miércoles, 11 de mayo de 2022

Trust the Process

 Un Premio a la Perseverancia

Reza un eslogan, un lema, un mantra en Philadelphia "Trust the Process". Confía en el Proceso. Su origen se encuentra en el conocido equipo de baloncesto de esa ciudad, los Philadelphia 76ers, y uno de los periodos más controvertidos y difíciles de su historia como franquicia. Los Sixers tuvieron su último gran momento hace ya más de 20 años en el lejano 2001 (ya les he insistido muchas veces en que este año fue clave), año en el que perdieron las finales de la NBA ante los Lakers. Poco pudo hacer la plantilla liderada por el gran Allen Iverson, Mutombo y McKie contra los Lakers de Big Shaq y un joven Bryant. A partir de entonces comenzó un declive paulatino que dejó al equipo como una medianía en el purgatorio del baloncesto. 

La NBA es una liga que castiga muchísimo las medianías. Curiosamente, premia mucho más quedar en los últimos puestos que en la mitad de la tabla por aquello de que cuanto peor sea la posición en la clasificación mejor será el pick que puedas obtener en el Draft. Los Sixers, tras perder aquellas finales y dos temporadas de declive, encadenaron una década de medias tablas, siempre posicionándose entre el séptimo y el decimoprimer puesto con algún pico más alto o más bajo pero igualmente intrascendente. La franquicia se había sumido en la mediocridad y no se vislumbraba ninguna luz al final del túnel. 

Año 2013, con el contexto previo, Sam Hinkie se hace cargo de los Sixers de la Era Post-Iverson en un periodo de transición a la que, con el Tiempo, se conocería como la Era del Proceso. El equipo y la franquicia, acomodado en ese limbo de la medianía, precisaban de una reconstrucción profunda, y Hinkie sería el encargado de poner las primeras piedras para construir esta nueva casa. Pero empezar a construir nunca fue sencillo. 

Hinkie era un tipo bastante analítico, muy empapado de datos y estadísticas a la hora de tomar decisiones. Él mismo dijo en su primera conferencia de prensa que hablaban mucho de Proceso, no de resultado. Aseguró también que trataba de reunir siempre de forma consistente la mejor información para, de forma igualmente consistente, tomar buenas decisiones. Puntualizaba un sincero Hinkie que a veces funcionan y a veces no, pero todas deben ser reevaluadas. En ese momento y probablemente sin ser muy consciente de ello, sus declaraciones se convertían en línea de salida daban paso a una nueva era en la franquicia, una era que comenzaría con unas difíciles decisiones que se materializarían en unos años complicados. 

Fue Tony Wroten, en ese entonces base del equipo, el que hablaría de Proceso para referirse a la reconstrucción del equipo. Una reconstrucción de la que él no formaría parte por mucho Tiempo en cualquier caso, pues hoy en día el chaval anda perdido en algún lugar de Grecia tras sufrir una fatídica lesión que hizo que su carrera se dirigiese al baloncesto europeo. Aunque no padecer esta lesión quizá tampoco hubiese cambiado este destino. 

Ese Proceso estaba acompañado, para bien y para mal, de una cultura de reconstrucción basada en el tanking, práctica que consiste en plantar equipos poco competitivos en pista de forma intencional para beneficiarse de las reglas que premian a los equipos con mayor número de derrotas como es el caso de la NBA. Como ya expuse previamente, el baloncesto norteamericano y su Draft premian a los equipos con peores resultados con un pick mejor, por lo que si los Sixers estaban interesados en reconstruir su plantilla tenían que salir de su estancamiento en el limbo de la medianía. Y como siempre es más fácil salir por abajo que por arriba, comenzó una época oscura en la franquicia, pero también, como ha probado el Tiempo, necesaria. 

Jugadores como el mencionado Wroten tuvieron su lugar en el equipo porque necesitaba una plantilla que no fuese competitiva. No es de extrañar que muchos de los jugadores que formaron parte de los Sixers en esta era hayan acabado perdidos en las ligas europeas o como fondo de armario en la propia NBA o la G League. Ambas partes salían ganando. Este tipo de jugadores quizá nunca habría podido jugar en la NBA por otros medios, y el equipo tenía que finalizar en posiciones bajas de la tabla, por lo que necesitaba que su plantilla no fuese competitiva. 

