Antes de empezar este artículo advierto que en efecto en mi opinión considero que lo que estoy diciendo son obviedades y que está más que claro todo, pero he pensado también que lo que son obviedades para mi no tienen porque serlo para el lector de turno, así que he escrito todo esto de todos modos. Si eres de esos que esperan encontrar aquí un artículo con un contenido más avanzado que se vaya a mis otras maravillas. También es un artículo en el que me la juego mucho, ya que podría sospechar uno que soy un fanático o algo por el estilo, pero no es el caso. Ya lo he avisado, de todos modos es una lectura breve y entretenida, lo justo para un cambio de clase, la mitad del descanso en un trabajo promedio o el viaje en Metro. Dicho esto, dentro artículo.
Los Bancos, el Dinero, el Sistema Financiero... la columna vertebral de la psicopatocracia corporativa sionista controlada por élites frikis de sociedades secretas, anormales y oligarquías billonarias en la sombra. Todo el mundo se queja de ellos alguna vez. Existe en el Primer Mundo incluso un número de gente considerable que protesta en su contra, plataformas inútiles e inservibles de afectados que solo una de cada mil veces logran algo, muchas personas que lo pierden todo por culpa del mundo financiero, gente que vive literalmente esclavizada por su banco, incontables casos de corrupción, estafa, malversación... Esto último de hecho es una comidilla diaria y es un tema que está más manido que los anuncios de la lotería y las paternidades de Julio Iglesias.
Pero los Goyim -como dirían muchos de los que forman parte del Sistema Financiero- tan imbéciles como siempre, echan la culpa de todo eso al político de turno y su gabinete. Da igual cual sea el partido que gobierne, la culpa será de los políticos, nunca de los banqueros. A estas alturas todo el mundo debería saber que la política no existe desde hace siglos, es un engaño colectivo como muchos otros. El problema es que no lo sabe nadie. Nadie asume que los políticos son simples peones en un juego mucho mayor. Nadie logra entender que el Poder que detentan las clases políticas es pura fachada y está totalmente viciado. Ni la izquierda ni la derecha pueden librar al mundo del Sistema Financiero y la Omnipotencia Sociopolítica de la que goza. El Espectro Político es falso y la política per se tampoco vale para nada. Lo que impera es el dinero, como siempre.
El que no lo quiera ver, que no lo vea, pero aquí lo que está claro pese a quien pese es que la política gira en torno a la economía y no es la economía la que gira en torno a la política como debería ser. Y uno puede poner ejemplos de casos en los que no ha sido así, pero ante todo sinceridad, ninguno de esos ejemplos ha perdurado. Vamos, que al final lo que manda es el dinero, pero eso es algo que ya sabemos todos, ¿no?
Puede que haya alguien por ahí que defienda a los bancos, pero solo hay dos tipos de sujeto que puedan llegar a hacer eso, los primeros son los que son lo suficientemente repulsivos y despreciables como para trabajar para ellos y los segundos son los que son tan subnormales como para defender a aquellos que lo controlan y/o parasitan como sanguijuelas. Dicho esto espero que si alguien de esa índole ha leído hasta este punto sea castigado severamente por los Dioses Inmortales.
Obviamente los bancos no lo controlan todo ni tienen tanto poder como puede parecer, pero son el medio por el que un pérfido y corrupto sistema y el régimen mundial de la Globalización se sostiene y distribuye. La vida hoy en día no se contempla sin la existencia de bancos (Inflación Constante, tú tienes que ver) porque las compras, ventas, transacciones y movimientos de mercado desde los más simples y diarios hasta los más inmensos y complejos están mediados por el sistema bancario. Del mismo modo, los “sueños e ilusiones” a los que tanto apelan los bancos también se basan en los créditos, ya vengan de empresas o bancos en sí, que no son más que un señuelo y un cebo para que los goyim caigan en la trampa y estén condenados durante años o de por vida a pagar por un sueño que probablemente acabe frustrado o sin realizar. Otra cuestión que también depende de los bancos es la de las hipotecas, y es que el techo de muchísima gente no está siquiera en sus manos, es propiedad de los bancos, que con un dinero que no existe te conceden una ayuda para tenerte esclavizado hasta los restos. En resumen, que ellos como tales no tienen el Poder, pero son los que hacen de canal entre la víctima y el victimario y por tanto son la causa directa de muchos de los males que acompañan a estas víctimas hasta el último de sus días,
Sí, me declaro aquí gran seguidor de los Enemigos Públicos y lo haré tantas veces como haga falta, porque para mi robar un banco es más una obra de bondad que un crimen siempre y cuando que el robo se haya efectuado con limpieza y sin ocasionar daños a nadie, claro. Sin embargo desde la época de Dillinger hasta nuestros días ha llovido mucho y ya no quedan personajes así. Pensad si veis mi declaración agresiva que los bancos cometen más crímenes a diario que cien enemigos públicos en toda su vida. Dejan en la calle a familias, someten a acoso a quienes tienen deudas que entran en mora y no pueden pagarla e incluso realizan acciones fraudulentas de forma regulada y constante. Facilitan tus datos y venden deudas de clientes a terceros o empresas de recobro -son prácticamente lo mismo-, con las que a mis dos décadas con esta forma ya me las he tenido que ver. Para el que no pilote del asunto, una empresa de recobro o esos “terceros” son el nombre fino que se le da a un Fondo Buitre, que en realidad es una pandilla de acosadores por vía telefónica y por correo a los que pagan por eso, por acosar, molestar o reclamar cada dos por tres una deuda por minúscula que sea.
El procedimiento es simple: Alguien se encuentra en la imposibilidad de pagar una deuda, el banco hace caso omiso de esa persona y ni siquiera lo notifica hasta que, meses después de tener un descubierto, el endeudado empieza a recibir llamadas a todas horas de los chupapollas de las empresas de recobro, fondos buitre o similares con la intención de presionarle y amenazarlo con movidas judiciales que probablemente nunca lleven a cabo porque en el fondo saben que ante un Juez llevarían las de perder. Pese a esto, el deudor de turno no tendrá más remedio que pagar a menos que quiera que el banco le meta puñaladas cada cierto Tiempo en forma de recargos e intereses, haciendo de la deuda que no tiene posibilidad de pagar algo más insalvable aún. Por supuesto la facilitación de datos o la venta de deudas que el banco hace a adefesios como estos no es notificada nunca, pero nadie dirá nada al respecto.
