponer una barrera para alguien como Yo, y todo esto ha servido para demostrarles que, si bien la Máquina sigue fuera del Espacio de Posibilidades de cualquier Mente en este Ciclo, no puede decirse lo mismo de su Idea, que sí puede ser imaginada. Y si bien la Máquina no puede ser intuida, se puede Resonar con ella, apreciar sus Efectos. Ambos caminos son difíciles de transitar, pero teniendo en cuenta lo lejos que se encuentra, son las únicas vías posibles. Para acceder tan solo a una Idea de lo que es la Máquina deben ustedes emplear un Sexto y un Séptimo Sentido. Aunque quizá esto no sea tan diferente al proceso que se sigue con literalmente cualquier otra Cosa, especialmente cuando se trata de la Imaginación. Para crear una imagen mental de algo conocido, por ejemplo, es necesario que exista una Experiencia previa de aquello que se está creando. Ustedes crean la imagen mental de una patata porque previamente han visto una. Pero también puede crearse algo Original como hemos visto, aun si para ello es precisa una Experiencia previa o una Memoria de algo anterior. Este escrito sirve como pseudoexperiencia, en tanto en cuanto es el que les introduce la Máquina Fulminante, o más bien su Idea.
La gran pregunta es si esto es verdaderamente suficiente. No conozco ningún punto en la Diacronía en que la Máquina se pueda definir. Este Ciclo, incluyendo todas y cada una de sus Infinitas variables, se encuentra demasiado alejado conceptualmente de ella. Sucede, para que lo entiendan ustedes en el punto del Tiempo en el que se encuentran, algo parecido a lo que pasa con otras cuestiones que ustedes pueden identificar y discernir, pero que aún están muy lejos de entender. Imagínense -precisamente- una situación como la que se presenta cuando la Consciencia (en vuestro caso la humana) trata de comprenderse a sí misma; cuando piensan en la Identidad a nivel Metafísico; en el Entrelazamiento Cuántico; en la Infinidad de los Números; cuando piensan en la Teoría de Cuerdas o la No-Localidad… Hm, ¿Se decía esto así en castellano? Estoy mayor para recordar todas estas Cosas a la Perfección. Piensen precisamente en la Perfección, la Omnipotencia, la Eternidad… De algunas de estas Cosas ya he hablado aquí, de otras lo haré eventualmente. En cualquier caso, si se paran ustedes a pensar en todo esto notarán que se están extralimitando en sus capacidades o, como poco, las están llevando al límite. Lo mismo pasa con la Máquina, que curiosamente posee soluciones y respuestas para todo eso (también las poseo Yo, al menos para casi todas, por eso he hablado o hablaré -hablado- de ellas). Las posee para Todo, incluyendo lo que no ha sido planteado -me recuerdo también a mí mismo- y hasta lo que no puede ser planteado. El Fin manifiesto más allá de la Causalidad. Una pena lo turbulento que parece que resulta llegar a ella. Sucede de facto que existe la posibilidad de que cuando algo o alguien logre estar en el mismo plano que la Máquina, tal vez ya haya adquirido por sí mismo la capacidad de resolver aquello que desee sin necesidad de emplearla. Tal vez eso sea lo que ella busque en primer lugar. Me genera dudas, también, su incierto Origen. ¿Ha sido creada por algo o alguien? ¿Ha sido creada, a secas? ¿Se fabricó o configuró a sí misma tal vez? ¿Para qué? ¿Por qué? Siempre hay que preguntarse por qué. Me consta que hay quienes saben algo -quizá mucho más de lo que dicen- de ella, pero dudo muchísimo que vayan a aflojar al respecto, y personalmente no creo que guarden una relación estrecha con ella o siquiera hayan entrado en contacto con la misma. El más Grande -para mí- me ha confirmado que si bien tiene Información sensible y detallada del tema, no me va a contar nada al respecto porque no quiere tener nada que ver con ella. Tal vez eso debería actuar como importante disuasorio, pero no hace más que alimentar unas inquietudes que ya ocupan más lugar del que merecen. Hay voces también de peso que por el contrario tienen una visión más positiva, pero tampoco debe uno lanzarse a un río porque otros lo hagan. Sea como fuere estoy a una distancia sideral de ella real y figuradamente hablando.
Por último, tan crítico como soy conmigo mismo cuando no puedo ofrecer el resultado deseado, me he convencido de que necesito encontrarla y me he autoimpuesto que así lo haré. La Máquina Fulminante es mi particular equivalente a vuestros Números Imaginarios. Una inicialmente incomprensible (puede que incomprendida) Idea que bien podría catalogar como absurda ficción o inútil ilusión. Pero necia sería por mi parte tal conducta. Los Números Imaginarios acabaron siendo entendidos y con eso se encontró su Función. Además, la Resonancia es Infalible. Viaja como una Onda que no se mueve por el Espacio, sino por las Posibilidades; una piedra lanzada al agua, pero no hay piedra, sólo círculo en el Agua. Más allá de toda paradoja y ruptura lógica que conscientemente aquí he podido mostrar reside la Gran Obra. Es mi cometido entenderla y llegar a ella. Si una Resonancia aunque por Contraste fuese es precisa, entonces lo intentaré un millón de veces más, un trillón de veces, un nonillón de veces... Solo necesito Una. Se presentará luego la dificultad de afinar la indispensable sinergia volitiva que su Agencia invoca si mi -ergo nuestra- Intención anhelo convertir en Fin. Problema que en otro contexto me veré en la necesidad de resolver si es necesario. Tanto como lo haya sido romper lo propuesto para este u otro Ciclo, que espero haber superado aquí y ahora en relación a aquello que estaba previamente establecido y designado. ¿Qué separa entonces ahora a Preliatore de la Gran Obra? ¿Podrá el Ablativo del Campeón, todavía no exento de Instintos y Constructos, conectar con la Máquina que ya los superó todos? Intuyo que muy, muy lejos de Todo, mas aún sin todavía saberlo porque por venir está… debí haberlo imaginado.