Los Sixers encadenaron varios de los peores años de su Historia entre 2013 y 2017, finalizando dos veces consecutivas en penúltima posición de su conferencia seguida de un último puesto de conferencia y de nuevo un penúltimo puesto. El último puesto, en la 15/16, fue particularmente doloroso ya que se trató de un catastrófico 10-72, peor registro tanto de conferencia como de liga y una de las peores marcas en lo que a victorias-derrotas se refiere de todos los Tiempos en la liga. Entre los años mencionados el porcentaje global de victorias de los Sixers no llegaba 25%, lo que suponía que el equipo no era capaz de ganar ni siquiera uno de cada cuatro partidos de forma garantizada. Fue precisamente la temporada 15/16 la que puso el último clavo en el ataúd que Hinkie se hizo a sí mismo al comenzar el Proceso. Hinkie dimitió, como buen analítico, con una carta de renuncia de miles de palabras y con él se fue la Era del Proceso. Fueron años de sacrificios, pero fueron necesarios. 

Los malos resultados de aquellos años tuvieron su premio en forma de un futuro prometedor con llegadas al equipo como las de Joel Embiid y Ben Simmons, aunque este último ya no continúa en el equipo. Tal vez el proceso no terminó siendo como Hinkie ideó, y es probable que alguna que otra mala decisión tomada tras su marcha del equipo haya entorpecido un poco ese momentum que tenía el Proceso, pero el éxito al menos relativo del mismo es incuestionable. Los Sixers son a día de hoy una plantilla bastante competitiva y con opciones de ganar año tras año, aunque de momento se quedan solo en eso, en opciones. En 2018 y 2019 quedaron terceros de su conferencia, en 2020, el año del asterisco, quedaron sextos, y el pasado 2021 lograron un primer puesto de conferencia seguido de un cuarto puesto en la presente temporada. Su presencia en los playoffs es ahora consistente y lejos quedan ya los complicados años de la reconstrucción. 

Trust the Process fue el mantra de los años más oscuros de Philadelphia. El Proceso, no exento de partidarios y detractores, siempre estuvo inmerso en una constante controversia. La práctica del tanking siempre es como poco cuestionable y a veces reprobable. Y dentro de la franquicia había una corriente favorable y una de detractores. Pero hay muchas ocasiones en las que uno debe hacer lo que tiene que hacer. 

Hay una Filosofía muy interesante detrás del Proceso, o al menos a mi me gusta vérsela. Se trata de aquella que postula que se debe Destruir para poder volver a Crear. Todo un clásico por aquí. Los Sixers lo sacrificaron todo para poder crecer de nuevo como franquicia. Salir de la mediocridad obligaba a tomar decisiones difíciles, decisiones que, en cualquier caso, habría que tomar tarde o temprano. El Tiempo ha dado la razón a Hinkie, al Proceso y a quienes confiaron en el mismo. El Tiempo ha sabido premiar la paciencia y la persistencia de una franquicia que lo apostó todo a un futuro largoplacista. 

No es fácil renunciar a un presente relativamente cómodo por un futuro que puede ser o no ser mejor, a veces ese presente al que renunciar no tiene ni por qué ser cómodo, basta con que sea mediocre para que muchos quieran conformarse con él; pero todo sacrificio y esfuerzo acaba teniendo su premio. Confiar en el Proceso es algo que requiere de dos cosas, la primera es mucha paciencia y la segunda mucha persistencia. Y esto es, por supuesto, extrapolable a todo, porque fuera de la NBA y del proyecto de los Sixers también hay muchos Procesos en los que confiar.  

Tiendo a repetirme muchas veces esas tres palabras cuando algo va mal o no parece ir según lo previsto, a menudo precedida, si hay alguien para escucharlas o incluso para mi propia mente de un I love when people... Por lo que con el paso de los años este mantra también se ha vuelto recurrente para mi. I love when people Trust the Process es un línea que ha obtenido un permiso de residencia indefinido en mi cabeza. Y sería interesante que no fuese el único lugar en el que encuentra su sitio.

Todo el mundo tiene un deseo, un anhelo, una idea que quiere llevar a cabo, un sueño que desea cumplir o simplemente un propósito o responsabilidad con la que deben lidiar en algún momento. Sin embargo, las cosas nunca suelen ser fáciles, y es muy probable que surjan contratiempos, problemas, inconvenientes y nuevos obstáculos. Pero todo eso es parte del Proceso. Es posible que estos contratiempos puedan llegar a desmoralizar e incluso incitar a renunciar a la consecución del objetivo que se tiene en mente. Es por eso que siempre será necesario, sobre todo en los momentos más bajos, entender que es necesario Confiar en el Proceso. 