Puede que tu banco haya vendido tu deuda a un Fondo Buitre sin avisarte. En estos casos para salvarte el culo siempre puedes intentar apelar al Derecho a Retracto y así solicitar pagar tu deuda por el dinero que el Fondo Buitre ha pagado realmente por ella. Hay veces que existe esa posibilidad, pero eso no te lo enseñan en las escuelas. Menos mal que aquí estoy yo, para enseñar lo que no os enseñan en la escuela. Para que lo entienda todo el mundo, si tu deuda con el banco era de 100€ y el banco la vende a un Fondo Buitre por 20€ este fondo buitre tratará de cobrarte la deuda como si no hubiese pasado nada por los 100€ originales, pero con el Derecho a Retracto puedes solicitar que te cobren solo los 20€ que realmente le ha costado a los miserables del Fondo Buitre comprar tu deuda. En principio los tipos querrán cobrar lo máximo posible, no cesarán en su acoso y presionarán incluso más de lo normal, pero aunque parezca increíble lo de Dura Lex, Sed Lex también se aplica para ellos y deben sufrir la dureza de la Ley de vez en cuando. Consideren esto como un consejo por si algún día se ven con el agua hasta el cuello por situaciones como esta.
Tan solo esto debería bastar para que quede claro lo repugnante que es el sistema financiero y bancario y toda la gente que se dedica a él. Lástima que yo tenga tralla de sobra para estos psicópatas y no vaya a cesar aquí. Al igual que ellos no paran con sus delitos y fraudes yo no pararé de criticar su vileza. Tengo pensado dedicarle un artículo a lo que voy a decir a continuación, pero creo que va siendo hora de ir dejando claro algo muy básico: Puesto que el Dinero Real y Físico ya no existe con respaldo, lo que el banco otorga en forma de préstamos y créditos no es más que una ilusión en formato digital que en el rebaño se tragan como tontos. Ellos te ofrecen un dinero más falso que la mesa de un trilero y luego tú les pagas a ellos el dinero que no existe con dinero que sí que existe. Todo un chollo. Luego dirán los ateos que Dios no existe, pero bien que se tragan doblada la estafa del dinero, que para muchos es el único Dios verdadero.
Otra Cosa que el Sistema Bancario y la Economía Financiera pueden hacer es arruinar uno o varios países, puede que incluso a todo el planeta por una temporada. Nada que nos pille por sorpresa, lo siento Karl Marx, así funciona el Capitalismo. Y sí, puede que tipos como Hayek, Locke o Smith hablen de fuerzas invisibles que regulan la Economía y demás sandeces sacadas de un cuento de calleja, pero eso también es una subnormalidad de gran calibre. Desde hace Tiempo vengo presentando la idea de Los Mercados como eje básico de los movimientos económicos, pero por abstracto que pueda parecer el término hace referencia a unos tipos concretos, muy concretos. Hechos de carne y hueso y que por tanto son tangibles y reales. Vamos, que no, no hay una Mano Invisible que le haga las pajas a la polla del Libre Mercado para que su lefa fluya en forma de prosperidad económica y todo sea felicidad. Eso es una paranoia absoluta que hasta un niño de diez años podría proponer en su partida de Minecraft. Lo que hay son unos señores con todo lo necesario para controlar el mundo mediante la app de Bolsa de su iPhone sin hacer demasiado ruido.
Habrá quien piense que esto es una tontería, ¿pero que pasó con Lehman Brothers? A esa gente antes de la Crisis de 2008 no los conocía ni su madre fuera de Estados Unidos, pero cuando la liaron con las Subprime y los riesgos que conllevaban su banco quebró y se fue a la mierda. Después de la quiebra comenzó una Crisis Mundial que duraría hasta 2016. Un simple banco yankee arrastró a muchas de las economías más importantes del planeta a una crisis económica de 8 años cuyas secuelas se notan incluso ahora. Obviamente no todo fue Lehman Brothers; eso solo fue el comienzo, pero bastó para desencadenar una sucesión de desplomes bursátiles, quiebras de bancos y desapariciones de empresas que dejaron por los suelos algunas de las economías más fuertes del mundo como la española, la francesa o la italiana. En general Europa sintió en el pecho la crisis bancaria y sus consecuencias.
Fijaos, se aplica el mismo protocolo de forma individual que nacional. Cuando un país quiebra o su economía se desploma su deuda crece y es rescatado en algunos casos. Una vez que pasan esas cosas, este país comienza a ser asfixiado, acosado y asediado por organismos superiores para que haga recortes y pague lo que debe. Y efectivamente estos recortes afectan a toda la población. Que por supuesto se quejará, pero no servirá para nada, le meterán los recortes hasta en el cielo del paladar les guste o no, porque así lo quieren personas que probablemente ningún mortal del ganado conozca o sepa siquiera que existen. La culpa por supuesto será -se le echará mejor dicho- para los monigotes de la clase política, que son el objeto de odio y la pelotita antiestrés de esta sociedad, pero nunca para los que están controlando el asunto en realidad. Si creías que por ser niño de papá, por haber nacido rico o simplemente por ser de ese invento que llaman Clase Media te ibas a librar del Poder Superior de los bancos, estabas equivocado. Puede que los bancos no te controlen a ti, pero controlarán tu país, que para el caso es lo mismo.
Y como os digo una cosa os digo la otra respondiendo a una pregunta que debe hacerse siempre con casi todo en esta vida; ¿quienes son los que están detrás de todo esto? Pues es complejo si se mira con una mentalidad al uso, pero sencillo si eres un individuo más despierto y libre de parasitación e implantación cultural y no tan cultural puede que encuentres algunas respuestas. Los bancos están en su mayoría bajo el control de una pequeña cantidad de familias (no son más de 13) que además de eso también controlan casi todo lo demás, como ejemplos están los Rotschild y los Rockefeller, pero eso ya lo sabíais, ¿verdad? Por otro lado, si no es una familia concreta la que controla una entidad bancaria será casi seguro un individuo masón, sionista o directamente Nativo de Sión, básicamente los que mandan vamos. Llegado este momento puede que alguno piensa que ya se me ve el plumero, pero creo que va siendo hora de asumir los riesgos. Sí, en efecto los Illuminati existen, y no lo creo, lo sé. Es de lógica que existen vamos, no es que sean unos tipos con capas, sotanas, túnicas y encapuchados; quizá esa ropa sea la que llevan en sus ratos libres pero a diferencia de lo que mucha gente piensa los Illuminati son unos señores con muchísimo dinero, influencia y Poder de identidad desconocida de cara al público (obviamente) que visten con carísimos trajes de chaqueta y que están muy por encima de lo que podríamos llamar millonarios mediáticos, siendo estos los que se dan a conocer al público. Sobre esto hablaré en el próximo artículo detalladamente para no dejar en el aire la cuestión, sin embargo aquí solo se darán pinceladas y trataré solo la relación que tienen con los bancos. Probablemente ya ni siquiera se llamen así, han pasado varios siglos e incluso se han “memetizado”, se han convertido ellos mismos en un meme porque ya saben... ¿que mejor forma de ocultar algo que ponerlo a simple vista? Pese a todo usaré ese nombre como concepto para referirme a la élite que está detrás del asunto.
