El valor de la susceptibilidad
Durante la larga y siempre entretenida Guerra Fría, hubo un término, concepto o expresión que se popularizó mucho en ambos bloques, pero particularmente en el del Oeste, para hacer alusión a aquellos individuos que eran manipulados directa o indirectamente para apoyar una causa o régimen que bien no entendían o comprendía, o bien simplemente bajo el que no vivían. A menudo se trataba, según siempre quienes usaban este término, de personas que estaban siendo manipuladas sin ser conscientes de ello (condición necesaria de la manipulación, por lo general) y que luchaban por ideales y causas que podrían llegar a ir en contra de sus propios intereses o de los que tuviese su propia afiliación.
Así se consideraba durante la Guerra Fría a quienes, por ejemplo, hacían buena prensa de la Unión Soviética o la China Maoísta. Occidentales que no vivían en aquellos lugares y que, de acuerdo con sus críticos, eran manipulados como parte de un elaborado aparato propagandístico del Segundo Mundo. Desde el otro prisma, para aquellos que conformaban el Segundo Mundo, los tontos útiles serían aquellos que sin ser parte de sus sistemas eran susceptibles de ser manipulados o empleados para apoyar a causas y movimientos políticos o potencias extranjeras que conformasen el bloque del Este y similares. Se ponía en evidencia el valor de la susceptibilidad.
Hoy, en un Mundo Post-Guerra Fría pero que aún parece vivir en ella o resentir a la misma, se considera un Tonto Útil a todo aquel que es fácilmente manipulable para apoyar una agenda hostil, con frecuencia también hostil para sí. Y es de rabiosa actualidad rescatar el concepto para hacer alusión a los conflictos del mundo actual. Más y muy notablemente en el caso de aquellos en que se ve envuelto el “divertido” Estado de Israel. Más allá de su sempiterna carta trampa del holocausto, la retórica israelí y su elaborada maquinaría propagandística se basan fundamentalmente en la victimización. Israel precisa de presentarse a sí mismo como un país débil, rodeado por enemigos, acorralado y odiado. Como una víctima. ¿Qué otra forma habría si no es esa de justificar sus posteriores atrocidades? Lo problemático viene cuando uno atiende a los adjetivos que yo he utilizado. De entre todos ellos, el único que quizá puede salvarse de incierto es el de odiado, pues se trata indiscutiblemente de un país odiado por muchos. Pero su imagen de aparente debilidad contrasta con lo impecable de su historial bélico-militar incluso en situaciones de presunta inferioridad. Y su situación de acorralamiento y cerco por enemigos tenía sentido hace décadas, pero ahora difícilmente uno puede siquiera sugerir que Israel se encuentre rodeado de enemigos si de entidades nacionales se trata. Por supuesto que en sus países vecinos existen grupos, organizaciones y milicias hostiles contra la ocupación israelí como Hamás en Palestina o Hezbolá en Líbano. No puedo incluir, sin embargo y a pesar de su evidente antagonismo, a los hutíes en Yemen o a la propia Irán, porque ambos se encuentran a como poco unos 1500 kilómetros. Más en el caso de Yemen. Un cerco no se puede dar, lógicamente y pese a quien pese, a una distancia tan masiva. Menos aún cuando en los alrededores del territorio israelí encontramos entidades nacionales que activamente apoyan, defienden o simplemente toleran a Israel, como es el caso de la totalidad del mundo árabe salvo contadas excepciones. Después de todo, los países del Golfo, con Arabia a la cabeza, siempre se han mostrado mucho más preocupados por Irán que por Israel. Finalmente, y no me olvido de ello, la carta de víctima de Israel no puede funcionar en un mundo en el que Israel es tecnológica y económicamente superior a sus rivales y enemigos, a los que aplica Carpet Bombings indiscriminadamente, entre otras muchas indecibles barbaridades mientras, además, tiene el apoyo de la nación más poderosa del mundo y el ejército más poderoso del Sistema Solar.