Sí, todos sabemos -aunque no todos comparten- que el Fin justifica los medios, pero los medios son siempre un elemento clave a la hora de conseguir ese Fin. Antes de llegar a él hay que pasar, depende de la Fortuna y el Destino, por muchas o pocas cosas, a veces mejores y a veces peores. Y al ser irremediable encontrarse piedras en el camino, es necesario estar preparado para ello. En el peor de los casos estaremos hablando de un camino largo y difícil en el que uno tiene que estar mentalizado y saber como sobrepasar y sortear todos los obstáculos con los que se encuentra.

El Proceso es algo que lo engloba todo. El objetivo, los medios y el fin por un lado y los sacrificios, obstáculos e inconvenientes por otro. Todo forma parte del Proceso. Aunque no sea sencillo, es necesario confiar en él y para ello será necesaria una perseverancia que muy pocos poseen. Cuando se habla de Proceso hay además un matiz importante y es que estamos hablando de algo largoplacista como lo es el ejemplo que se ha puesto en esta entrada. Casualmente son los objetivos largoplacistas los que tienen por costumbre ser los más importantes de toda una vida. Estudiar una carrera y titular puede ser uno. Encontrar la pareja de tus sueños, averiguar como hacérselo saber y que todo salga bien puede ser otro. Y lo más importante sin ningún tipo de duda, los sueños y ambiciones, a cualquier edad y de cualquier tipo, son siempre objetivos largoplacistas muy complicados pero siempre los más determinantes en la vida. 

Es muy complicado que todo salga bien de principio a fin, por lo que hay que estar dispuesto a aceptar todo mal que pueda aparecer. Hay que estar preparado a renunciar a muchas cosas y sacrificar otras tantas. Hay que ser plenamente consciente de que, al igual que los Sixers, llegará algún momento en el que tengas que tankear por así decirlo. Incluso hay que, por qué no, estar dispuesto a que el Proceso no termine como se espera, sabiendo que igualmente siempre habrá un premio a la perseverancia. En Philly el Proceso no terminó como realmente se había pensado, y aun así los resultados igualmente han sido buenos. Pero el final de un Proceso no es otra cosa que el comienzo de otro que forma parte de uno aun mayor. 

Estudios, trabajo, amor, dinero, sueños, aspiraciones, ambiciones... Todo tiene sus procesos, pero el desenlace de cada uno dependerá de la confianza que se deposite en ellos. El caso es que acaben como se espera o no siempre habrá uno nuevo al terminar cualquiera de ellos, y todos han formado, forman y formarán parte de uno solo. Siempre hay Tiempo y lugar para hacer algo grande. Tengan paciencia, persistan, perseveren. Hacerlo tendrá su recompensa de una forma u otra, incluso cuando no tengáis la capacidad de reconocerla o valorarla. Confiad en el Proceso. Trust the Process... I love when people Trust the Process.

lunes, 9 de mayo de 2022

Busco un Hombre Honesto

La Miseria del Buscador

Hubo una vez alguien que en sus recurrentes pero incomprensibles arrebatos decidió pasear a plena luz del día portando un candil encendido mientras decía, cuando los sorprendidos y extrañados transeúntes le preguntaban, que buscaba un Hombre, uno Honesto dicen muchos. No hubo Suerte. Nunca la hubo. 

Poco o nada me diferencia a mi de él. Incluso tengo por herencia y llevo a cabo en estos días la misma búsqueda que él realizó entonces, aunque desgraciadamente he tenido, estoy teniendo y tendré con toda probabilidad el mismo éxito que él. Digo esto sin mirar en la Diacronía para ver si el Preliatore del mañana ha encontrado lo que busca el de hoy. No parece haber muchas opciones, pero en caso de que sea posible prefiero llevarme la sorpresa. 