Iluminados desde luego tenían que ser los cabrones, porque para habérsela metido doblada a todo el mundo con trolas como la de los bancos y el dinero hay que tener mucha sesera o en su defecto que los troleados no sean muy inteligentes (cosa que es 100% verídica, el mortal promedio no hace uso de la Mente). El Banco en sí es un concepto clave para comprender como funciona todo en este despreciable mundo. Trafican no con capitales sino con vidas, esperanzas, ilusiones, sueños, proyectos y demás mariconadas a las que tanto se remiten en todo alegato de su presunta ideología los mortales, creyendo que hacen algo por cambiar el sistema. Por lo general vidas humanas y capitales son ya términos intercambiables. La Esclavitud por Deudas de la época griega sigue existiendo, con la salvedad de que ahora el contrato es por mutuo acuerdo. Bueno, mutuo lo que es mutuo no, hoy en día todo Dios está obligado a tener cuenta bancaria si no quiere ser un elemento fuera de la sociedad. En el momento en el que un sujeto coge y se mete en un banco está yendo directo al matadero. Si los que controlan el mundo son llamados a veces Mafia X podríamos decir que los Bancos son el Matadero X. El tipo que se abre una cuenta está desde ese momento parasitado por el banco. Su dinero deja de ser suyo, y sea rico o pobre su vida está ahora en manos del banco de los cojones en que haya decidido meterse. Han oído bien, incluso si uno es rico o está por encima de la media en materia de dinero es un esclavo más. Puede que nunca le falte un duro, pero ese dinero pasa a ser mucho más voluble. Por supuesto ese rico puede optar siempre por evadir y ya está, pero eso no está al alcance de todo el mundo.
Si por casualidad uno de estos pequeños mataderos quiebra o se va a la mierda no hay que preocuparse, mágicamente se sacará dinero de donde no haya para fusionar, reconvertir o rescatar la entidad. Hay bancos que son comprados por un mísero euro, pero luego pueden reclamar miles mediante los créditos concedidos o hipotecas con dinero que nunca ha existido, ¿no se han preguntado alguna vez por qué pasa esto? Es la magia negra del Matadero X, como no existe nada de lo que hay en él tampoco existen los medios que emplean para extorsionar y exprimir a los clientes, sin embargo como los clientes promedio de un banco no son precisamente millonarios o clases privilegiadas están condenados a apoquinar por algo que, insisto e insistiré siempre en esta idea, ni ha existido, ni existe, ni existirá jamás. Esto último debe quedar claro, ¿quien puede negar que el mundo en que vivimos es una ilusión cuando todo el mundo está atado de una u otra forma a dicha ilusión?
Antes os hablaba sobre los enemigos públicos y el robo a grandes bancos. Puede que alguien reconozca el título de este artículo por el Pacific Standard Bank, banco ficticio del Grand Theft Auto V que es atracado en el último golpe. Si bien es la clara inspiración de este artículo, no es el tema principal, pues la forma en la que se lleva a cabo el golpe es poco creíble, ficticia e irreal por completo. Pero hay algo llamativo, y es que se te da la opción de liquidar a todos los presentes en el banco o dejar a todo el mundo vivo y salir con el dinero sin matar a nadie. Esta última opción, la de la limpieza total, sin ningún tipo de muerte, es para servidor más un acto heroico que uno criminal.
Una cosa no eximirá la otra, la Ley es la Ley. Pero reconozco que actos como esos son mucho más inspiradores que cualquier ideología política. Es un acto mucho más directo y contundente contra esos psicópatas. Aunque ya no queden casos reales ni algo que asemeje a tal cosa, recordemos que en su momento y aún a día de hoy los legendarios o no tan legendarios Robin Hood o Goemon Ishikawa son vistos como unos héroes; y lo mismo sucede que con John Dillinger o Bonnie y Clyde, tipos que supusieron un último Oeste y fueron referentes de bastante gente en su época. Otro ejemplo curioso es el de Ned Kelly, posiblemente uno de los australianos más famosos de todos los Tiempos, un tipo bastante curioso, aunque con menos limpieza pero igualmente interesante. A todos ellos habrá aún quien los vea como héroes. Paradójicamente se hace Justicia con ellos, por irónico que suene.
Aun así, siendo objetivo esos casos aislados no sirven para nada, solo para dar algo de por culo y dejar en la calle a unos cuantos banqueros ineptos. El sistema financiero no se verá trastocado por unos robos en algún banco concreto, y mucho menos ahora que ya no existe el dinero físico. De forma y manera que sí, existe algo de romanticismo en eso de robar y repartir las riquezas, pero no tiene mucha utilidad para cambiar las Cosas más allá de la de dar esperanzas de cambio y alentar el espíritu de unos pocos (que ya es algo oye). El Lobby Financiero seguirá haciendo de las suyas se haga lo que se haga por impedirlo. No, no existe otra solución para acabar con él en estos momentos que no sea la desaparición total del concepto de Banco, y como no veo a nadie con el Poder de una Bruja de Umineko o un chiflado como Mr. Mxyzptlk (que nombre tan estúpido) no hay ninguna forma real de lograr eso actualmente.
Entonces... ¿para que este artículo? Simple, vuestro Maestro de la Retórica no deja nada al azar. Esto es una mera y simplísima introducción y dudo que sea necesario aclarar de qué es la introducción. Por si acaso, señalaré lo importante, y es que muchos aspectos de la vida como tales no están bajo el control de uno mismo, sino de Poderes que escapan a su alcance y percepción. Dicho esto se despide aquí Preliatore. Hasta el próximo artículo, mortales.
domingo, 22 de abril de 2018
sábado, 7 de abril de 2018
Subir Montañas, Bajar Colinas
¿Que hubo? Aquí estoy de nuevo para comentar algún que otro pensamiento que se me ha venido a la mente. Antes de nada decir, como pequeño apunte, que me gustaría poder crear (yo no escribo, creo) artículos con más frecuencia, pero como no me gusta que mis artículos sean una avalancha masiva de diarrea sin sentido, calidad o fiabilidad prefiero publicar artículos con menor frecuencia en favor de una calidad más elevada; Calidad sobre Cantidad; debería ser Ley según el contexto. Además, como me lee poquísima gente (por ahora, que aquí la ambición no cesa y sé que algún día seré el Rubius de los Blogs) tampoco hace falta tener un horario fijo de publicaciones ni pollinadas campestres como esa. Ya cuando haya público habrá más publicaciones que, eso sí, no perderán ni un ápice de calidad.
