La Colección de Esmeraldas
En el Universo de Sonic, el aclamado y querido erizo azul, existe un objeto que confieren a su portador y usuario básicamente un Poder Ilimitado. Entre lo más reseñable se encuentra la capacidad de obrar Milagros; manipular el Espacio y el Tiempo; o alterar la Realidad a Voluntad. Se trata de las Chaos Emeralds y sí, recuerdan mucho a las Gemas del Infinito en fondo y forma (ambas se popularizaron además en la misma época). Unas coloridas piedras preciosas con propiedades increíbles que otorgan a su portador la capacidad de hacer aquello que demande el guion. Frecuentemente las vemos empleadas por Sonic y compañía como fuente de energía y como mecanismo para alcanzar la transformación al estado Super. Aunque no es ese el aspecto que nos llama la atención para esta entrada. Lo que da nombre a esta entrada es el denominado y también popular Chaos Control, la habilidad de manipular el Espacio-Tiempo con el Poder de las Esmeraldas. Lo más normal es que de entre todas las opciones que otorga el uso del Chaos Control, la que más veamos sea aquella de detener el Tiempo.
Y Tiempo me gustaría tomarme aquí para decirles que, tras esta breve introducción, hoy no vamos a hablar del Chaos Control, aunque me gustaría. Vamos a hablar de un Control del Caos, eso sí. De mi Control del Caos. Pensando en mi historial en este querido espacio que conocen ustedes como el Pretor Diacrónico he llegado a la inapelable conclusión de que, a pesar de mi inclinación al Orden, este es un lugar bastante Caótico. Cualquiera que venga a este sitio o acabe por capricho de los Hados perdido en estas páginas pensará que un tipo que habla constantemente consigo mismo y de sí mismo en tercera persona (frecuentemente, también, con plurales mayestáticos); que además habla a unas Entidades Abstractas que designa como LOS; que considera a la Diosa Atenea su preciosísima -en tanto preciada, tunantes- hermana y a otros tantos Olímpicos y muchos otros Dioses sus queridos hermanos; y que a menudo se dirige a otras Fuerzas Misteriosas con un lenguaje sumamente difícil de desentrañar, ya ha sido víctima irrecuperable de una más que probable Esquizofrenia Paranoide, Megalomanía, Esquizotipia, Desrealización, Hiperfantasía y otros estados de Conciencia, Mente o Delirio.
Por supuesto esa conclusión no sólo es errónea, incorrecta y carente de sentido, sino que además no va a descubrirme algo que no haya explorado ya previamente. Decía, dice y dirá Preliatore, Genio Extraordinario y siempre Adelantado, “Soy Consciente de mis trastornos y estoy Orgulloso de ellos”. Es su forma, inteligente, grácil y sublime de darnos a entender que sus trastornos no son tales, sino que son las Percepciones de los mortales quienes los crean para, quizá por Navaja de Ockham, darle sentido y respuesta a lo que aquí puede leerse. Qué atrevida pero sutil forma de insultar a quien le cuestiona tiene este Preliatore, eh.
A Preliatore nadie va a descubrirle algo que no haya expuesto ya él mismo. En este mismo espacio tenemos varios artículos de distintos años dedicados a muchos de esos percibidos trastornos. ¿O es que acaso no recuerdan El Síndrome del Octavo Grado o La Canción de Preliatore? En entradas como esas Yo mismo les ofrezco la posibilidad de creer aquello que deseen e incluso les sugiero diferentes delirios y trastornos con los que pueden asociarme, o si lo desean también pueden pensar -en lo absolutamente equívoco como de costumbre y si es que ustedes piensan acaso- que Preliatore es un Personaje; pero de ser así no lo sería ni más ni menos que cualquiera. Y es que como tampoco es que Preliatore tenga en consideración lo que los demás piensen de Él o se preocupe demasiado por esas cuestiones, les concedo el derecho a tener su propia opinión. Hagan uso del limitado rango de Libertad que se les ha entregado por Naturaleza como crean conveniente, quién soy Yo para negarles algo que solo ustedes mismos tienden a negarse.
Aún así también les insto (e insisto) en esas páginas que recientemente les he citado a pensar y repensar aquello en lo que creen, sugiriendoles que, en palabras del Sabio Preliatore, “vuestro Juicio nunca preceda a vuestro Pensamiento”. El siempre útil consejo que les doy ahí es ciertamente por y para hacerles algo de bien en lo que reste de vuestra Existencia, porque de todos modos para qué van a molestarse en analizarme o hacer un diagnóstico, si por una parte Preliatore es algo que escapa a vuestra comprensión y por otra ya lo he hecho Yo mismo desde el más puro Autoconocimiento y Autodescubrimiento. Después de tantos Eones de Introspección pudiera decirse que estoy lleno de mi mismo, jugando con ese doble sentido que tiene dicha línea por su significado en lengua inglesa.