Y sin embargo, en Occidente tenemos una inmensa legión de Tontos Útiles que sin pensarlo se rasgan las vestiduras por Israel. El perfil de tonto útil aquí está más que claro. Israel ha encontrado en la derecha liberal, el Evangelismo y el conservadurismo moderado europeo y americano una fuente inagotable de Tontos Útiles para el Sionismo a los que bombardear con propaganda para que, a su vez, estos produzcan una mayor cantidad de propaganda de forma gratuita. La estrategia a seguir es rematadamente simple, si uno entiende mínimamente cómo funciona la mente del sujeto promedio. Como por norma general las agrupaciones y los individuos con una afiliación progresista o izquierdista apoyan o al menos simpatizan con la causa Palestina; los de derechas deben por pura oposición apoyar a Israel. Pero como esto no funciona con todas las derechas, existen otros mecanismos para apelar a la susceptibilidad de manipulación de estos sujetos. Una derecha más radical o simplemente más seria, así como un conservadurismo más próximo al tradicionalismo o la reacción jamás va a apoyar a Israel, más bien todo lo contrario, será esencialmente antisemita. Estos por tanto presentan inmunidad a la manipulación hacia lo pro-israelí por puro rechazo a lo judío. Sin embargo, hay grupos no pequeños de “radicales desideologizados”, gente que aparentemente podría encajar en una ultraderecha pero cuya ideología se resume en realidad, por poner un ejemplo simple, en el racismo, en ser racista. Esto puede y es de hecho Weaponized por el Sionismo. Arguyendo que Israel se está enfrentando a un enemigo fundamentalmente musulmán (sin matizar que tipo de musulmanes son siquiera), muchos de estos sujetos desideologizados y evidentemente limitados acaban cayendo en el juego del Sionismo. Es la razón por la que, en definitiva, la ideología de los hebreos y su aparato propagandístico tienen muy poca penetración en extrema izquierda, izquierda y ultraderecha; pero prolifera en la derecha liberal y en los sujetos más sumidos desideologización, que no necesariamente necesitan encajar en un marco político de derechas e inclusive podrían darse en la izquierda.*
[Nota: Por norma general no suelo favorecer la categorización política en términos tan simplistas y mucho menos emplear las categorías políticas en un espectro de izquierdas y derechas porque considero que tienen demasiadas lagunas o simplemente son inoperantes y disfuncionales (en esto mismo que les he escrito en el párrafo anterior puede apreciarse), pero hago uso de ellas para que pueda entenderse discursivamente lo que les transmito sin muchas dificultades. En otra ocasión elaboraré sobre cómo considero que debe tratarse el espectro político o si debe haberlo/lo hay en primer lugar]
No obstante, y presten atención: Tontos Útiles atendiendo a la definición de la idea, los hay en todas partes y de todos los colores, por supuesto. Desde la lente del sionista o del judío tan insólito es o puede ser el apoyo de alguien no islamista a la causa Palestina, particularmente de aquellos que conforman la izquierda liberal o el progresismo, como lo puede ser el de una persona no judía a la causa sionista. Después de todo, el apoyo de alguien que forma parte del progresismo más tibio y social a una causa del Islam es incoherente ideológicamente. De hecho, a menudo los valores de ambas corrientes serán antitéticos o incompatibles.
Claro, recordemos que esto es desde la lente del sionismo y, ahí sí, este perfil encaja plenamente en la definición de tonto útil. Pero volviendo a un punto neutral, imparcial y tan objetivo como sea posible, posicionarse en una situación histórica de estas características no entiende de matices ideológicos, sino de una mente mínimamente lógica y racional. No puede uno bajo circunstancia alguna ponerse de parte de Israel a menos que sea judío o israelí, en tanto en cuanto en ninguna situación de genocidio y lesa humanidad, un agente neutral puede posicionarse jamás de parte del victimario y no de la victima. Mucho menos cuando se trata de la nación más Poderosa de su región, y la única potencia nuclear de la misma.
Es por esto que indispensablemente Israel necesita presentarse como la eterna víctima de una interminable agresión. Es el puntal de toda su retórica. La base de toda su propaganda. Ya sin hacerlo pueden convencer a algunos, pero haciéndolo todo el discurso del sionismo queda firme y apuntalado, con la capacidad suficiente para construir y sostener su narrativa, por absolutamente falsa que ésta sea. El Poder de las Palabras no debe pasar desapercibido, más aún cuando hay traslados de semántica. De Guerra a Genocidio existe un salto semántico y categorial que, inexplicablemente, funciona con muchos y pasa desapercibido para otros.
Es más fácil de lo que parece ser un Tonto Útil, y desde luego también lo es acabar siéndolo. Si se me permite la audacia, consideraría que todo el Mundo es un tonto útil para una u otra ideología. Aplicable y aplicando, por descontado, más allá de lo político y entrando ya en el espacio del mismo Pensamiento. El Mundo es Información, y ustedes aun no tienen la capacidad de procesarla adecuadamente. Y como el Mundo es Información, ustedes también lo son; como la Información es susceptible de manipulación, entonces ustedes también. Su ciclo de retroalimentación, por supuesto, también lo es. El mero hecho de tener una ideología te convierte en un tonto útil, ¿Se debe o no se debe tenerla? Se debe, ¿Pero lo digo en sentido ideológico? Tengan por seguro que no. Cree en algo, aunque se lo lleve todo de ti.
Hasta más ver, mis Tontos Útiles.