El caso chavales es que este último mes he estado como de costumbre platineando juegos, investigando cualquier cosa que me llamase la atención y tratando de sacarme la carrera universitaria sin tener la posibilidad de ir a clase por el elevado precio del transporte. Una de estas noches de Insomnio que tanto me caracterizan pensé sobre las tres cosas que acabo de mencionar y llegué a una conclusión que puede resumirse en el título de este artículo: Subir Montañas, Bajar Colinas.
No, aunque la inspiración se encuentre evidentemente en aquella película de los 90 titulada El inglés que subió una colina pero bajó una montaña el artículo no tiene nada que ver ni con ella, ni con su guión y ni siquiera con su mensaje, nada de nada. Si os soy sincero ni siquiera la he visto entera. Pero sería una pena desperdiciar un arrebato de inspiración, venga de donde venga.
¿Alguna vez no habéis tenido la sensación de estar tan ensimismados con algo que todo lo demás quedaba relegado a un segundo plano, empequeñecido fuese cual fuese su magnitud? Es lo que me ha sucedido a mi con el juego que PS Plus regalaba este último mes de Marzo, el sobresaliente y magnífico Bloodborne. Este juego ha sido la principal fuente de inspiración por la que estoy escribiendo esto ahora mismo. Este juego en concreto ha logrado hacer algo que ningún juego ha hecho conmigo en mucho Tiempo, ha logrado tenerme tan entusiasmado y centrado como ningún otro durante prácticamente todo el mes. Es de esas obras de arte que, si te gustan, te hacen sentirte como un niño pequeño y que de algún modo recuerdan otra época, un Tiempo pasado que para la industria fue mejor.
Al terminar el juego al 100% sin embargo, he tenido también una sensación que hacía bastante que no tenía de la misma forma pero que de algún modo nunca desaparece, la del vacío que sigue a la plenitud: He aquí la clave de este artículo. Ya tenemos dos Cosas para darle sentido a todo esto, pero falta lo más importante por mencionar.
¿Recuerdas aquella vez que le echaste un pulso a tu padre y te diste cuenta de que era más fuerte que tú? En ese momento te diste cuenta de que no eras aún lo suficientemente fuerte para poder ganarle, pero tú lo sigues intentando, y Tiempo después le ganas y te das cuenta de que los años no han pasado en vano. Sin embargo, no te sentiste ni emocionado ni exaltado cuando le ganaste, fue más bien todo lo contrario, un sentimiento de nostalgia, duda y vacío lo que te encontraste. Entonces te diste cuenta de que después de eso, ya no tendrías nadie a quien retar con la misma ilusión, de que él ya era mayor y tu ya no eras tan joven y de que, en definitiva, hay veces que es mejor no proponerse algunos retos. No por dificultad, sino por lo amargo de su resultado.
Quizá los más mayores y con mayor esfuerzo en la vida recordéis aquel día en el que comenzasteis a cursar una carrera universitaria. Algunos incluso tendríais que trabajar a la par que estudiabais (discurso que seguro más de uno le ha dado a su progenie más de una y más de dos veces), por lo que tendríais unos años frenéticos, sin apenas Tiempo libre, con una constante fatiga y cansancio que a veces se veía suplida por noches de exceso un fin de semana cualquiera. ¿No recordáis aquel primer día en el que comenzasteis a cursar esa carrera que tantísimo os apasionaba? Apuesto a que sí, la ilusión y el brillo en vuestros ojos debía ser tan grande como las ojeras que luego arrastrabais en la previa a un examen. Cuando se empieza no se tiene más preocupación que la de terminar el grado y, si se trabaja a la par, conseguir el salario para subsistir. ¿Pero que pasa cuando terminas el grado? Sí, a eso me refiero, la ilusión con la que llegaste el primer día ha sido sustituida vilmente por la incertidumbre del ¿y ahora qué?
Supongo que ya entendéis de que va esto, ¿no es así, queridos lectores?. Sí, si eres esa persona que terminó el grado que tanto le gustaba y ya no tenía que preocuparse ni de sacar su próximo examen ni de ese cochambroso trabajo a media jornada o tiempo parcial que apenas daba para costearse el estudio o la habitación alquilada estoy completamente seguro de que entenderás el vacío que uno se encuentra al pasar por esta situación. Seguramente durante estos años conociste a la pareja con la que te has casado o casarás, ahora tu principal preocupación es encontrar un trabajo de verdad, de esos con contrato de fijo y un salario considerable. Tras lograrlo, todo vuelve a ser un círculo vicioso, ese trabajo que tanto te ha costado conseguir se convierte en una rutina que es insoportable o que acaba, en el mejor de los casos, siendo aburrida y cargante.
Si prestáis atención, muchos os pasáis toda la vida subiendo montañas y bajando colinas. Y no, esta vez no diré que sea cosa de mortales, también nosotros los Inmortales tropezamos con esa piedra. Pero pensadlo con detenimiento: Os ponéis una meta, lucháis por superarla y tras muchísimo esfuerzo y dedicación lográis cumplir la ambición que teníais en mente, pero por alguna razón que escapa a vuestra comprensión no os sentís realizados con ella, es más, os sentís de todo menos eso. Hay quien se siente perdido, hay quien buscar rellenar el hueco con nuevas metas, hay quien acaba en un mar de dudas y lo más común, hay quien siente como el vacío llama a su puerta. Todo el esfuerzo que se invierte en subir la montaña, no se ve recompensado por la bajada, que resulta ser un levísimo descenso por una colina.
A mi parecer, las metas son una peligrosa arma de doble filo, y por esta razón no tengo por costumbre imponerme ninguna (imponerme, no ponerme). Antes de establecer una se debe estar completamente seguro de que es eso lo que se ambiciona conseguir, y de que no es más que un preludio al desesperante hastío del no saber que hacer después. Además, las metas son también una posibilidad de fracaso, que no es más que una valoración autoimpuesta o directamente impuesta socialmente. No existe tal cosa como el fracaso si uno no contempla la posibilidad de fracasar en primera instancia.