Existe cierta Miseria en toda búsqueda. Cuando se emprende una búsqueda es para encontrar algo por un motivo cualquiera. Este motivo no necesita ser determinado. Puede ser por la necesidad, por la curiosidad o por puro aburrimiento. Puede ser para saciar inquietudes o ponerles fin. Pero sea cual sea el motivo que mueve la búsqueda, necesita ser uno muy Poderoso para que esta pueda sobreponerse a todo contratiempo, a toda desilusión y a toda desgracia. El motivo debe ser siempre más fuerte que la miseria. De no ser así esta será la que ponga fin a toda búsqueda. Encontrar un Hombre es por sí sola una tarea desalentadora, más aún si aquel que pretendes encontrar es uno Honesto. Y si la Miseria, que no debe ser poca, no puso ni pone fin a la búsqueda de un Hombre Honesto, ¿Cuál es entonces el motivo detrás de la misma? 

El Hombre Honesto, que ni Hombre ni Honesto por definiciones tiene por que ser, es aquel que se adhiere a Justicia y Virtud. Debe serlo pues consigo mismo y con todo lo demás. Esto último es, por mucho, el condicionante que hace que la búsqueda sea prácticamente imposible. Ser Justo y Virtuoso con uno mismo y con los demás requiere de una considerable aptitud. Para ser Justo y Virtuoso con uno mismo, uno debe tener pleno Conocimiento sobre sí. Dicho de otra manera, para ser uno Honesto consigo mismo, se tiene que conocer plenamente a sí mismo, algo que en una sola vida muy pocos logran hacer. Y para ser Justo y Virtuoso con lo demás, y nótese claramente, lo demás y no solo los demás, es necesario tener un entendimiento que vaya más allá de lo que casi cualquiera estaría dispuesto a lograr. Y no se trata de una cuestión intelectual ni mucho menos. Hay muchos saberes que no guardan ninguna relación con el intelecto. Y es en esos en los que debe brillar el Hombre Honesto. Existen demasiadas cosas que la inteligencia no puede resolver o ante las que no puede responder. Es por eso que aquel que buscaba con candil a plena luz del día hacía tal cosa. No hay Lógica o Razón que pueda otorgar la Virtud, se necesita mucho más que eso. Es en lo que muchos llamarían Locura donde existe una posibilidad de lograr ese entendimiento necesario para adquirir Justicia y Virtud. 

Debe haber bajo las Estrellas alguno de ellos, perdido en la inmensidad del Mundo. Bien lo sabía el portador del candil. Y bien sabía también que de entre todos los mortales, aquellos que se dicen o creen ser Honestos son los que más lejos están de serlo. 

Quien buscaba a plena luz con su candil no era otro que Diógenes, y lo hacía con un acto propio de un loco o, al menos, de alguien que no está en sus cabales. Lo que buscaba, sin embargo, nunca se dejó ver. Pero él no desistió por ello. Yo tampoco lo he hecho y tampoco lo haré. Queda mucho Tiempo. Busco un Hombre Honesto, y quién sabe si alguno de vosotros puede llegar a serlo. Lo sé, la pregunta quedó abierta y yo mismo fue quien se la hizo. ¿Cuál es el motivo? ¿Qué motivación existe detrás de todo esto? Ninguna en realidad. El único motivo que existe es... porque merece la pena. O mejor dicho, merece la Miseria. 

Hasta la próxima, mortales. 

"Diógenes buscando un Hombre Honesto", Salvator Rosa.


domingo, 8 de mayo de 2022

Tanto tienes, tanto vales

Y lo digo de muy buena Fe

Rezaba aquella canción de El Último de la Fila en una estrofa cargada de sinceridad "Mi primo, que tiene un bar, desde siempre me ha dicho -y me consta que todo lo dice de muy buena Fe- tanto tienes, tanto vales; no se puede remediar. Si eres de los que no tienen, a galeras a remar". Y pocas veces pueden verse unos versos son tan honestos como estos. 

Las letras de El Último de la Fila siempre han sido francamente buenas. En general, todos los trabajos de Manolo García han sabido transmitir mucho con muy poco, y siempre desde una más que respetable sinceridad. Lo normal en canciones de amor y desamor es romantizar lo que se cuenta, pero en Como un burro amarrado en la puerta del baile, canción de la que salen las pocas líneas que dan nombre y sentido a esta entrada, no se trata de mentir al oyente en ningún momento. El Último de la Fila te dice a la cara en esta simpática canción tanto tienes, tanto vales y de alguna forma no resulta tan triste como debería. La melodía que acompaña, el resto de las letras y el mensaje que se transmite termina siendo bastante positivo. En la misma canción, el mismo personaje que narra la historia que se nos cuenta dice sentirse como aquel ladrón que busca su fortuna en un callejón por donde nunca pasa nadie. Como un burro amarrado en la puerta del baile. 