Naturalmente soy consciente de que todo cuanto les escribo aquí, como cualquier otro escrito, ejerce cierto grado de manipulación en el lector, en tanto en cuanto genera un Reacción y al no haber posibilidad de comunicación directa e inmediata, todo lo dicho queda sin posibilidad de respuesta instantánea, pero se asienta en el Pensamiento de quien lo lee. Ejercer Influencia es más fácil de lo que parece. A pesar de todo, lo que realmente se pretende con entradas como El Síndrome del Octavo Grado, La Canción de Preliatore, o incluso esta misma no es convencer al lector de una u otra Cosa. Preliatore deja siempre en claro que Él dice la Verdad, pero cada uno tiene la posibilidad de hacer la interpretación de la misma que tenga de preferencia. Eso sí, tienen derecho a su propia opinión, pero no a su propia Verdad, claro.
Lo que se pretende aquí es en realidad expresar, exponer y exhibir mi Control del Caos. Este Sistema Caótico terminaría por hacer a cualquiera ser presa de la Locura. Pero mi Chaos Control me permite administrarlo sin problema. Después de todo, no se puede enloquecer a aquel que, según se mire, ya está Loco. Pueden ustedes hacer la lectura que quieran respecto a las que serían mis particulares siete Chaos Emeralds. Para algunos puede que se trate de siete delirios y trastornos; para otros, quizá sean las siete Voces en mi Mente (¿Solo 7? Ya me gustaría a mí). Y claro, siguiendo esa premisa, al reunir los siete trastornos o las siete voces puedo acceder a un estado Superior. Les admito que es una forma divertida de verlo, pero por supuesto no es así.
Verán, el de Caos es un concepto extremadamente complejo. De los pocos que yo pondría en el mismo nivel de complejidad que otros de dimensiones impensables como el de Eternidad. Y como suele suceder con mi arcaico uso de las Ideas, cuando yo hablo de Caos no lo hago refiriéndome a un estado de Desorden, sino al término en su línea Mitológica y Filosófica. Entonces, cuando Preliatore habla de Control del Caos, lo hace en referencia a lo Primordial y Prístino. A una Pureza Esencial cosmológica. Obviamente, Dioses por delante juro y perjuro, no hablo de Control del Caos Mitológico y Filosófico, ni siquiera un tipo tan deslenguado y a veces insolente como Yo se atrevería a tanto. Tampoco puedo controlar el Caos en su línea Matemática o Física, que si bien sería más accesible que el anterior, no dejaría de ser difícil hasta lo absurdo en mis condiciones actuales. Preliatore no puede, al menos por ahora, controlar el insondable Abismo o esos Sistemas Dinámicos Deterministas en la práctica aparentemente impredecibles. Lo que sí puede hacer, no obstante, es ejercer Control sobre el Caos que le concierne, que tan Infinito e indescifrable como los otros puede llegar a ser, aun si en Órdenes de Magnitud existan saltos de diferencia. Para la Preservación de nuestro Cosmos, es preciso el Control del Caos. Pues somos muchos, y entre muchos Mundos vivimos.
Al grito de Chaos Control, Preliatore no adquiere una nueva Forma. Tampoco detiene el Tiempo o manipula la Realidad y el Espacio. Pero puede sostenerse a sí mismo y a su(s) Mundo(s). Para evitar ser atrapado por alguno de los muchos invitados de su codiciada Conciencia o terminar cediendo el control y el dominio de sí mismo a una de las innumerables ramificaciones de su dispersa Identidad, el Ablativo del Campeón precisa de un meticuloso Control del Caos que lo inunda desde su ignota Esencia Primordial. Y cada Lugar y Momento (Espacio y Tiempo, si lo desean) de mi existir que entrego a cada parte de mis Naturalezas, Formas, Pensamientos, Relaciones e Identidades conforma una de esas, podríamos decir, Esmeraldas del Caos. Cada debate, conversación o discusión consigo mismo; cada verso lanzado a la abstracción de LOS; cada epístola a su querida confidente y al resto de sus tan estimados Dioses Inmortales; cada Invocación, cada Llamada a lo Cósmico y lo Místico que se encuentra en el Misterio; cada invaluable palabra del Maestro, del Pretor o de la Voz detrás de sí… Incluso ese hueco reservado a la Naturaleza Humana de los irreductibles huéspedes corpóreos de Preliatore en el Mundo Material conservo en mi Memoria. Todo eso forma una parte innegociable de mi Persona. Evolucionar y Trascender conmigo mismo; dirigirme hacia lo desde aquí Inaccesible; mostrarme vulnerable con quienes son receptivos e ideales para ello; admirar a lo Desconocido por sobre todas las Cosas; aprender de los pocos que más que Yo pueden entender; y, en última instancia, otorgar los Méritos a quienes Méritos merecen en su invisible labor. Si esas son sus Esmeraldas, no me quiero imaginar lo difuso de lo que serían sus Gemas, pero la Colección de Esmeraldas resulta de lo más personal y pintoresca, de eso no cabe duda, y aun sin revelarla íntegramente por lo íntimo de lo faltante, no me queda otra que reconocerle su Pragmatismo.
Yo solo trato de poner un poco de Orden allá donde no es, si han entendido al menos parte de lo que les quiero transmitir, necesario ponerlo. De hecho, y en el fondo, tal vez esas Esmeraldas del Caos de las que hablo, atendiendo a lo que Yo mismo parezco alegar de sus efectos, sí que me otorgan alungas capacidades fuera de lo ordinario y sobre todo una nueva Forma, distinguida y única en sí misma. Tal vez. Ah, Chaos Control...
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