Me explico. Imaginad que yo pretendo conseguir un papel en una gran película, pero por cualquier cosa no tengo esa posibilidad. De ser un insignificante mortal pensaría que he fracasado, pero no es el caso. De todos modos aunque yo sepa que no he fracasado tenéis que pensar no como Preliatore, sino como un cualquiera que se propone algo y no lo logra. Esa hipotética persona pensará que ha fracasado y eso le llevará a abandonar en muchos casos todo atisbo de esperanza, sueño o ilusión que quedase en ella. Si por algún casual eres de los míos y consideras que no has fracasado, sino que simplemente las cosas no han salido como pensabas pero no por ello debes venirte abajo entonces enhorabuena, eres un máquina. Pero no termina aquí, en caso de que seas lo suficientemente sabio como para salvar ese obstáculo autoimpuesto te quedará una barrera más, la Social.
Puede que aunque hayas fallado en tu objetivo sepas que al final tampoco es para tanto y que aunque hayas fracasado de la peor forma posible en tu cometido tienes que reponerte, ya sea para cambiar de miras o para volver a intentarlo. Pero hay un grave problema, siempre habrá alguien o algo para decirte que has fracasado. No, no hablo necesariamente de algo físico. Es más, en la mayoría de culturas de nuestro Tiempo, la gente nace y desde una temprana edad entienden que deben ser alguien importante en el mundo. Es una de las muchas obligaciones indirectas que este mundo te da desde el segundo en el que sales del vientre. Otras que quizá suenen por ahí sean la de dejar un legado, tener una familia o la que aquí nos atiende mismamente: Triunfar y, de alguna forma, lograr Reconocimiento por ello.
Tanto el Triunfo como el Fracaso y el Reconocimiento son entelequias, por sí solos son conceptos que no pueden existir. Por este motivo no debe uno darles más importancia de la que ya tienen. Por haber fallado no hay que venirse abajo y por haber triunfado no hay que hacer que sea algo que se suba a la cabeza. ¿No han pensado alguna vez en lo ridículo que es fracasar por algo que uno mismo no se ha propuesto, sino que le han impuesto? ¿Y que me decís de triunfar en algo que no queríais?... pensad en ello, no os lo pienso dejar más mascado.
Sí, este largo paréntesis para hablar de éxitos y fracasos era vital y necesario para el tema principal. Como os decía al principio, mis propósitos para el mes de marzo fueron platinear Bloodborne, continuar con mis estudios y por supuesto investigar todo aquello que me resultase llamativo. Pues bien, esto que os estoy redactando ha sido uno de los temas en los que he pensado y sobre los que he reflexionado. Sí, eso de proponerte algo y superarlo, lo que podría decirse que es tener éxito en dicha propuesta. Puede que disfrute con las propuestas y anhele conseguir en ellas el éxito, pero una vez que lo hago, tras haber subido la montaña, acabo bajando una colina. Creo que estoy en lo cierto después de esto si digo que el vacío posterior al éxito es igual de trágico que el presunto fracaso en una meta. Ahora mismo, De Facto, estoy alcanzando una meta: plasmar de forma sólida mis pensamientos sobre todo esto, pero sé que luego necesitaré algo para sustituir la emoción, el interés y la pasión que se invierte en esto.
La Plenitud precede al Vacío en muchos casos, aunque no necesariamente ha de ser así ni mucho menos. Hay mil y una formas con las que esto puede terminar, y una de ellas es haber alcanzado la Realización Personal, aunque sea de forma temporal. Todo no va a ser malo respecto a las metas, los retos y los desafíos que uno se plantea, ni tiene porque serlo. Lo único que hace falta es proponerse las cosas con cabeza.
Puede sonar contradictorio, pero no lo es para nada. No pretendo con este escrito engañar de forma cruel a los lectores y convertirlos en víctimas de mi cinismo. Veréis como ahora coge forma todo lo que he dicho. La Realización Personal, ese algo que todo el mundo quiere pero nadie sabe darle nombre, es lo que creo más importante para todo mortal en la Tierra. Cada uno la encuentra en algo distinto, al fin y al cabo por eso es personal, no me meteré en ello de momento.
La cuestión es que, sabiendo eso, establecerse un objetivo no tiene que ser malo. Cuando se lleva a cabo sin ningún tipo de ofuscación puede ser incluso algo bastante bueno, sobre todo cuando el aburrimiento invade tu vida. Aunque solo sirva para alcanzar un estado de felicidad momentánea, ya es algo. En otra ocasión habrá otras formas de alcanzarla de nuevo y en alguna de estas, será de forma permanente.
Para evitar no extenderme demasiado como pasó en el pasado artículo creo que me limitaré a poner uno de los mejores ejemplos de lo que puede llegar a ser subir montañas y bajar colinas antes de dar una reflexión final.
Si me conoces o eres un tipo bastante intuitivo puede que sepas que una de mis pasiones es el Cómic de Superheroes y que en concreto el personaje de Thanos es uno de mis favoritos. Si eres conocedor del mundo del Cómic y la Novela Gráfica de temática Cósmica o Mística sabrás que el contenido y el mensaje que transmiten estos géneros es bastante profundo, denso e interesante (muy recomendables siempre estos géneros y sus obras en mi opinión). En The Thanos Quest, la mítica serie de dos números de principios de los 90 creada por el siempre interesante Jim Starlin y protagonizada por el Titán Loco que precedería a The Infinity Gauntlet, nos encontramos con el ejemplo más extremo de lo que vengo a decir con este artículo. En la obra Thanos se enfrenta a los Ancianos del Universo para conseguir las Gemas del Infinito y así poder lograr la Omnipotencia al acoplarlas en el Guantelete del Infinito; todo esto con el fin de impresionar y satisfacer a la Muerte. Naturalmente logra su objetivo y tras haberlo hecho se convierte no en un igual de la Muerte, sino en un superior. Debido a esto sus pretensiones de conseguir el amor de la Muerte se ven frustradas porque -siendo ahora su inferior- ésta no tiene más opción que rechazarlo al tener un Poder Superior. Todo el esfuerzo y el empeño dedicados en su misión habían sido en definitiva en vano; lo había logrado todo, pero no había conseguido nada en realidad.