A pesar del tono de todas estas líneas, todo cambia cuando llega el estribillo y se dice aquello de y si solo tengo amor, ¿Qué es lo que valgo yo? Si tengo ganas de bailar, ¿Para qué voy a esperar? Ahora necesito amor, es mi única ambición. Y como yo no sé bailar, a galeras a remar. De repente el optimismo y la esperanza se apoderan del personaje que protagoniza la canción, aunque reconoce que para lograr aquello que desea, que no es otra cosa que amor, tendrá que realizar grandes esfuerzos. 

La expresión A galeras a remar es tan antigua como uno puede llegar a pensar. Propia de un castellano bastante lejano, hace alusión a la pena que se aplicaba a ciertos delincuentes y al trabajo que realizaban voluntarios que se veían forzados a remar en una galera por no encontrar otro trabajo u oficio. Era la época de los galeotes, esclavos forzados a remar en una galera. Hace ya siglos de aquello, pero la expresión que nos atiende pervive hasta estos días. De esta manera, la expresión A galeras a remar hace alusión a los estratos más bajos de la sociedad, a aquellos con menos recursos, menos posibilidades y menos facultades. En definitiva... a los que no tienen. La vida del galeote era durísima y el trabajo a realizar requería de grandes esfuerzos, por lo que puede entenderse que si tienes que ir a galeras a remar es porque necesitarás hacer grandes esfuerzos para lograr algo. Tengo cuentas pendientes con cierta Diosa, y Preliatore ata todos los cabos, aunque sea en forma de mensaje a vosotros, mortales.

Tanto tienes, tanto vales. En el amor cuentan siempre muchas cosas, pero algunas pesan más que otras. Ser atractivo, bello y hermoso siempre será lo primero; pero también es valorado ser gentil, amable, empático, sensible, comprensivo... una plétora de cualidades que, seas chico o chica, vas a necesitar en algún momento con toda seguridad. Por supuesto también influye tener dinero y muchos recursos. Y ni que decir hay que para triunfar en el amor hace falta atrevimiento, osadía y valentía, pero sobre todo hace falta talento. La canción nos habla acerca del baile y lo cierto es que no puedo negar que es algo que está muy bien pensado. Para bailar hace falta talento, hay que saber. Pero también existen unas implicaciones en el baile. Bailar es una acción casi ritual, sobre todo en el contexto del ligue. Es un comportamiento propio de la naturaleza, casi animal. Como cuando los pavos muestran sus plumas en vista de impresionar a la pava de sus sueños. En el mundo de los pavos, el plumaje es lo que determina qué macho se apareará con las hembras, en plural, porque es una de esas especies polígamas. La hembra será la que en todo momento decida qué macho le resulta interesante en base a sus plumas. Y como hacen los humanos en función del atractivo físico y las formas y maneras, las hembras de pavo seleccionarán al pavo con mejores genes para su descendencia. El baile no es muy distinto a esto. Hay bailes y bailes. Algunos más sutiles, otros más sugerentes y otros simplemente directos. En algunos se busca demostrar cualidades como el tacto, el porte y la gentileza; mientras que en otros, también muy importantes, se trata de emular los movimientos que se realizan en el acto sexual. Los rituales de apareamiento de los humanos realmente no son tan complejos como ellos quieren creer. De hecho, no son muy distintos de los que presentado con el caso de los pavos. 

Si no sabes bailar y tampoco sabes bailar, entonces no tienes talento. De nuevo, no tienes. Y si no tienes, a galeras a remar. Para alguien que no resulte atractivo, no posea bienes materiales y tampoco tenga ni los gestos ni las virtudes necesarias para conseguir una pareja; no le queda otra que esforzarse mucho más que aquellos que sí tienen alguna o varias de esas características para conseguir el amor que tanto anhela. El talento es sin duda una de las cosas más importantes a la hora de encontrar a ese alguien, ya que es la que puede cubrir las carencias en físico y recursos. Pero cuando te ves sin ni una cosa ni otra, solo queda remar. 

Es interesante como la canción dice en un punto Que aunque muy chico y muy feo, piloto de aeroplanos soy. Es una de esas frases que le dan el tono simpático a la canción, pero también que sugiere que nuestro protagonista y narrador se está esforzando para impresionar de alguna forma a la chavala que le gusta. Hay veces en la vida en las que se necesita y se percibe mucho más esfuerzo que talento. Esta es una de ellas desde luego. 