La Omnipotencia debe ser una cualidad capaz de enloquecer a cualquiera, pero no así asuntos más mundanos y cotidianos. No hace falta recurrir a la narrativa cósmica para encontrar la crudeza que supone el completar objetivos y ver que al final el vacío persiste tarde o temprano. Antes ya mencionaba la cuestión de terminar el grado que te gustaba o el trabajo que querías que se acaba convirtiendo en rutina, pero hay mil y un casos más del mismo estilo. Estoy a punto de terminar este artículo, por ejemplo, y a sabiendas de que no lo leerá mucha gente me sentiré realizado con él y por ello seré algo más feliz aunque sea durante un Tiempo limitado. Puede que luego, al cabo de un Tiempo, la sensación de aburrimiento, vacío e incertidumbre vuelvan, pero seré consciente de que he logrado uno de mis objetivos y lo he hecho de la manera que quería, de modo que no hay razón alguna por la que deba estar triste a pesar de lo mencionado hace un momento. Cuando saqué el platino de muchos juegos (ya van 33, llamativo número) sentí que más que un logro también era una muestra de respeto y admiración hacia una obra de arte, por lo que, no solo la había disfrutado, sino que también había mostrado por ella el respeto que merecía. Es una doble realización personal. aunque ya sepa que luego vendrá el persistente vacío, no podrá sustituir la plenitud de ninguna manera, la Perspectiva siempre es importante. Cuando cada cuatro meses llega el periodo de examen, las noches sin dormir en el frío enero y el caluroso julio, no siento la presión o los nervios, sino más bien la emoción de tener ante mi un reto a superar fracase en ello o no. Tras superarlos, llegan unos meses rutinarios, pero al menos conservo la sensación de haber cumplido con lo que me propuse. Esas veces en las que tras haberlo sudado consigues algo, ya sea dinero en un trabajo o resultados en un proyecto, no hay nada que pueda o deba eclipsar el Hecho Consumado de haber tenido el logro.
Habré conquistado las cumbres más altas y descendido las más bajas laderas, pero por siempre habrá más altas montañas que de ninguna manera deben suprimir el gran esfuerzo y valor que tiene el haber escalado todas las anteriores. Tal vez sea el descender una colina después de subir una montaña lo que suponga el mazazo más grande, pero aunque lo que se descienda una mísera colina nunca tienes que olvidar que lo que subiste fue una respetable montaña. No hay verdadera razón para perder el ánimo, porque has logrado algo y siempre habrá algo más que lograr. Puede que el mensaje que transmito sea demasiado ascético y desapegado de los dictados del mundo de nuestra era pero es el que más se ciñe a la verdadera causa que una persona debe tener. No existirá fracaso que pueda detener la voluntad, ni sombra que pueda eclipsar la sensación de realización. De hecho, ya he mencionado que no existirá fracaso si uno no contempla esa Posibilidad, por mucho que el Mundo se empeñe en demostrar lo contrario. Es importante enfatizar que cuanto más material sea el deseo que uno tiene, más vacío se sentirá después de haberlo logrado, es por esto que hago ese énfasis en que cualquiera que desee algo debe hacerlo pensando en sentirse realizado, no por ejemplo en conseguir sucio y despreciable dinero o tentaciones del mismo corte. Y es que aunque el deseo se encuentre en algo pretencioso o ambicioso como es en mi caso el entrar en la Historia, no deja de ser una Voluntad que no está viciada, por lo que no hay que pensar que uno no puede tener ambición, puede y de hecho recomiendo encarecidamente que la tenga o que, sino la tiene, la encuentre. Siempre y cuando sea sana, claro.
El momento en el que un insignificante mortal logre superar toda tentación y logre su cometido, su misión, su -en definitiva- Voluntad, será el momento en el que más cerca estará de la Felicidad. Es el momento en el que más cerca estará, en resumen, de liberarse de las Ataduras de su Humanidad.
Sin más, me despido. Hasta la próxima ocasión, mortales. Que Los Dioses guíen vuestro camino.
El caso chavales es que este último mes he estado como de costumbre platineando juegos, investigando cualquier cosa que me llamase la atención y tratando de sacarme la carrera universitaria sin tener la posibilidad de ir a clase por el elevado precio del transporte. Una de estas noches de Insomnio que tanto me caracterizan pensé sobre las tres cosas que acabo de mencionar y llegué a una conclusión que puede resumirse en el título de este artículo: Subir Montañas, Bajar Colinas.
No, aunque la inspiración se encuentre evidentemente en aquella película de los 90 titulada El inglés que subió una colina pero bajó una montaña el artículo no tiene nada que ver ni con ella, ni con su guión y ni siquiera con su mensaje, nada de nada. Si os soy sincero ni siquiera la he visto entera. Pero sería una pena desperdiciar un arrebato de inspiración, venga de donde venga.
¿Alguna vez no habéis tenido la sensación de estar tan ensimismados con algo que todo lo demás quedaba relegado a un segundo plano, empequeñecido fuese cual fuese su magnitud? Es lo que me ha sucedido a mi con el juego que PS Plus regalaba este último mes de Marzo, el sobresaliente y magnífico Bloodborne. Este juego ha sido la principal fuente de inspiración por la que estoy escribiendo esto ahora mismo. Este juego en concreto ha logrado hacer algo que ningún juego ha hecho conmigo en mucho Tiempo, ha logrado tenerme tan entusiasmado y centrado como ningún otro durante prácticamente todo el mes. Es de esas obras de arte que, si te gustan, te hacen sentirte como un niño pequeño y que de algún modo recuerdan otra época, un Tiempo pasado que para la industria fue mejor.
Al terminar el juego al 100% sin embargo, he tenido también una sensación que hacía bastante que no tenía de la misma forma pero que de algún modo nunca desaparece, la del vacío que sigue a la plenitud: He aquí la clave de este artículo. Ya tenemos dos Cosas para darle sentido a todo esto, pero falta lo más importante por mencionar.
¿Recuerdas aquella vez que le echaste un pulso a tu padre y te diste cuenta de que era más fuerte que tú? En ese momento te diste cuenta de que no eras aún lo suficientemente fuerte para poder ganarle, pero tú lo sigues intentando, y Tiempo después le ganas y te das cuenta de que los años no han pasado en vano. Sin embargo, no te sentiste ni emocionado ni exaltado cuando le ganaste, fue más bien todo lo contrario, un sentimiento de nostalgia, duda y vacío lo que te encontraste. Entonces te diste cuenta de que después de eso, ya no tendrías nadie a quien retar con la misma ilusión, de que él ya era mayor y tu ya no eras tan joven y de que, en definitiva, hay veces que es mejor no proponerse algunos retos. No por dificultad, sino por lo amargo de su resultado.
Quizá los más mayores y con mayor esfuerzo en la vida recordéis aquel día en el que comenzasteis a cursar una carrera universitaria. Algunos incluso tendríais que trabajar a la par que estudiabais (discurso que seguro más de uno le ha dado a su progenie más de una y más de dos veces), por lo que tendríais unos años frenéticos, sin apenas Tiempo libre, con una constante fatiga y cansancio que a veces se veía suplida por noches de exceso un fin de semana cualquiera. ¿No recordáis aquel primer día en el que comenzasteis a cursar esa carrera que tantísimo os apasionaba? Apuesto a que sí, la ilusión y el brillo en vuestros ojos debía ser tan grande como las ojeras que luego arrastrabais en la previa a un examen. Cuando se empieza no se tiene más preocupación que la de terminar el grado y, si se trabaja a la par, conseguir el salario para subsistir. ¿Pero que pasa cuando terminas el grado? Sí, a eso me refiero, la ilusión con la que llegaste el primer día ha sido sustituida vilmente por la incertidumbre del ¿y ahora qué?
Supongo que ya entendéis de que va esto, ¿no es así, queridos lectores?. Sí, si eres esa persona que terminó el grado que tanto le gustaba y ya no tenía que preocuparse ni de sacar su próximo examen ni de ese cochambroso trabajo a media jornada o tiempo parcial que apenas daba para costearse el estudio o la habitación alquilada estoy completamente seguro de que entenderás el vacío que uno se encuentra al pasar por esta situación. Seguramente durante estos años conociste a la pareja con la que te has casado o casarás, ahora tu principal preocupación es encontrar un trabajo de verdad, de esos con contrato de fijo y un salario considerable. Tras lograrlo, todo vuelve a ser un círculo vicioso, ese trabajo que tanto te ha costado conseguir se convierte en una rutina que es insoportable o que acaba, en el mejor de los casos, siendo aburrida y cargante.
Si prestáis atención, muchos os pasáis toda la vida subiendo montañas y bajando colinas. Y no, esta vez no diré que sea cosa de mortales, también nosotros los Inmortales tropezamos con esa piedra. Pero pensadlo con detenimiento: Os ponéis una meta, lucháis por superarla y tras muchísimo esfuerzo y dedicación lográis cumplir la ambición que teníais en mente, pero por alguna razón que escapa a vuestra comprensión no os sentís realizados con ella, es más, os sentís de todo menos eso. Hay quien se siente perdido, hay quien buscar rellenar el hueco con nuevas metas, hay quien acaba en un mar de dudas y lo más común, hay quien siente como el vacío llama a su puerta. Todo el esfuerzo que se invierte en subir la montaña, no se ve recompensado por la bajada, que resulta ser un levísimo descenso por una colina.
A mi parecer, las metas son una peligrosa arma de doble filo, y por esta razón no tengo por costumbre imponerme ninguna (imponerme, no ponerme). Antes de establecer una se debe estar completamente seguro de que es eso lo que se ambiciona conseguir, y de que no es más que un preludio al desesperante hastío del no saber que hacer después. Además, las metas son también una posibilidad de fracaso, que no es más que una valoración autoimpuesta o directamente impuesta socialmente. No existe tal cosa como el fracaso si uno no contempla la posibilidad de fracasar en primera instancia.
Me explico. Imaginad que yo pretendo conseguir un papel en una gran película, pero por cualquier cosa no tengo esa posibilidad. De ser un insignificante mortal pensaría que he fracasado, pero no es el caso. De todos modos aunque yo sepa que no he fracasado tenéis que pensar no como Preliatore, sino como un cualquiera que se propone algo y no lo logra. Esa hipotética persona pensará que ha fracasado y eso le llevará a abandonar en muchos casos todo atisbo de esperanza, sueño o ilusión que quedase en ella. Si por algún casual eres de los míos y consideras que no has fracasado, sino que simplemente las cosas no han salido como pensabas pero no por ello debes venirte abajo entonces enhorabuena, eres un máquina. Pero no termina aquí, en caso de que seas lo suficientemente sabio como para salvar ese obstáculo autoimpuesto te quedará una barrera más, la Social.
Puede que aunque hayas fallado en tu objetivo sepas que al final tampoco es para tanto y que aunque hayas fracasado de la peor forma posible en tu cometido tienes que reponerte, ya sea para cambiar de miras o para volver a intentarlo. Pero hay un grave problema, siempre habrá alguien o algo para decirte que has fracasado. No, no hablo necesariamente de algo físico. Es más, en la mayoría de culturas de nuestro Tiempo, la gente nace y desde una temprana edad entienden que deben ser alguien importante en el mundo. Es una de las muchas obligaciones indirectas que este mundo te da desde el segundo en el que sales del vientre. Otras que quizá suenen por ahí sean la de dejar un legado, tener una familia o la que aquí nos atiende mismamente: Triunfar y, de alguna forma, lograr Reconocimiento por ello.
Tanto el Triunfo como el Fracaso y el Reconocimiento son entelequias, por sí solos son conceptos que no pueden existir. Por este motivo no debe uno darles más importancia de la que ya tienen. Por haber fallado no hay que venirse abajo y por haber triunfado no hay que hacer que sea algo que se suba a la cabeza. ¿No han pensado alguna vez en lo ridículo que es fracasar por algo que uno mismo no se ha propuesto, sino que le han impuesto? ¿Y que me decís de triunfar en algo que no queríais?... pensad en ello, no os lo pienso dejar más mascado.
Sí, este largo paréntesis para hablar de éxitos y fracasos era vital y necesario para el tema principal. Como os decía al principio, mis propósitos para el mes de marzo fueron platinear Bloodborne, continuar con mis estudios y por supuesto investigar todo aquello que me resultase llamativo. Pues bien, esto que os estoy redactando ha sido uno de los temas en los que he pensado y sobre los que he reflexionado. Sí, eso de proponerte algo y superarlo, lo que podría decirse que es tener éxito en dicha propuesta. Puede que disfrute con las propuestas y anhele conseguir en ellas el éxito, pero una vez que lo hago, tras haber subido la montaña, acabo bajando una colina. Creo que estoy en lo cierto después de esto si digo que el vacío posterior al éxito es igual de trágico que el presunto fracaso en una meta. Ahora mismo, De Facto, estoy alcanzando una meta: plasmar de forma sólida mis pensamientos sobre todo esto, pero sé que luego necesitaré algo para sustituir la emoción, el interés y la pasión que se invierte en esto.
La Plenitud precede al Vacío en muchos casos, aunque no necesariamente ha de ser así ni mucho menos. Hay mil y una formas con las que esto puede terminar, y una de ellas es haber alcanzado la Realización Personal, aunque sea de forma temporal. Todo no va a ser malo respecto a las metas, los retos y los desafíos que uno se plantea, ni tiene porque serlo. Lo único que hace falta es proponerse las cosas con cabeza.