Preliatore, preso de su propio mundo, no es quién para aconsejarles al respecto. No es especialmente atractivo ni pretende serlo, no tiene ni el dinero ni el exceso de medios, no es empático o gentil como debería ser y su habilidad para la comunicación en un registro de interés romántico-sexual es absolutamente nula. Su comportamiento prácticamente autista no sirve de ayuda tampoco y potencia mucho la falta de atrevimiento para expresarse en el registro necesario para encontrar una pareja o algo que se le parezca. Por no tener no tiene ni el interés ni las ganas, de modo que no somos aquí ninguna autoridad en la materia. Sin embargo, lo que si les puede decir Preliatore a ustedes, amigos que estén interesados en encontrar a alguien con quien compartir emociones, momentos, historia y -no engañan ustedes a nadie- sobre todo alcoba es que, si no poseen ustedes ni el atractivo, ni la personalidad, ni el dinero, ni el talento es que hagan tanto esfuerzo como les sea posible para lograr la sensación de amar y ser amado. Al menos la sensación, claro, porque llegar más allá ya es otra Historia... ¿Recuerdan aquella entrada, Venus Versus Preliatore? Sí, yo también, y sigue siendo veraz a día de hoy. No termino de encontrar la forma de reconciliarme con Afrodita y sus talentos a pesar de que le tengo, eso sí, el máximo respeto. [Deslizo, mientras escribo estas líneas amigos, una mirada hacia arriba con un aire de nostalgia y alegría acompañada de una pícara sonrisa]

Existe un concepto fundamental detrás de todo que se impone a todos los demás. Les digo que deben esforzarse para que no se desmotiven, ya que son ustedes personas frágiles, de egos maltrechos, complejos escondidos y con poca fortuna; pero lo verdaderamente importante es, como en muchos otros casos, tener un mínimo de talento o como lo llamamos por aquí tener mano. A diferencia del talento en cuestiones de habilidad y destreza, tener mano es algo que se puede aprender y desarrollar sin demasiado problema. Quizá con mucha paciencia y desilusiones, pero el que algo quiere algo le cuesta. Ya les he insistido muchas veces en que en este blog no vais a encontrar autoayuda. Aquí se dicen las cosas como son. Nada de afirmaciones positivas vacías, mentiras piadosas y medias verdades. 

Entonces tener mano es algo que alguien tiene o no tiene, pero si no tiene puede llegar a tener. Para ello simplemente hay que conocer las reglas del juego y jugar en torno a ellas. La mayoría de la gente hace el ridículo porque no tiene ni el conocimiento ni la habilidad para lograr su objetivo, pero hacer el ridículo no deja de ser parte del proceso para el que esté interesado. Por eso yo no lo estoy. En cualquier caso es, como menciono, más fácil de lo que creen. Tras una serie de fracasos estrepitosos es probable que todo salga a pedir de boca, eventualmente. Pero es igual, porque aquí ya se explicó que el Fracaso es una opinión en su día. El Fracaso, claro, porque el ridículo al no ser algo que dependa de ti exclusivamente ya es otro rollo. Eso sí, el ridículo es una sensación y ya depende de como te lo tomes. Está todo interrelacionado, uno puede sentir que está amando o siendo amado (o justo lo contrario) y que no sea así; pero también puede sentir que está haciendo el ridículo (o justo lo contrario) y que no sea así. A todo se le puede dar la vuelta de alguna forma para que resulte beneficioso o en el peor de los casos menos perjudicial. Como la cosa va de sensaciones y yo no trabajo con tal cosa tampoco les puedo aconsejar, pero realmente no pretendo hacerlo. Mis pretensiones aquí son diferentes, solo quiero que ustedes entiendan el mensaje que subyace en todo el texto. Como tantas otras veces. 

Ustedes los mortales se enamoran de imágenes y sensaciones. A veces absolutamente inalcanzables, por lo que estadísticamente será imposible saciar esas pasiones que, a la larga, se terminarán convirtiendo en una mina de frustraciones y desesperación. El corazón humano es tan simple e ingenuo... Menos mal que todas las cosas son llevadas por el Tiempo y por caprichos del Destino esas pasiones pasarán y darán lugar a otras que puede o puede que no sean más razonables. Lo más seguro es que al ser más razonables si tienen ustedes recursos, personalidad o atractivo sean capaces de cumplir con vuestras ambiciones. Si no es así, siempre os quedará tener talento o haber aprendido a tener mano, a veces a base de más esfuerzo que otra cosa. Al final, dentro de ese microcosmos de casualidades, posibilidades y opciones, siempre se acaban tomando las decisiones correctas (se acaba teniendo mano) en un determinado contexto para que se prenda la chispa necesaria. Pero la lotería no toca si no la juegas, ¿no? 

Deben quedarse con que siempre van a tener que poner mucho de vuestra parte para que las cosas salgan como quieren. Esto es estrictamente así para esto y para todo si no tienes la suerte de que en la lotería genética se te premie con buenos genes; en la lotería hereditaria te queden grandes medios; o en la lotería psicoemocional seas bendito con grandes talentos. Suponiendo que seas un desgraciado o te consideres uno, entonces solo quedará remar. Aun pareciendo esto un Destino poco grato, lo cierto es que se trata de uno más o menos asequible, pues implica que siempre existirá esa oportunidad. 

Yo de todos modos les pregunto. ¿Sienten ustedes por la persona adecuada? ¿Sienten ustedes acaso? Si es así en alguno de los casos solo tengan presente que tomar las decisiones correctas y tener más o menos mano es lo que determinará la distancia que ustedes tendrán que remar en sus respectivas galeras. Tanto tienes, tanto vales. No se puede remediar. Pero de muy buena fe os digo que, como para toda cosa, nunca existe un valor fijo. Hay subidas y hay bajadas de la misma forma que la basura de unos puede ser el tesoro de otros. Y ahí donde fuiste basura para uno, puedes ser el tesoro para otro. 

Preliatore sabe de todo aquello de lo que habla. Háganle caso. Lo ideal en todo momento sería, como es lógico, poder existir por y para uno mismo en un estado de plenitud y serenidad inapelables. Pero eso es algo al alcance de unos pocos Elegidos. Solo las Estrellas brillamos con Luz propia después de todo. Muy posiblemente ustedes nunca serán como yo, pero al menos recibirán mi brillo. Tal vez, si los Dioses así lo consideran, algún día otros recibirán el vuestro si se tercia. Quizá no seáis una Estrella para todos y sí para alguien. O al menos así me gusta pensar que sería la... ¿Cómo se dice? Sensación que tendría quien de forma pura compartiese vuestra emoción. Yo no trabajo con sensaciones, ¿pero por qué no iban ustedes a hacerlo si así lo desean? [Os puedo caer mejor o peor, pero es innegable que lo tengo todo hilado y estructurado de una forma sublime]

No sé si estaré bajo su influjo, pero creo que a estas alturas os vais a ir con mejor sabor de boca del que creía en un primer momento. Para esto también hay que tener talento, pero no necesito que me lo digáis, ya sé que lo tengo. En ningún momento he dicho algo que sea insincero. Desde la mayor de las honestidades les he presentado las aventuras y desventuras del querer. Belleza, Suerte, Talento, Recursos, Mano... Todo importa, pero si os faltase algo de esto en algún momento, siempre os quedarán las manos para remar. 

No suelo romper la quinta pared para dirigirme a alguien que no sean ustedes o Atenea. Pero esta entrada es una Epístola a los Enamorados. Solo a aquellos que aun no se han confesado y no han prosperado. Yo quiero confiar en ustedes amigos. Esto siempre será cosa de dos, de modo que el otro equipo también juega, quizá alguna vez sean ellos quienes tengan la iniciativa así que hagan el favor y si eso pasa no pongan el autobús. Y es una Epístola también a ti, Afrodita. Nos debe venir de familia, pero ya es la segunda en este rincón de internet en gesto de desafío pero también de afecto, en el fondo me caes bien y quiero tenderte mi mano. Solo te pido, querida, que les des a aquellos que lo anhelen lo que me negaste a mi. Emoción. Siempre habrá un corazón que valga la pena. Evita el naufragio de las tantas galeras que navegarán tus aguas, Diosa del Amor. Llévalas al buen puerto que les aguarda al otro lado de los mares de dudas. Condúcelas a la luz de este faro que pretenden ser mis palabras en el vasto océano del amar. 

Sin ningún tipo de sorna, te quiere, Preliatore.