Puede sonar contradictorio, pero no lo es para nada. No pretendo con este escrito engañar de forma cruel a los lectores y convertirlos en víctimas de mi cinismo. Veréis como ahora coge forma todo lo que he dicho. La Realización Personal, ese algo que todo el mundo quiere pero nadie sabe darle nombre, es lo que creo más importante para todo mortal en la Tierra. Cada uno la encuentra en algo distinto, al fin y al cabo por eso es personal, no me meteré en ello de momento.
La cuestión es que, sabiendo eso, establecerse un objetivo no tiene que ser malo. Cuando se lleva a cabo sin ningún tipo de ofuscación puede ser incluso algo bastante bueno, sobre todo cuando el aburrimiento invade tu vida. Aunque solo sirva para alcanzar un estado de felicidad momentánea, ya es algo. En otra ocasión habrá otras formas de alcanzarla de nuevo y en alguna de estas, será de forma permanente.
Para evitar no extenderme demasiado como pasó en el pasado artículo creo que me limitaré a poner uno de los mejores ejemplos de lo que puede llegar a ser subir montañas y bajar colinas antes de dar una reflexión final.
Si me conoces o eres un tipo bastante intuitivo puede que sepas que una de mis pasiones es el Cómic de Superheroes y que en concreto el personaje de Thanos es uno de mis favoritos. Si eres conocedor del mundo del Cómic y la Novela Gráfica de temática Cósmica o Mística sabrás que el contenido y el mensaje que transmiten estos géneros es bastante profundo, denso e interesante (muy recomendables siempre estos géneros y sus obras en mi opinión). En The Thanos Quest, la mítica serie de dos números de principios de los 90 creada por el siempre interesante Jim Starlin y protagonizada por el Titán Loco que precedería a The Infinity Gauntlet, nos encontramos con el ejemplo más extremo de lo que vengo a decir con este artículo. En la obra Thanos se enfrenta a los Ancianos del Universo para conseguir las Gemas del Infinito y así poder lograr la Omnipotencia al acoplarlas en el Guantelete del Infinito; todo esto con el fin de impresionar y satisfacer a la Muerte. Naturalmente logra su objetivo y tras haberlo hecho se convierte no en un igual de la Muerte, sino en un superior. Debido a esto sus pretensiones de conseguir el amor de la Muerte se ven frustradas porque -siendo ahora su inferior- ésta no tiene más opción que rechazarlo al tener un Poder Superior. Todo el esfuerzo y el empeño dedicados en su misión habían sido en definitiva en vano; lo había logrado todo, pero no había conseguido nada en realidad.
La Omnipotencia debe ser una cualidad capaz de enloquecer a cualquiera, pero no así asuntos más mundanos y cotidianos. No hace falta recurrir a la narrativa cósmica para encontrar la crudeza que supone el completar objetivos y ver que al final el vacío persiste tarde o temprano. Antes ya mencionaba la cuestión de terminar el grado que te gustaba o el trabajo que querías que se acaba convirtiendo en rutina, pero hay mil y un casos más del mismo estilo. Estoy a punto de terminar este artículo, por ejemplo, y a sabiendas de que no lo leerá mucha gente me sentiré realizado con él y por ello seré algo más feliz aunque sea durante un Tiempo limitado. Puede que luego, al cabo de un Tiempo, la sensación de aburrimiento, vacío e incertidumbre vuelvan, pero seré consciente de que he logrado uno de mis objetivos y lo he hecho de la manera que quería, de modo que no hay razón alguna por la que deba estar triste a pesar de lo mencionado hace un momento. Cuando saqué el platino de muchos juegos (ya van 33, llamativo número) sentí que más que un logro también era una muestra de respeto y admiración hacia una obra de arte, por lo que, no solo la había disfrutado, sino que también había mostrado por ella el respeto que merecía. Es una doble realización personal. aunque ya sepa que luego vendrá el persistente vacío, no podrá sustituir la plenitud de ninguna manera, la Perspectiva siempre es importante. Cuando cada cuatro meses llega el periodo de examen, las noches sin dormir en el frío enero y el caluroso julio, no siento la presión o los nervios, sino más bien la emoción de tener ante mi un reto a superar fracase en ello o no. Tras superarlos, llegan unos meses rutinarios, pero al menos conservo la sensación de haber cumplido con lo que me propuse. Esas veces en las que tras haberlo sudado consigues algo, ya sea dinero en un trabajo o resultados en un proyecto, no hay nada que pueda o deba eclipsar el Hecho Consumado de haber tenido el logro.
Habré conquistado las cumbres más altas y descendido las más bajas laderas, pero por siempre habrá más altas montañas que de ninguna manera deben suprimir el gran esfuerzo y valor que tiene el haber escalado todas las anteriores. Tal vez sea el descender una colina después de subir una montaña lo que suponga el mazazo más grande, pero aunque lo que se descienda una mísera colina nunca tienes que olvidar que lo que subiste fue una respetable montaña. No hay verdadera razón para perder el ánimo, porque has logrado algo y siempre habrá algo más que lograr. Puede que el mensaje que transmito sea demasiado ascético y desapegado de los dictados del mundo de nuestra era pero es el que más se ciñe a la verdadera causa que una persona debe tener. No existirá fracaso que pueda detener la voluntad, ni sombra que pueda eclipsar la sensación de realización. De hecho, ya he mencionado que no existirá fracaso si uno no contempla esa Posibilidad, por mucho que el Mundo se empeñe en demostrar lo contrario. Es importante enfatizar que cuanto más material sea el deseo que uno tiene, más vacío se sentirá después de haberlo logrado, es por esto que hago ese énfasis en que cualquiera que desee algo debe hacerlo pensando en sentirse realizado, no por ejemplo en conseguir sucio y despreciable dinero o tentaciones del mismo corte. Y es que aunque el deseo se encuentre en algo pretencioso o ambicioso como es en mi caso el entrar en la Historia, no deja de ser una Voluntad que no está viciada, por lo que no hay que pensar que uno no puede tener ambición, puede y de hecho recomiendo encarecidamente que la tenga o que, sino la tiene, la encuentre. Siempre y cuando sea sana, claro.
El momento en el que un insignificante mortal logre superar toda tentación y logre su cometido, su misión, su -en definitiva- Voluntad, será el momento en el que más cerca estará de la Felicidad. Es el momento en el que más cerca estará, en resumen, de liberarse de las Ataduras de su Humanidad.
Sin más, me despido. Hasta la próxima ocasión, mortales. Que Los Dioses guíen vuestro camino.
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